"Esta es la final".

El plantel tomó cada partido como decisivo y la táctica le dio frutos. Pero sabe que Boca tiene otro valor: "Nos jugamos todo", coinciden.
Esta vez es en serio. No es una frase de ocasión ni una que intenta sobrevaluar un partido. El plantel de Racing supo utilizar el término repetidas veces, pero la verdadera "final" saben que la juegan el domingo contra Boca. Es cierto que la batalla de Arroyito, el heroico 1-0 ante Central, el principal rival para escaparle a la Promoción, también tuvo un sabor especial, pero no dejó a la Academia al borde de la salvación ni mucho menos. Contra el Xeneize la ecuación es otra. En caso de ganar el clásico, la Academia quedará prácticamente afuera de la Promoción (hoy le lleva cinco puntos a Central, el último equipo en zona de Promo) y los players lo saben. Es el último esfuerzo que necesitan para olvidarse de otra temporada llena de incertidumbre. "De ganar, vamos a estar mucho más tranquilos. Casi estaremos al borde de zafar de todo. Es la final que tenemos que ganar para decir basta", explicó el capitán Claudio Yacob, quien en la práctica de ayer se lastimó un dedo de una mano y, a pesar de que asustó a todos, será titular. Y enseguida agregó Franco Sosa: ""Para ganar tendremos que jugar como si Boca estuviese peleando el campeonato. Nosotros nos jugamos todo y tenemos que tomarlo así".

Pero no sólo la importancia del partido por el tema del promedio es lo que motiva a un plantel que aún no perdió un clásico desde que tiene como técnico a Caruso (victoria ante River y empate ante San Lorenzo). Tener enfrente a Boca es otro plus que agranda más. "Ellos no pelean por nada y van a jugar más tranquilos. Así, los jugadores pueden jugar bárbaro. Ojalá que hagamos un gran trabajo porque veo a los muchachos con muchas ganas. Saben que se enfrentan a un rival que si no se hubiese desgastado en los dos campeonatos ahora estaría luchando por el título", sostuvo Caruso, entre bocado y bocado, mientras comía empanadas del Rincón Norteño. Sí, un Richard auténtico que hasta descontracturó el partido más trascendental para su Racing y cortó para agradecer a su casa amiga. Aunque al toque terminó con el análisis: "Nos cuesta mucho ganar un partido. Vamos a entrar a mil, sin relajarnos ni un minuto".

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