"En esta etapa es importante estar afuera, pero todos buscamos volver".

Los necochenses Martín Tripiana y Xavier Anduaga son estudiantes de la Universidad Nacional de la Plata y en Suiza están participando del proyecto "La Maquina de Dios". De visita por la ciudad, los jóvenes recibieron el reconocimiento del intendente Daniel Molina.

Para ellos, en esta etapa de su vida, "es importante estar afuera, participar de la experiencia en otro país, mas en este campo y en este experimiento que es único en el mundo".

Pero aclararon que "eventualmente volveremos a transmitir lo que sepamos en el país".

El domingo estarán regresando a Suiza donde se encuentran realizando el doctorado en Física. "Hay mucha expectativa, con muchas ganas de seguir trabajando".

El proyecto de "la máquina de Dios" se trata de una investigación donde se busca una partícula develando cómo se creó la materia y qué pasó con la antimateria durante el Big Bang. Se llama así porque un escritor la denominó "la partícula de Dios".

"Este descubrimiento va a ampliar los conocimientos de la física", aseguró Anduaga quien agregó que "es lo que nosotros nos gusta y si alguien le sirve como ejemplo bienvenido sea".

Tripiana y Anduaga integran un grupo de ocho argentinos de las Universidades de La Plata y la Universidad de Buenos Aires que participan del proyecto financiado en parte por el Conicet y por otro lado por un organismo europeo que participa de programas en conjunto con Latinoamérica.

Qué es "la máquina de Dios"

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) o máquina de Dios, como ha sido bautizada por la prensa, tiene el objetivo de desentrañar los enigmas del origen del Universo, develando cómo se creó la materia y qué pasó con la antimateria durante el Big Bang, en un audaz experimento que llevó a un grupo de científicos a tratar de impedirlo en los tribunales, por entender que puede abrir agujeros negros capaces de aspirar la Tierra y hacerla desaparecer.

Considerado el proyecto científico más ambicioso de la historia, el LHC es un anillo metálico de 27 kilómetros de circunferencia, ubicado a 100 metros de profundidad en la frontera franco-suiza. Con una temperatura interior de 271 grados bajo cero, buscará identificar certeramente "los ladrillos fundamentales" con que se construyeron las estrellas, los planetas y hasta los seres humanos.

Del trabajo, que demandó 12 años de estudios y una inversión de 4.000 millones de euros, participan 500 universidades del mundo y unos 6.000 físicos e ingenieros, entre ellos ocho argentinos

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