El MPN está cercado por sus propios errores

Los problemas económicos nunca resultan efectivos como herramientas políticas. El partido provincial parece querer construir desde la proclamación de la carencia. La gente descree de los mensajes apocalípticos, pero al mismo tiempo sufre una situación de encerrona política que no encuentra soluciones económicas.
El gobierno de Jorge Sapag está en el medio de su mandato. Es el momento en el que las gestiones ya proyectan lo que harán al final: si continuar con una reelección o propiciar un cambio que no afecte la continuidad partidaria, algo que obsesiona al MPN.

Desde el gobierno, los voceros que nunca dan nombre y apellido, en esta singular técnica argentina de provocar trascendidos de "buena fuente", dan por hecho que el proyecto es la reelección. Los argumentos son más o menos los mismos de siempre: se necesitan más de cuatro años de una gestión para consolidar "el proyecto". Se da por entendido que los primeros años siempre se gastan en arreglar los desaguisados anteriores.

Se dice que el cambio de gabinete que viene, más el paquete de leyes que se prepara, están meditados y serán ejecutados para conseguir dos objetivos principales: oxígeno político para la reelección, y oxígeno financiero para la gestión.

Mientras, el descalabro político y económico del país no hace más que confirmar un contexto que también es intrínseco al proceso provincial. Un gobierno kirchnerista en decadencia, que no hace más que profundizar el pozo en donde se ha enterrado a sí mismo. Errático en políticas que van y vienen según las reacciones de la gente, sólo es coherente con sus íntimos caprichos presuntamente ideológicos, caracterizados como "convicciones".

La ideología no es más que un manual de intenciones que cada uno acomoda como quiere. Al menos así es en este país desangrado en luchas fraticidas desde su propio comienzo como Nación.

Apuntemos algunas cuestiones esenciales a tomar en cuenta:

* El gobierno de Jorge Sapag ha anunciado que pedirá a la Legislatura autorización para endeudarse nuevamente, esta vez para buscar un crédito para pagar vencimientos de la deuda tomada por el gobierno de Sobisch, a través de la emisión de bonos. Sostiene este argumento al afirmar que los recursos han caído y los ingresos no han aumentado, ni aumentarán con la velocidad necesaria para cubrir los desfases financieros. Se habla de entre 400 y 500 millones de pesos por año, entre 2010 y 2011.

* Al mismo tiempo, se anuncia que el Estado enajenará bienes y propiedades para hacer caja; achicará el gasto público que se traduce en un alarmante 85 por ciento de gastos corrientes en el presupuesto.

* Paralelamente, enviará un paquete fiscal a la Legislatura para intentar aumentar la recaudación impositiva, a partir, se supone, de una ampliación de la base, es decir, buscar más contribuyentes para los mismos impuestos. El resto de los ingresos solo aumentará si Nación quiere y lo permite: regalías y coparticipación federal. Los Kirchner dan en estos momentos centenares de batallas al mismo tiempo, y evidentemente solo pueden ofrecer incertidumbre a un gobernador como Sapag. Ya lo demostraron con el cargo creado para las facturas del gas, el decreto 2067, que fue sacado de circulación ante un tibio atisbo de insatisfacción popular. Con ese cargo se integraban los fondos para compensar a las empresas petroleras y garantizar el mantenimiento de la actividad sin despidos ni suspensiones. Ahora, se vuelve al principio.

* A todo esto, la oposición no solo se distancia de Sapag por la actual coyuntura eleccionaria, que finaliza el 23 de este mes. Hay que considerar dos cosas: habrá tensión eleccionaria hasta el 2011, porque el proceso de búsqueda de recambio en la provincia es irreversible. Pero además hay profunda desilusión entre quienes creyeron que todo podía mejorar, porque en realidad las cosas han empeorado. No hay presupuesto aprobado, los números del gobierno se transmiten en reuniones sectoriales y son catastróficos, y encima parece haber prendido el "virus K" y lo único que ha hecho la Legislatura este año es aprobar dos expropiaciones –Zanon y Senillosa- que lo único que prometen para adelante son problemas legales y económicos.

* Además, habrá una cerrada oposición a endeudarse para pagar deuda. La oposición más lúcida (no es mucha) no entiende por qué es necesario endeudarse cuando entre este año y el que viene ingresan a la provincia 400 millones de dólares extras por la renegociación de contratos petroleros. En realidad, el tema tiene sentido: ¿porqué no destinar parte de ese dinero seguro a pagar vencimientos de bonos, si los bonos fueron aplicados a financiar obra pública, con lo que no habría incompatibilidad con la ley aprobada el año pasado?

* Para colmo, el propio MPN, en su afán por criticar apresuradamente la gestión de Martín Farizano y poder revertir una campaña política aburrida y apática del partido provincial, afianza estas razones, cuando dice que el intendente capitalino "no usa" 48 millones de pesos que tiene depositados por los giros de la "coparticipación" de los nuevos contratos petroleros.

* En el fondo de esta cuestión hay una gran contradicción, que estuvo todo este tiempo presente sin que nadie se animara a hacerla evidente: Neuquén es la única provincia del país que tiene problemas de caja, para pagar salarios y proveedores, mientras al mismo tiempo recibe dinero extra con el que sigue comprando ambulancias, vehículos varios, maquinarias, elementos tecnológicos, en una rara orquestación financiera que se hace sin control parlamentario porque se trabaja con presupuesto prorrogado, y hay una ministro de Economía que parece escondida detrás de una computadora, nunca aparece, y solo es mencionada como una especie de cancerbero que tiene en su cinturón las llaves del Tesoro, que solamente abre cuando lo dispone el Gobernador.

* Es este contexto el que ha producido en los últimos días que tanto el sector empresario (al que se rebaja y se trata como "comerciantes" cada vez que critica al gobierno de turno) como la CGT hayan decidido salir a clamar por atención hacia la economía privada de la provincia. Es que ven que el gobierno ya cumple dos años, y todavía no ha podido salir de dos encerronas: la de echarle la culpa al gobierno de Sobisch, y la de explicar que la extorsión de ATE no es fácil de resolver por la vía del diálogo.

* La oposición despareja pero creciente que tiene el actual gobierno tiene respuesta para estas dos cuestiones: a la primera, le contestan que no hay diferencias sustanciales entre gobiernos del MPN. Y a la segunda, con una frase lapidaria: si ATE (y la CTA, y sus brazos políticos) es fuerte en la provincia, es porque el MPN siempre se lo ha permitido.

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