Ya está abierto al tránsito el tramo santafesino de la autopista a Córdoba

Finalmente, y después de tantos amagues, el tramo santafesino de la autopista Rosario-Córdoba, que une Carcarañá con la localidad cordobesa de General Roca, de 76 kilómetros de extensión, se habilitó ayer sin cortes de cinta y sin la presencia de las autoridades provinciales y nacionales. Los trabajos se concretaron en dos años y medio, y demandaron una inversión de 800 millones de pesos.
El hecho ocurrió exactamente a las diez de la mañana, luego de que los operarios de las dos firmas constructoras, Dycasa (entre Carcarañá y Armstrong) y CCI Construcciones (entre Armstrong y General Roca) retirasen los obstáculos que impedían transitarla.

   "Fue todo muy rápido. El jueves a la tarde nos dijeron que la dejáramos en condiciones para que el viernes se comenzara a transitar. Es una pena que no haya habido ningún acto inaugural. A nosotros nos parece que la obra lo merece", comentó el ingeniero José Muzzulini de la constructora Dycasa.

   La obra que se acaba de habilitar representó la construcción de 27 puentes (incluidos el del río Carcarañá y el arroyo Tortugas), además de los accesos a las localidades de San Jerónimo Sud, Correa y Cañada de Gómez, las prolongaciones de las rutas provinciales 91, 15, y la nacional 178, además de la iluminación de los intercambiadores y rutas de enlace.

   Funcionarios de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) informaron ayer que además de la finalización de la doble traza, se pavimentaron banquinas (como el acceso de Cañada de Gómez) y se colocó todo lo concerniente a la señalización vertical y horizontal.

   De todos modos, los operarios nos se retirarán totalmente de la zona, debido a que se están terminando una serie de tareas complementarias como la construcción de rotondas a la altura de la ruta S 26, en Carcarañá, trabajos de ampliación al contrato en Cañada de Gómez y algunas colectoras, además de la limpieza de cunetas.

   "Pero esto no pone en peligro la seguridad del tránsito", remarcó Muzzulini a LA CAPITAL, mientras saboreaba el paso de los vehículos desde la perspectiva que da un puente. "Tuvimos algo más de medio día para ver todo lo relacionado a la seguridad", consignó.

   Por su parte, el jefe del distrito Santa Fe de Vialidad Nacional, Rafael Pretto, detalló que por el momento no habrá visita presidencial para cortar cintas. "No se inaugura, se habilita", aclaró en declaraciones radiales.

Retraso.

Las tareas quedaron finalizadas en algo más de dos años y medio de actividad, una dilación de apenas unos meses con relación a la fecha tope de terminación. "Tuvimos un atraso a causa de los piquetes agropecuarios. Durante el año pasado hubo semanas que no los llegaban los materiales", reparó Muzzulini.

   Si bien la demora en la finalización está en el orden de los ocho meses, las principales desinteligencias estuvieron en los anuncios de habilitación. Diversos funcionarios de Vialidad dijeron que iba a inaugurar en mayo de este año; luego, la fecha pasó a principios de junio, después a mediados, y así sucesivamente hasta la segunda quincena de este mes, fecha que se acaba de cumplir.

   Las autoridades de la región recordaban ayer todo lo que se tuvo que gestionar para que la obra se realice. Muchos incluso rememoraron ciertas posiciones surgidas desde la misma región que pretendían que se edificara edificar una autovía (agregar dos manos más a la ruta 9) para agilizar los plazos de terminación.

   Funcionarios de Cañada de Gómez hablaban incluso de que "ahora sí parecemos estar incluidos en al área del Gran Rosario", ya que viajando en automóvil los cañadenses acceden a la gran urbe en apenas cuarenta minutos.

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