Esso estudia vender su negocio de estaciones de servicio en la Argentina

Es uno de los planes que circulan en la empresa para mejorar sus negocios en el país. Sin embargo, se quedaría con su refinería de Campana y mantendrá su marca en el mercado
Dos años después de suspender su primer intento, la petrolera Esso, filial de la norteamericana ExxonMobil, retomó los planes para desprenderse de activos en la Argentina. Según confirmaron a El Cronista desde distintos ámbitos del mercado, la compañía comenzó a dar los primeros pasos para vender sus estaciones de servicio en el país. En cambio, retendría la propiedad de su refinería, ubicada en Campana.

En la empresa le bajaron el tono a la información. "Por el momento, no hay un plan para vender las estaciones de servicio en la Argentina", explicó Tomás Hess, director de Asuntos Institucionales de la firma.

Esso tiene en el país 489 estaciones de servicio, según registran los números de la Secretaría de Energía. Funcionan bajo tres modalidades: casi 80 son operadas y propiedad de la empresa (CORS, según su jerga), mientras que el resto se divide en estaciones que le pertenecen pero son gerenciadas por dealers (denominadas CODO) y abanderadas (en manos de empresarios particulares, pero llevan la bandera de la empresa).

Entre todas, la compañía del tigre ocupa el tercer lugar en ventas con 12,5% del mercado, detrás de YPF y Shell, pero antes de Petrobras.

Tanto los pequeños y medianos dueños de estaciones de servicio como las petroleras aseguran que por el aumento de costos y el retraso de los precios de los combustibles, el mercado atraviesa una situación crítica. En ese contexto, la intención de la empresa, de acuerdo con varias fuentes del mercado, es desprenderse de todas las estaciones en un plazo no mayor a los dos años.

A diferencia de lo que ocurrió en 2008, cuando el gobierno de Cristina Kirchner frenó la operación –aunque nunca se dijo abiertamente, le habría vetado el ingreso a Petrobras–, Esso evalúa ceder junto con las bocas de expendio su marca, con cerca de 100 años de presencia en el país. Pero junto con esa concesión tiene previsto cerrar contratos con los eventuales compradores de estaciones para que por un lapso determinado les compren el combustible a la empresa. Un alto ejecutivo del sector apuntó que "salvo que se vendan por su valor inmobiliario, las estaciones de servicio se deben vender con un contrato de abastecimiento mínimo de cinco años".

Hay otra diferencia importante con respecto al plan anterior. Fuentes muy allegadas a la compañía aseguraron que ahora "no habría un único comprador". Eso le abriría la puerta medianos empresarios dueños de estaciones, que habían pedido una posibilidad de ese tipo hace dos años.

En el sector aseguraron que la operación "es razonable". Y coinciden en que los motivos pasan por "ingresar dinero por la venta, reducir la exposición ambiental y laboral de las estaciones".

La intención local está en línea con la política que desplegó la empresa en los últimos años a nivel internacional. Además de la frustrada puesta en venta de la compañía en agosto de 2007, se desprendió de activos en la región en el sector de refinación y venta de combustibles. Y orientó sus fuerzas a la búsqueda y producción de petróleo.

Un caso paradigmático es el de Estados Unidos. Allí anunció en junio del año pasado su intención de salir del negocio de estaciones en los próximos años. La idea es desprenderse de 820 bocas de su propiedad que gerencia y de otras 1.400 que le pertenecen pero son gerenciadas por dealers. Aun así, el plan contempla seguir vendiendo su marca en unas 12.000 bocas de expendio en manos de terceros.

A pesar de la similitud con los planes locales, en la empresa también le pusieron paños fríos al ejemplo. "Que se halla hecho en Estados Unidos no implica que se siga el mismo camino en la Argentina", explicó Hess.

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