Esquivando las "burbujas"

Esquivando las
Por: Osvaldo Pepe

La construcción fue uno de los grandes motores de la recuperación del país y un indicador exitoso que nutrió los mejores años del kirchnerismo. En sintonía con la política, el sector ya da señales de fatiga y el año pasado empezó a caer luego de seis años de crecimiento sostenido.

En noviembre, esa baja fue muy fuerte (4,2%), aunque se atenuó en diciembre (1,4%), en ambos casos con relación al mes anterior. El dinamismo de la construcción resultó muy beneficioso para el mercado y para el empleo, pero también se mostró indiferente con la tradición arquitectónica de muchos barrios, generando con nuevas torres una demanda que la infraestructura de servicios (agua, luz) no pudo absorber sin contratiempos ni quejas vecinales.

En el mundo se vive hoy una crisis global y han resucitado los ancestrales temores de desempleo masivo. La punta del iceberg se vio en un mercado asociado y dependiente de la construcción, como el inmobiliario. Estallaron "burbujas" en Estados Unidos y en España, con réplicas en cadena, hasta tocar el corazón financiero de las economías de punta.Sin embargo, por resabio inmigrante y por instinto previsor, en plena crisis, el "ladrillo" sigue siendo en la Argentina un refugio de inversores y propietarios. Por eso, acá hay barrios, como Caballito y Parque Centenario, hábitat naturales de la clase media porteña, donde, a pesar de los signos de desaceleración futura, la cotización por metro cuadrado sigue en alza (Caballito: la construcción llegó a un pico pero empieza a bajar) El Gobierno apuesta ahora a sostener la construcción con obra pública y a volcar allí y al mercado inmobiliario los fondos que resulten de la polémica ley del blanqueo. No quiere que ninguna "burbuja" indiscreta sacuda el curso de la política doméstica en un año electoral decisivo.

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