Un esquema muy impopular que los Kirchner empeoraron

Por Jorge Oviedo

La llamada "tablita de Machinea" era, cuando nació, un incremento muy fuerte del impuesto a las ganancias sobre los salarios medios y altos, explicable sólo en medio de una recesión y con urgencias fiscales importantísimas. Fue una de las muchas medidas de ajuste que no alcanzaron para salvar la situación fiscal que estalló en diciembre de 2001.

La "tablita" es muchísimo más injusta ahora. Los gobiernos de Duhalde, primero, y de los Kirchner, después, incrementaron muchísimo la presión fiscal sobre los salarios, e hicieron en esa materia uno de los ajustes fiscales más fuertes de la historia mediante el simple expediente de no actualizar los mínimos y los rangos de la escala por inflación.

La administración de los Kirchner hizo una modificación que empeoró las cosas, porque, si bien puso a salvo a una buena cantidad de trabajadores, a otros los sometió a enormes injusticias. En muchos casos, todavía hoy recibir 100 pesos más de sueldo significa pagar 500 más de impuesto. El actual esquema fue creado por Machinea y empeorado por los Kirchner.

Fundamentos

El impuesto a las ganancias es un tributo progresivo. Paga proporcionalmente más quien más gana. Hay una suma exenta, que es el mínimo no imponible más una deducción especial en el caso de los asalariados, y luego deducciones por familiares a cargo y algunos gastos. Por encima de esas cifras, hay que pagar.

La alícuota del tributo crece según crece la ganancia imponible. Pero además, por la "tablita", a mayores rangos de ganancia, menor posibilidad de hacer deducciones.

Es verdad que esa escala ha tenido un efecto perverso, pero peor todavía es el hecho de que no se actualicen las sumas por inflación; que, por ejemplo, tampoco se toquen los máximos de las categorías del monotributo. De no cambiar la situación, pronto no habrá más pequeños contribuyentes y prácticamente todos deberán estar inscriptos en el IVA y facturarlo. Sería muy bueno que el proyecto que se quiere sancionar con tanto apuro subsanara también esa injusticia.

Si la "tablita" era entendible, aunque poco aceptable, con recesión y al borde de la catástrofe fiscal, no tenía explicación ni justificativo alguno con un crecimiento "a tasas chinas" y superávit fiscal.

Curiosamente, la eliminación se anuncia cuando el país comienza a sufrir una súbita desaceleración por los problemas inflacionarios internos y por la restricción al ingreso de divisas por la caída de la demanda y de los precios internacionales de los bienes exportables. Las medidas que buscan reactivar la demanda interna tratan de inyectar pesos en una economía en la que se requieren más dólares y frenar el aumento de los precios.

Hasta ahora, la única política para lograr entrada de divisas es un blanqueo que pareciera evidenciar la temeraria decisión oficial de que es preferible correr el riesgo de caer en manos del narcolavado antes que tener que recurrir a la asistencia del FMI.

El apuro por sancionar la medida indica que se quiere mejorar el sueldo de diciembre y el medio aguinaldo haciendo una menor o ninguna deducción por ganancias a muchos asalariados.

Si no se quiere afectar más la caja y devolver parte de lo cobrado durante el año, el oficialismo tendrá que moderar de la "tablita" para el año en curso y eliminarla para el año próximo.

Habrá que ver si son capaces de tener tanta sutileza en un proyecto lanzado a las apuradas.

Comentá la nota