La esposa de Capitanich dijo sufrir "una operación política"

Sandra Mendoza atribuyó los incidentes del jueves a su "adicción al trabajo".
Luego de haber sido noticia por atropellar varios vehículos oficiales con una camioneta, maniobrando dentro de la propia Casa de Gobierno del Chaco, la esposa de Jorge Capitanich, Sandra Mendoza, dijo ser víctima de una operación política y atribuyó el incidente a su "adicción al trabajo".

La Justicia local, en tanto, inició una investigación por el episodio, y el vicegobernador criticó la actuación del Poder Ejecutivo en el caso.

Mendoza, que además de estar casada con el gobernador kirchnerista es la ministra de Salud en su gabinete, negó de plano que los choques a un muro y varios autos en la playa de estacionamiento gubernamental, el jueves pasado, hayan sido consecuencia de un ataque de furia tras una discusión con su marido.

"Mi adicción al trabajo hizo que me provocara esto", afirmó, relacionando lo ocurrido con la diabetes que padece.

"Por trabajar no estoy cumpliendo lo de comer las cuatro comidas, y me bajó el azúcar. Cuando agarré la camioneta me empecé a sentir mal, perdí el conocimiento y no me acuerdo de nada", dijo a una radio de Resistencia.

La versión que circuló por todos los medios fue que Capitanich le había pedido la renuncia y a cambio le ofreció una diputación nacional, provocando la reacción conocida.

Pero la reconstrucción más verosímil habla de un fuerte descontento de Mendoza con la forma en que se estaba organizando la visita -al día siguiente- de la ministra nacional de Salud, Graciela Ocaña, quien recién se enteró del escándalo al regresar a Buenos Aires.

El gobierno provincial, en cambio, habló en un comunicado sólo de una descompensación por un pico de hipoglucemia.

La versión de Mendoza sobre un desvanecimiento no coincide con lo relatado por algunas personas que pasaban por el lugar cuando ocurrió todo. Esos testimonios afirman que la funcionara gritaba cosas inentendibles y que varios asistentes y policías intentaban detener la camioneta, que en poco metros dañó a no menos de cinco vehículos oficiales y destrozó un muro.

"Esto es una operación de prensa de la Alianza", acusó Mendoza. Y cuando se le señaló que hay quienes dudan de su estabilidad emocional, contestó: "¿Quién está sano? Puede ser que tenga algún problema, pero voy al consultorio. El que se cree sano no está sano. Pero a mí nunca me van a poder decir que soy una corrupta. Cuando uno trabaja mucho dicen que es una loca".

Ayer por la mañana, el procurador general del Poder Judicial y una fiscal se presentaron en la Casa de Gobierno para hacer una inspección del lugar en que ocurrieron los hechos y entrevistarse con el ministro de Gobierno.

"Vamos a investigar qué sucedió, en una actuación de oficio abierta por la presunción de que se dañó patrimonio del Estado", dijo a la prensa el procurador Jorge Canteros.

Inesperadamente, el vicegobernador Juan Bacileff Ivanoff salió a cuestionar el modo en que el gobierno actuó frente al incidente y criticó que los vehículos dañados hayan sido trasladados a un taller particular para su reparación.

"No se puede permitir que se crea que estamos encubriendo a alguien", planteó el segundo de Capitanich.

Y desmintió una posible renuncia al Ministerio para candidatearse como diputada nacional en las próximas elecciones porque eso, dijo, "no me interesa". "Mi sueño siempre fue ser ministra de Salud Pública", acotó.

Mendoza también señaló que en la relación marital "andamos perfecto con Capitanich, tenemos peleas como cualquier pareja pero también dos prioridades que son nuestras dos hijas".

En ese marco, pidió a los periodistas que "dejen de meterse en nuestra vida privada porque eso es aberrante". "Mendoza admitió además otros incidentes que protagonizó años atrás en la Legislatura, cuando era diputada provincial.

En ese sentido, reconoció haber insultado a la legisladora radical María Barrios porque la "trató de cancerosa de mierda" y haber llamado "babosa embarazada" a su antecesor en la cartera sanitaria, porque, dijo, "no puedo tolerar a los funcionarios calienta sillas".

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