La esposa de Capitanich se atrincheró en la residencia oficial

Habría intentado quemar ropa de su marido; salió en una camioneta con la cabeza tapada
RESISTENCIA.- La esposa del gobernador Jorge Capitanich protagonizó ayer otro escándalo al atrincherarse en la residencia oficial durante cinco horas en una jornada en la que circularon los más diversos rumores ante la decisión de su esposo de no permitirle la entrada en la Casa de Gobierno.

Sandra Mendoza ingresó cerca de las 16 y se atrincheró en la residencia oficial, en la calle Saavedra 255, a pesar de la orden de exclusión a partir del inicio del trámite de divorcio.

Momentos de gran tensión se vivieron en la ciudad cuando Mendoza ingresó en la casa, debido al amplio operativo policial del que participaron más de 50 efectivos. La fuerza policial tenía conocimiento del desplazamiento de personas que se dirigían hacia la residencia en apoyo de la diputada nacional electa. Algunos comercios aledaños bajaron sus persianas.

Video: «La muerta va a ser la madre de los hijos de Capitanich», señaló Sandra Mendoza (TN)

Capitanich regresó de Buenos Aires ayer al mediodía y permaneció en la Casa de Gobierno siguiendo paso a paso la situación. Al ser consultado sobre la situación personal y política, ya que había una orden para desalojar a su esposa y había firmado el decreto para echarla de sus cargos en el Ministerio de Salud, aseguró que tenía "una decisión tomada" sobre su esposa y que no pensaba "volver atrás".

La ex funcionaria y diputada nacional electa en junio fue despojada de sus funciones públicas por Capitanich después de su decisión, el miércoles, de apoyar a piqueteros que eran reprimidos por la policía provincial. Al día siguiente, había amenazado con una huelga de hambre y reiteró ante algunos medios que Capitanich le debe la carrera política a la familia Mendoza. Y había advertido: "Si me muero, la que se muere es la madre de las dos hijas del gobernador".

Ayer, a la residencia del gobernador ingresaron el abogado, el médico personal de Sandra Mendoza y el subsecretario legal y técnico del gobierno, Pedro Miró. Se retiraron sin hacer declaraciones a la prensa, que permaneció toda la jornada en las inmediaciones, aunque se dejó trascender que la intención era hacerla desistir de la ocupación del lugar.

Pudo saberse que en determinado momento se encerró en una de las habitaciones y, según trascendió, comenzó a romper y hasta habría intentado quemar prendas pertenecientes a Capitanich.

El tránsito vehicular fue cortado en varias manzanas a la redonda a la espera de la decisión de la Justicia de desalojar la residencia oficial del gobernador.

No fue necesario. Mendoza salió del lugar, a las 21, en una camioneta blanca, manejada por un oficial de la policía. Iba en el asiento de atrás con la cabeza tapada.

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