Espero verlos en el Mundial.

SUB 20: Fideleff, quien sufrió fractura de mandíbula, regresó anoche al país: antes le dejó un mensaje al plantel.
Las palabras se le iban entrecortando de a poco. El aire parecía ingresarle pesado en sus pulmones. Era como si se le hubiera atragantado. Bajo una sombrilla, Ignacio Fideleff exponía una honda aflicción que su voz y sus ojos transmitían entre lágrimas. Mientras el martes sus compañeros disfrutaban de la piscina del hotel, él penaba con la herida abierta por un cimbronazo que lo dejó afuera del Sudamericano de Venezuela antes de que comenzara. Una patada sin intención en una práctica le causó una doble fractura en su maxilar y que ayer lo mandó de regreso a Buenos Aires. Adiós torneo para quien llegó a reemplazar a Musacchio (se lesionó a último momento: le detectaron que un traumatismo comprometía los ligamentos de su rodilla derecha) e iba a ser el primer suplente entre los centrales. ¿Quién ocupará su lugar? Federico Fernández, el central de Estudiantes, quien anoche llegó a la concentración y que utilizará la casaca 6.

"Me entrené para este torneo, viví pensando en la Selección los últimos seis meses. Y cuando estaba a la puerta, se me cayeron muchas ilusiones. Pero nunca hay que mirar hacia atrás, siempre para adelante, sabiendo que ya tendré una revancha", le expresó a Olé el defensor de Newell's (10 partidos en Primera y un gol en su debut con Lanús), acompañado por el kinesiólogo Raúl Lamas. "Lo bueno es que lo de Ignacio no fue una quebradura con desplazamiento", suavizó el hombre, uno de los que consoló al juvenil.

Al pibe de rulos le costaba modular, aunque no sólo por su angustia: además, en la zona afectada, le colocaron una suerte de alambre en el interior de su boca como una ortodoncia, ubicada alrededor de los dientes inferiores.

-¿Cómo fue el accidente de la lesión?

-Vino un centro a media altura y, cuando fui a rechazar, no vi que un compañero puso la pierna. Ahí fue el impacto. Sentí el golpe nada más, pero nunca imaginé que iba a ser tan grave. Una lástima.

En un acto noble, Fideleff no quiso revelar el nombre de quien lo lesionó involuntariamente porque "se dice el pecado y no el pecador", aunque el propio Julián Fernández, el chico de Rafaela, admitió ser el de la patada sin intención y comentó: "Me duele mucho lo que le sucedió".

-¿Qué cosas sentís?

-Lo que más me dolió no fue la patada en sí, sino saber que no voy a poder jugar por un mes. Fue muy feo ver cómo todos se cambiaban para el partido del debut y yo no. Ya me pasó de no poder jugar en Newell's, pero por boludeces, como una artroscopía en la rodilla. Ahora tendré que ponerme fuerte para cuando vuelva a jugar.

-¿Qué pensaste cuando el doctor te confirmó lo grave de la lesión?

-Se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza. Principalmente, toda la preparación que hice para este torneo. Los primeros seis meses del año pasado tuve la suerte de debutar en la Primera de Newell's y el otro semestre lo utilicé con todo para trabajar pensando en este Sudamericano. Por eso duele mucho más esto que me pasó.

-¿Hubo alguna frase del cuerpo técnico o de tus compañeros que te haya marcado?

-Me hicieron recordar momentos, me pasaron por la cabeza varias películas. No fue una frase en particular, pero me apoyaron mucho. Y lo que les podría decir es que espero verlos en el Mundial de Egipto, ojalá así sea.

Sobre el final de la nota la cumbia seguía sonando al borde de la pileta. Por el momento de Fideleff, lo más acorde habría sido un triste tango.

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