"Espero que el diálogo sea abierto, pero soy escéptico", afirmó Miguens

El ex presidente de La Rural, uno de los máximos protagonistas del reclamo contra la 125, recordó el día del fin de las retenciones móviles; en un reportaje con lanacion.com, advirtió que el Gobierno "desperdició una oportunidad" tras la caída de la resolución y pidió encarar las conversaciones con responsabilidad
Con la fuerza de una paradoja, la palabra "positivo" se cuela una y otra vez en las descripciones de Luciano Miguens. Como si la figura del "voto no positivo" que Julio Cobos inmortalizó hace exactamente un año hubiera impregnado cada uno de sus recuerdos.

Un año después de la votación en el Senado que cambió el rumbo del país, la situación del Gobierno y el peso específico del campo en la coyuntura, el ex presidente de la Sociedad Rural habló con lanacion.com.

En un reportaje telefónico, el ahora ex dirigente y uno de los protagonistas indiscutidos de aquellos días, recordó los pormenores del histórico voto de Cobos y los cambios que produjo, analizó la derrota del Gobierno en las elecciones y fue entre cauto y escéptico ante la nueva etapa de diálogo que pretende iniciar la Casa Rosada.

- ¿Cómo recuerda el 17 de julio del año pasado?

- Fue la culminación de un gran esfuerzo, de una experiencia larga y difícil. Veníamos de perder la votación en Diputados por pocos votos y en el Senado no éramos demasiado optimistas. Recuerdo la espera tensa de los productores en El Rosedal. Eran las 2 o 3 de la mañana y se vivía un clima de gran incertidumbre. Sabíamos que la mayoría en el Senado era del oficialismo y, si bien contábamos con el apoyo de muchos legisladores, parecía que lo razonable era que perdiéramos. El momento culminante fue el del empate. Ya eso lo festejamos como un triunfo. Pero la tensión siguió, porque no teníamos idea de qué iba a hacer Cobos. Habíamos tenido contacto con él, pero no sabíamos como iba a votar. Y nunca nos hubiéramos imaginado siquiera en la situación de empate. Cuando el 36 a 36 apareció en la pantalla del Rosedal fue todo festejo. Pero había que esperar el voto del vicepresidente y realmente no sabíamos qué iba a pasar.

- ¿Se imaginó el desenlace?

- No. Era pesimista. No pensé que el vicepresidente iba a tener en cuenta el reclamo, aunque sabíamos que tenía una opinión a favor de la necesidad de que el campo fuera atendido. Pero al momento de decidir era distinto: él estaba integrando el Gobierno. Fue muy positivo lo que hizo. Ese voto fue enormemente positivo.

¿Qué recuerda del momento en el que escuchó a Cobos votar en contra?

- Están las imágenes de los abrazos y los festejos. Las veo siempre. Fue el triunfo de una batalla. Sin duda nos va a costar olvidarlo.

- ¿Qué cambió para el país?

- Lamentablemente no cambió lo que debería haber cambiado. El rechazo a la 125 abrió una instancia para sentarse a dialogar. El Gobierno pudo haberlo tomado como un punto de inflexión sin ganadores ni perdedores. Y no lo hizo. Perdió una gran oportunidad. Lamentablemente, no se produjo el beneficio que se esperaba. No bien salimos de esa situación, el campo fue sometido a un castigo, sufrió un aislamiento en el debate de la política agropecuaria, una falta de diálogo que dura hasta hoy y que no ha hecho más que acumular problemas sin resolver.

- ¿Y respecto del rol del Congreso?

Hubo un cambio definitivamente positivo. A partir de ese momento comprendimos la importancia de dialogar con el Poder Legislativo. Como sector nos dimos cuenta de que teníamos una mayor obligación respecto de la participación en la vida política del país. El campo no participaba demasiado de la política activa del país. El sector estaba históricamente acostumbrado a recurrir al Poder Ejecutivo con reclamos y propuestas, pero nunca lo había hecho de la misma manera con el Poder Legislativo. Es un espacio que habíamos dejado de lado. Y lo digo como una autocrítica.

- ¿Cómo incidió el conflicto y el rechazo a la 125 en el resultado de las elecciones?

- Creo que lo más importante es que hoy hay una mirada muy distinta de la gente sobre la realidad del sector. Es uno de los saldos positivos que dejó el conflicto y que se reflejó en las urnas. El voto de la gente expresa eso, más allá de alguna reacción en contra de la política tan arbitraria, hegemónica y confrontativa del Gobierno. Creo que las urnas expresaron la necesidad de cambiar hacia una política de mayor concertación y consenso.

- ¿Por qué cree que el kirchnerismo perdió las elecciones?

- Por el cansancio frente a una política manejada por un pequeño grupo dentro del Gobierno que no acepta el diálogo ni la posibilidad de intercambiar ideas. La gente expresó muy claramente ese mensaje.

- ¿Y el Gobierno lo entendió?

Aparentemente sí. Ojala este diálogo no quede sólo en buenas intenciones, sino que sea realmente abierto y franco, que haya espacio para que todos los sectores puedan plantear sus propuestas y reclamos y que sean atendidos. Pareciera que va a ser así, pero después de varias experiencias fallidas que tuvimos, soy un poco escéptico.

- ¿Por qué es escéptico?

- Los resultados que tuvimos durante tanto tiempo. Aquellas reuniones a las que íbamos con esperanzas de encontrar soluciones y acuerdos y salíamos con las manos vacías. Era realmente increíble esa posición tan dura, tan inflexible y tan equivocada del Gobierno. Esperemos que ese diálogo sea realmente abierto. Pero las experiencias fallidas del pasado y la sospecha de que hay temas que van a quedar excluidos del debate me llevan a ser escéptico. No sé si hay una decisión fuerte del Gobierno de encontrar soluciones o más bien que esto sea una distracción que no termine en nada positivo.

- ¿Cómo evalúa los movimientos de Cobos desde que votó en contra del Gobierno?

- Es difícil opinar sobre ese tema. Yo pondero su actuación en el Senado porque votó pensando en el país. No por nada es uno de los políticos con mejor imagen.

- ¿Cómo ve que haya hecho campaña por la oposición?

- Es un tema muy difícil. Porque es el vicepresidente, pero fue dejado de lado por ese pequeño grupo que toma las decisiones en el Gobierno. Por su posición respecto de las retenciones se lo dejó de integrar en la política activa del Gobierno. Ha quedado un poco afuera.

- ¿Cree que eso lo habilita para trabajar por su proyecto político personal?

- Y... está en una posición difícil, porque sigue siendo vicepresidente mientras vuelve a trabajar desde su partido. Pero en algún momento va a definir su posición. Mientras tanto, no cabe duda de que está en una posición difícil. Es muy difícil opinar. Es un tema que le corresponde a él resolver.

- ¿Cree que va a ser candidato en 2011?

- Seguramente.

- ¿Cómo evalúa el desempeño de la Comisión de Enlace hoy?

- Sé de la responsabilidad con la que trabajan y toman las decisiones. Pero no es mi función ponderar ni criticar su acción política. No podría juzgar sus estrategias porque no conozco los fundamentos de sus decisiones. No es mi función criticarlos. Alguna vez podré estar en desacuerdo, porque, como en todo, puede haber equivocaciones. Lo que sí les reclamaría siempre es que mantengan la unión que tanto nos costó. Esa unión sigue fuerte y eso es ponderable. Espero que siga siendo así. Además, no hay que olvidar que el interlocutor que tienen enfrente no es para nada fácil: no escucha, no atiende ni se presta al diálogo, aisló al sector de la política oficial y necesitó el mensaje de las urnas para darse cuenta de que tiene que convocar al diálogo.

- ¿Cree que el Gobierno ha sabido interpretar el mensaje de las urnas?

- Va a depender de cómo se tome este dialogo y de los resultados que surjan. Si el diálogo es sin restricciones y se forma una mesa de verdadero debate de los problemas que tiene el sector, el Gobierno habrá demostrado que entendió el mensaje. Si los diálogos son parciales y no hay una intención real del Gobierno de encontrar soluciones, me parece que no. Me queda la duda. Veremos qué pasa.

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