A no esperar grandes cambios

Habrá medidas y consensos, pero no una solución para los problemas más profundos de la economía mundial.
El Plan Fénix convocó a un grupo de especialistas para analizar la posición Argentina en la próxima reunión del G-20 que tendrá como temas centrales el endurecimiento de las regulaciones, el rol de los organismos multilaterales de crédito, los paraísos fiscales, las calificadoras de riesgo y los planes de estímulo fiscal.

Las conclusiones indican que las posibles reformas del sistema financiero mundial y las consecuentes recomendaciones de política que saldrán de la próxima cumbre del G-20 en Londres no resolverán los profundos desbalances existentes en la economía mundial. Los países centrales están concentrados en solucionar sus propias crisis. Si bien esta situación tiene un impacto muy relevante en las economías periféricas, éstas no encontrarán respuestas a sus problemáticas en el encuentro. Los países en desarrollo enfrentan la crisis con herramientas limitadas. A diferencia de las políticas para evitar la profundización de los escenarios recesivos que están llevando adelante los países desarrollados, muchas de las naciones más pobres se ven forzadas a tomar decisiones de política como la suba de tasas para frenar la fuga de capitales y la disminución del gasto público.

La reforma de las reglas de juego tomará mucho tiempo, y se llevará a cabo sobre la base de las normas ya existentes. La batuta en este tema la lleva Estados Unidos, que la semana pasada presentó su propuesta para modificar el marco regulatorio del sistema financiero y mejorar su supervisión. La idea principal del proyecto coincide con las discusiones que se llevarán a cabo en Londres: regular a todas las entidades que sean sistémicamente importantes y que ahora operan con reglas bastante laxas, como los especulativos hedge funds para evitar el riesgo de contagio y colapso total del sistema que puede producir una quiebra sin tener que recurrir a millonarios rescates. De todas formas, de la reunión saldrán recomendaciones de política y dependerá de cada país cómo y cuándo aplicarlas, por eso los panelistas remarcaron la relevancia de la coordinación para evitar el arbitraje regulatorio.

Los expertos apuntaron que difícilmente se produzcan cambios relevantes en la estructura de gobierno del FMI, a lo sumo se realizará alguna concesión a los países asiáticos. En los últimos meses el organismo se comportó de una manera algo esquizofrénica. Mientras que recomienda a los países del G-20 que impulsen significativos paquetes de estímulo fiscal condiciona sus préstamos a las mismas recetas fallidas de siempre. Posiblemente el organismo reciba más fondos para prestar pero los oradores descartaron la posibilidad de un acuerdo que pueda llegar a convertir al FMI en "supervisor global".

Pese a la posición relegada que tendrán los países de la periferia como Argentina en el encuentro, algunos consideran que la reunión podría encauzar una posible salida de la crisis.

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