La esperanza blanca del PJ

Después de dos “no” rotundos, esta vez se anotó para competir por la Presidencia en 2011. Aunque votó a favor del campo en el Senado, no rompió con Kirchner y éste saludó su precandidatura. Sin embargo, lo cuestionan por su carácter dubitativo y por su capacidad de generar expectativas “de la nada”.
Carlos Reutemann es, acaso, uno de los fenómenos más raros de la política argentina. Su estilo entre dubitativo e inasible resulta irritante para cualquier dirigente tradicional pero todos quisieran tenerlo jugando en su equipo.

De ahí que no resulte extraño que este fiel defensor de la bendita renta agraria, hijo de productores beneficiados por Juan Domingo Perón con la Ley de Arrendamientos y Aparecerías Rurales y eterno presidenciable del Justicialismo, vuelva a la palestra por estos días con la promesa de una candidatura, esta vez inspirada en su propio deseo de disputar por fin -y después de negarse a hacerlo en dos oportunidades- la sucesión de Cristina Kirchner en 2011.

Reutemann no tiene el perfil de un hombre interesado por los astros, pero habrá que reconocer que 2009 viene para él con muy alto nivel de expectativa: en abril se convertirá por primera vez en abuelo y, si su estrategia da resultado, podría resultar reelecto senador por Santa Fe como paso previo a su futura candidatura presidencial.

Tal vez por un capricho del azar el nacimiento de su nieto está previsto para el 12 de abril, el día de su cumpleaños número 67. Según confesó su hija Cora, el ex corredor de Fórmula Uno está tan entusiasmado que ya desempolvó una vieja colección de Ferrari en miniatura que atesoraba desde hace años para regalarle al bebé.

Otra coincidencia del destino indica que, de disputar la jefatura de Estado en 2011, se reeditaría la clásica rivalidad que mantiene desde hace años con su comprovinciano socialista Hermes Binner.

El actual gobernador de Santa Fe es considerado un número puesto en la lista de postulantes a la Presidencia y, consciente tal vez del difícil duelo que debería librar con Reutemann, comenzó a polemizar con él tan pronto como trascendió que esta vez sí, Lole “tiene ganas”.

En agosto de 1999, ambos protagonizaron triunfos en la provincia: mientras Reutemann ganaba por segunda vez la Gobernación con un 54,4 por ciento que demolió al radical Horacio Usandizaga, el claro triunfo de Binner en la intendencia de Rosario le dejaba un sabor amargo al productor agropecuario que anhelaba una victoria sin fisuras.

Es un rasgo propio de Reutemann el de reclamar para sí el apoyo mayoritario del electorado o por lo menos el aval unánime del Justicialismo.

Ya se lo había dicho a Eduardo Duhalde en 2002, antes de pronunciar la histórica frase “vi algo que no me gustó” con la que rechazó la oferta del bonaerense de convertirse en candidato a presidente. Y algo parecido le había respondido a Carlos Menem cuando el riojano lo soñaba como la alternativa al ex jefe territorial bonaerense.

El santafesino no tolera la disputa interna partidaria porque considera que debilita la figura del que resulta ganador. Aunque este año confrontó con Néstor Kirchner por la política de retenciones al agro, nunca rompió lanzas con el santacruceño como sí lo hicieron otros referentes del campo en el Congreso: Felipe Solá y Julio Cobos por ejemplo.

Como devolución, el ex presidente suele ser respetuoso al hablar del “Lole”. Lo último que dijo fue que su posible postulación revela que el PJ tiene excelentes candidatos para ofrecer en las presidenciales de 2011 y es creciente el rumor que sugiere que la postulación de Reutemann sería la señal de que los Kirchner no están dispuestos a buscar la reelección.

Su silencio y su particular estilo -evita los actos multitudinarios, habla poco, prefiere sembrar sus campos de Llambí Campbell, a 40 kilómetros de Santa Fe a participar de reuniones políticas- no implican que carezca de reflejos.

-¿O pragmatismo tal vez?- para manejarse en esa complicada red que constituye el peronismo. No por casualidad, después de votar en contra de la Resolución 125 en el Senado se reunió con Kirchner para acordar la unidad del peronismo santafesino y evitar -una vez más- las tan temidas internas.

Considerado por algunos como “la esperanza blanca del PJ”, el hombre que debutó en política en 1991 de la mano de Menem, y nada menos que como gobernador de su provincia, sufrió cierto debilitamiento en la aceptación popular a partir de las inundaciones de 2003 en Santa Fe.

Si antes disfrutaba de hablar cara a cara con la gente -así ganó, solo, las elecciones de 1999- ahora esquiva un poco la exposición pública por temor al escrache de los damnificados por esa catástrofe que, junto con el asesinato del militante social Claudio “Pocho” Leprati durante la represión policial de 2001, se convirtieron en las dos nubes negras de su gestión, y los flancos débiles donde Binner suele asestarle sus mas duros golpes.

Tal vez por ese desgaste, hasta su casamiento con la joven María Verónica Ghio, en diciembre de 2006, se realizó en secreto y anticipadamente a la fecha prevista porque los medios habían divulgado la noticia.

¿Será, como dice el viejo dicho, esta tercera oportunidad la vencida? Sostendrá Reutemann hasta 2011 su deseo de ser presidente de la Argentina?

O sólo se trata de una inteligente estrategia para mejorar sus chances de renovar la banca este año y neutralizar a los muchos postulantes que empiezan a surgir del peronismo, o al mismísimo Cobos quien parecía erigirse con la representatividad agropecuaria? Imposible asegurar nada con un personaje que parece guiarse sólo por la intuición, pero tiene la habilidad de generar expectativas de la nada.

Comentá la nota