Esperan renovada presión de empresas y familias sobre el dólar esta semana

Esperan renovada presión de empresas y familias sobre el dólar esta semana
En los próximos días, el Central deberá salir a apaciguar el nerviosismo que provocó en el mercado minorista el recambio en la presidencia del BCRA. A nivel mayorista, los operadores extreman la cautela para resguardarse de un "castigo" similar al que aplicó Redrado en la crisis entre el Gobierno y campo
La demanda nerviosa de dólares con que el público recibió a la nueva presidente del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, promete ser esta semana igualmente "dinámica". Sin embargo, para el BCRA, esta demanda podría resultar "inofensiva" en función del poder de fuego de la entidad.

Los operadores perciben que, por ahora, los grandes jugadores del mercado se mantienen bastante más cautelosos y atentos en el segmento mayorista, para no dar pasos en falsos frente a una "sobreactuación" del Central que pueda "disciplinarlos". Y que la gran presión se siente, en cambio, en la voracidad que está mostrando el público, que llegó a multiplicar por hasta cinco veces, según estiman en el sector, el volumen demandado en las ventanillas de bancos y casas de cambio.

El viernes se sintió una leve pausa, que no alcanzó para disipar la tensión. "Fue un día calmo dentro de las turbulencias. Salió el Banco Central a manejar el dólar a futuro desde temprano, para hacerlo bajar en todas sus posiciones entre uno y medio centavo", explicó el analista de Zonabancos.com, Gustavo Giraldez. El volumen en esa plaza, de apenas u$s 270 millones, reveló que los ánimos no estaban demasiados alterados. Y el Central aprovechó ese contexto para dejar sentado su propio mensaje: ofertó agresivamente en los contratos que vencen el 26 de febrero, para dejar su precio en el mismo valor que el spot mayorista ($ 3,8470) y sugerir que, al menos hasta fin de mes, no hay motivos para pensar en una suba del tipo de cambio. "A estos precios, los bancos pueden por estos días financiarse en pesos a tasa cero", explicó un analista. "Venden dólares hoy, compran un contrato de dólar a futuro para fin de mes, y tienen la posibilidad de volver a comprar los dólares con la misma cantidad de pesos cuando llega el vencimiento".

En el mercado spot, el que apareció para calmar las cosas fue el Banco Nación, con una venta de apenas u$s 50 millones. La divisa prácticamente no se movió, y quedó en los $ 3,8390, con un volumen operado de apenas u$s 201 millones en el Siopel y u$s 144 millones en el MEC. "A veces pasa que, frente a un cambio, la reacción de los operadores tarda un poco porque buscan tener un poco más de información antes de actuar agresivamente. Hoy no hay números que muestren una demanda mayor en los contratos a futuro: el viernes se negociaron u$s 272 millones, apenas un tercio del récord que vimos la semana pasada", explicaron en el Rofex.

Sin embargo, los nervios se siguieron sintiendo con fuerza en la demanda minorista que recayó sobre las sucursales. Los bancos calculan que, en la semana que pasó, las empresas y los particulares se llevaron entre u$s 80 y 90 millones en billetes por día de las ventanillas. "En épocas normales, esta demanda suele ser de no más de u$s 20 millones. Y un poco antes de la crisis del Central prácticamente no la teníamos", explicó un banquero.

Más operaciones

En la mesa de dinero de una entidad extranjera percibieron un aumento de 50% en los volúmenes ofrecidos a sus clientes respecto de los registrados durante la semana anterior. Pero esperan que, en estos días, empiece a reducirse: "Si ayudan los mercados externos, con el transcurso de la semana la demanda debería ir calmándose".

El dólar al público se mantuvo sin cambios, a $ 3,83 para la compra y $ 3,87 para la venta. Y cerró, así, una suba de apenas dos centavos a lo largo de la semana. "Se ve que en el mercado no descontaron un tipo de cambio más alto. Obviamente, esto tiene que ver con la intervención del Central, que en su papel de regulador del mercado mantiene la flotación adminstrada", explicó el operador de Puente, Lucas Laínez.

Por estos días, la sensación de los grandes jugadores es que deben a estudiar algún tiempo más los pasos que puede llegar a dar el Central. "Temen un castigo. Porque una estrategia que les dejó bastante resultado el año pasado al Gobierno fue dejarlo subir cuando, en pleno conflicto con el campo, todos esperaban que subiera, y más tarde hacerlo bajar abruptamente", explicó un operador.

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