Lo que le espera a Sergio Massa

En diciembre del 2007, en el MAT, el mismo escenario de su reasunción, Sergio Massa asumía como intendente de Tigre.
Fue una verdadera fiesta, estaba la flamante presidenta y el gobernador electo Scioli; Felipe Solá, que había ganado la elección para diputados nacionales de la provincia por paliza, todas las figuras de la Primera Sección, y el ex presidente, que salía de un gobierno atípico para nuestro país, casi siempre convulsionado y acostumbrado a ir de crisis en crisis. Cuatro años y medio de crecimiento, sin bajones económicos y sin muertos, salvo lo que parecía la muerte política del neoliberalismo. No faltó ni Julio Humberto Grondona, ejemplificando que a Tigre municipio lo esperaban tiempos de gloria como a Tigre, el club de fútbol.

CFK parecía que avanzaría sobre la calidad institucional y la profundización de un nuevo modelo de construcción separados de los paradigmas de semicolonia yanqui en lo económico y lo cultural, vigentes hasta hacía poco tiempo.

Néstor Kirchner se acercó a charlar con el público, y habló de la luminosidad de la jornada, era un día espectacular, y el "Pingüino" se quejaba de que no estaba acostumbrado a los soles tan fuertes y los días tan diáfanos, raros allá en su provincia sureña.

Sergio Massa culminaba una experiencia política singular, para recibirse de político con mayor proyección entre los jóvenes de la nueva generación, había enfrentado a un aparato invicto; ayudado por la "suerte" de la muerte del caudillo vecinalista, bien dicen que para ser campeón, además de jugar bien hay que "ligar".

En ese momento Massa, y hasta Kirchner, parecían como por encima de cualquier partido político, el nuevo paradigma pasaba por la gestión y no por las diferencias ideológicas, el intendente se sentaba a escuchar a cualquier sector, e implementaba rápidamente cualquier buena idea que se le acercaba, se rodeaba de funcionarios impecables, provenientes de distintas corrientes, y Tigre comenzó a ser una especie de locomotora de ideas y hechos, intendentes vecinos, que criticaban a Massa en charlas privadas, lo imitaban.

Ese día hasta para los que no los habían votado era impensable que las cosas pudieran salir mal.

Tres meses después comenzó un derrumbe que terminó en la derrota de Néstor Kirchner, Massa fue convocado para revitalizar a un gobierno flamante pero jaqueado por fuerzas sociales y políticas que habían sido aliadas, derrotadas, o que por lo menos se habían mantenido en silencio. No pudo imponer su estilo, cuando dejó de soplar el viento de cola, aparecieron las falencias y los errores de la conducción nacional, pero Tigre siguió su camino como si estuviese separado y fuera inmune a las epidemias de la crisis. El 28J sacó más votos que cuando ganó la intendencia, en un marco de derrota provincial.

Ahora Massa se refugia en su distrito para continuar su carrera sin la mediación de los errores del Kirchnerismo, seguramente no estarán las figuras que estuvieron aquel día, algunas ya ubicadas en la vereda de enfrente.

Todo será más complicado, pero si el intendente continúa la dinámica que lo caracteriza, se convertirá en lo que pretende ser, el político más destacado de la nueva generación, la que no estuvo en los días de plomo.

No será fácil, es difícil desentrañar los ejes del futuro, si Massa formará parte de un post kirchnerismo, si permanecerá atado a la estructura del PJ, derive hacia donde derive, o intentará una construcción superior, más amplia y no tan ideologizada, si combinará las dos variantes desde su sitio como presidente del PJ local, si se alineará con alguna de las fuerzas que dirimirán en una interna las candidaturas para el 2011, o si estamos en los comienzos de una nueva corriente política.

Habrá que ver si a Massa, los medios y la oposición lo tratan con la misma crispación antidemocrática con la que atacan a la presidenta, si lo quieren obligar a ser distinto a lo que es. Habrá que ver si los intendentes del conurbano lo ven como un líder o como a un enemigo, habrá que esperar para ver con quien articula y con quien se enfrenta. Hoy Massa tiene un enorme potencial para convertirse en una bisagra generacional por encima de las divisiones entre argentinos, presentes como nunca en la actual crisis, recuerden que los ataques a la presidenta pasan por un incomprobable "montonerismo", y se le critican hasta los aciertos.

Hermoso y difícil participar de esta nueva etapa política. Aquel día hacía calor y estaba todo bien, este sábado hará frío, pero la suerte sigue, el sol de este viernes parece haberse llevado la posibilidad de una nevada mortal como la del Eternauta, por lo menos en Tigre.

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