La EPE espera cerrar 2009 sin quebrantos operativos

El titular de la EPE justifica el último aumento del 9 % y los tres retoques a la tarifa de sus dos años de gestión, que suman el 39 %, en tanto los costos eléctricos que la determinan crecieron un 500 % desde la salida de a Convertibilidad, según las autoridades de la empresa.
"No hay que ser alarmistas", recomienda Daniel Cantalejo e interpreta que el 9 % de aumento a partir del 15 de octubre "no es un tarifazo". Resume en una expresión su forma de conducir la EPE: "No esconder tierra bajo la alfombra".

Los números de los llamados "quebrantos operativos" -un eufemismo técnico contable de amplio uso desde la salida del uno a uno- le dan la razón: 2007 cerró para la EPE con un rojo de 100 millones de pesos disimulado por los aportes estatales, y 2008 con 40 millones en igual concepto. Dice que 2009 cerrará casi con un resultado de rojo cero. Pero admite que ya es parte del presupuesto provincial el consumo de los sectores más pobres que no pagan la energía.

Cantalejo define su gestión como de "profundo sinceramiento interno y refundación". Piensa que hay tres momentos definidos de la EPE: el que tenía como objetivo la privatización (durante el gobierno de Carlos Reutemann), el de mantenerla en el Estado "pero sin sustentabilidad" (con Jorge Obeid) y el actual que define como de "sentido común y sustentabilidad" (en la gestión de Hermes Binner).

"Actuamos con responsabilidad -dice-, si no aumentáramos la tarifa esconderíamos la tierra bajo la alfombra. Haríamos que las instalaciones se vayan degradando, que el plan de obras caiga... no es lo que debemos hacer".

Modelos, costos y los números

—¿Qué aumentó más en la estructura de costos de la EPE?

—Los precios de compra de la energía, de todos los insumos para la realización de obras, y por ejemplo los transformadores subieron un 500 %. En 2008 se tomaron medidas para ir recomponiendo las tarifas y se planteó la gradualidad. Se tomaron medidas parciales, pero el haber postergado desde 2001-2002 hasta 2007 inclusive la actualización de tarifas, todavía no está del todo recuperada...

Nuestro anhelo para 2009 es encontrar una fórmula polinómica que permita ir viendo la estructura de costos de la empresa y que la podamos ver a lo largo del año, con una periodicidad preestablecida, y así tener previsibilidad sobre la evolución de costos y precios.

—El modelo que Ud. llama de no sustentabilidad o el de privatización es parte de una visión ideológica que rechaza el gasto, la suba de impuestos y tarifas. ¿Qué se le dice al argumento del costo santafesino versus el de Buenos Aires, por ejemplo?

—Que no son comparables las tarifas en la EPE y en las distribuidoras de energía de Buenos Aires. Son realidades diferentes: aquí tenemos 360 localidades y somos la primera empresa distribuidora en longitud de líneas del país. Y eso significa mantenerlas, y que cada localidad deba tener su estación transformadora: los operarios para su mantenimiento, con movilidades capaces de ir por caminos de tierra, que generalmente trabajan cuando hay tormentas y, por lo tanto, hay barro (eso significa un vehículo especial), más toda la infraestructura de media y baja tensión. Son costos incomparables con un edificio de Capital Federal que ya tiene hecho por el cliente el cableado de baja tensión (embutido en el edificio): no hay camioneta ni cuadrilla y la densidad de cliente por kilómetro es enorme. Pretender compararlo es como los costos de un colectivo urbano con un interurbano. Son servicios diferentes.

La EPE podría dar las tarifas de Capital Federal, sin dudas, pero sólo para Rosario y Santa Fe... ¿Y el resto?

—¿Qué se le dice al cliente que razona: si no aumentó la energía mayorista, por qué me aumentan la tarifa?

—El precio mayorista de la energía eléctrica sostenido con subsidios lleva a una verdadera encrucijada al gobierno nacional, y es de muy difícil salida. Apenas si planteo un número: hay 14.000 millones de pesos por año para generación eléctrica en subsidios... Me pregunto: ¿hasta dónde puede funcionar ese modelo?. La EPE estaba hasta 2007 bajo ese modelo. Y vuelvo a preguntar: ¿de dónde salen esos fondos? Creo que es la sociedad en su conjunto la que lo paga por vía de impuestos y el grueso de esos fondos van a la ciudad y el Gran Buenos Aires, que concentran 40 % del consumo eléctrico.

Esos aportes generados por un mecanismo de subsidio, que no se blanquea, es muy peligroso: promueve un uso muy alto de energía en los sectores de más altos recursos que pagan un precio irrisorio para sus facturas eléctricas. Se invita al consumo irracional.

Para Santa Fe no queremos ese modelo. Debe ser un servicio eléctrico responsable, con un precio vinculado con los costos, y que la energía que va destinada a la pobreza sea parte de un concepto de desarrollo social y que esa energía sea medida. Y hay precisamente para el próximo presupuesto una partida provincial para esos consumos.

Nuestro concepto de empresa es el sentido común: no meter la tierra debajo de la alfombra, y que nuestra política se traduce en obras que se pueden auditar.

—El gobierno nacional ha intentado, de manera por lo menos desprolija, comenzar a sincerar tarifas. Pero no pudo. Qué va a pasar cuándo no se pueda seguir subsidiando. ¿Qué pasará con la EPE cuando suba la energía mayorista?

—Capital Federal tiene un nivel tarifario desactualizado. La Región Centro, Chaco y la mayoría de las provincias tienen empresas distribuidoras que han ido actualizando tarifas. Con Córdoba estamos prácticamente nivelados en las tarifas residenciales, ellos van a aumentar un 12 % las tarifas y crean un cargo específico de obras del 4 %. Las tarifas regionales están en niveles similares. Chaco y Entre Ríos también hablan de subir sus tarifas.

El modelo de empresa estatal sin sustentabilidad, con tarifas quietas, lleva a una situación de colapso. Por eso las distribuidoras (salvo Capital Federal) buscan una salida.

Nuestra forma de salir es un esquema de gradualidad al actualizar las tarifas. Sin tarifazos. Para 2010, esperamos poder tomar cierto endeudamiento, la EPE tiene potencialmente esa herramienta y hacer un mix entre los recursos propios, el dinero que el gobierno va a destinar a los consumos eléctricos de la pobreza y un crédito de 100 ó 150 millones para mantener el plan de obras y cubrir costos.

—Los partidarios del ajuste lo van a acusar de haber sido ineficiente, de aumentar los gastos corrientes.

—No, no lo comparto. Creo que hay sectores que se dan cuenta de cómo se van resolviendo los problemas eléctricos en la provincia y sí hay otro sector que seguramente va a sostener esa visión. No creo que sea el parecer de la mayoría, todo lo contrario. Y también debe decirse que quienes critican la actualización de tarifas guardan una relación directa con los proyectos de privatización de la empresa o de mantenerla en el Estado sin sustentabilidad. Nosotros proponemos un tercer modelo: el de la empresa estatal sustentable, con calidad de servicio. Para nosotros, el modelo de la EPE sin sustentabilidad lleva al reclamo por una privatización. No queremos eso.

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