Los especialistas hablan de las nuevas medidas

Los economistas Aldo Ferrer, Carlos Malconian, Claudio Lozano, Jorge Sarghini y Fernanda Reyes analizan el paquete reactivador.
El país está mejor. Aldo Ferrer, ex ministro de Economía.

Hay una crisis financiera fenomenal que afecta la economía real de las principales economías industriales del mundo y por ende a otras economías como la Argentina. Pero hay que señalar que el país se encuentra mejor posicionado que en otras épocas y está en condiciones de hacer frente a esta crisis. Los bancos están sólidos, no hay desorden financiero y hay capacidad, a nivel de reservas, parar resistir. La Argentina descansa es sus propios recursos, exporta alimentos y se autoabastece de energía. En cuanto al paquete de medidas, buena parte están bien orientadas a mantener altos niveles de consumo. Las medidas más controversiales, como el blanqueo de capitales y la moratoria, están en el Congreso y merecen un profundo debate. Está claro, igual, que alguna incidencia tendrá la crisis, porque no se sabe bien aún cómo afectará al comercio internacional.

El origen es otro. Carlos Malconian, economista.

El panorama internacional es un factor explicativo para parte de las expectativas negativas respecto del próximo año. La crisis financiera todavía no pegó de lleno en la Argentina. El tema central que generó esta situación es la salida de capitales, que este año fue similar a la fuga de 2001. ¿Qué elementos la provocaron? El programa económico que, tal como venía hacia fin de 2007, necesitaba una rectificación que no se hizo; una economía nutrida de soja a precios altísimos, la idea del pago al Club de París y el blanqueo de Hugo Chávez como principal fuente de financiamiento. Todo se vio comprometido con la caída de Lehman Brothers. Entonces quedó en duda la disponibilidad de financiamiento para el año entrante y llevó al Gobierno a tomar medidas como la apropiación de los fondos de la gente. La crisis mundial no es el origen de los problemas nacionales; tendrá efectos aditivos a lo que hoy ya está sucediendo.

No asumen la situación. Claudio Lozano, economista y diputado nacional por Buenos Aires para todos.

Discrepo con la tesis que dice que la Argentina atravesaba todavía un sendero de bonanza económica y que la crisis le aguó la fiesta. En 2007 ya se había producido un punto de inflexión, con un cuadro de emergente inflexión. Desde entonces la respuesta oficial fue no asumir la situación y manipular la información pública. Sin embargo no pudieron esconderse las evidencias: la inflación creció, cayó el poder adquisitivo de buena parte de la población, se desaceleró el consumo, se reanudó la fuga de capitales, disminuyó el nivel de inversión y empezó la tendencia al debilitamiento de la actividad económica. Hay un dato que lo grafica: desde entonces la tasa de desocupación se mantuvo al 8 por ciento y no hubo forma de seguir reduciéndola. Los efectos de la crisis en la Argentina todavía no los hemos visto en profundidad. Lo que hasta aquí tenemos está más relacionado con la economía local. De todas formas es preciso aclarar que la crisis mundial es un problema, pero también puede ser una oportunidad si existen definiciones políticas oportunas.

Es por errores propios. Jorge Sarghini, economista y diputado nacional por el PJ.

Lo que nos pasa a los argentinos es producto de errores propios antes de la crisis, durante la crisis y como consecuencia de ella. Si el Gobierno no tiene claro este diagnóstico y cree que la situación actual se debe sólo a la crisis internacional, entonces equivocará el camino, es decir, las medidas económicas que deba aplicar. Lo peor de la crisis todavía no nos ha llegado. El nivel de inflación que tenemos, el deterioro en la competitividad de nuestra economía, la desaceleración en la creación de empleo, el aumento de la pobreza desde finales de 2007 o la crisis del campo son problemas propios, no son problemas que nos trajo la crisis mundial. Estas decisiones generaron, por ejemplo, la pérdida de credibilidad, que hizo que se fueran casi 25 mil millones de dólares en un año y que la tasa de interés se fuera a las nubes. Esta crisis no trae oportunidades. Trae costos y es necesario acertar en el diagnóstico para minimizar el impacto. Las medidas que anunció ayer la Presidenta van en el sentido correcto. Es preciso insertar recursos al sector privado.

El Gobierno niega. Fernanda Reyes, economista y diputada por la Coalición Cívica.

El mundo no se vino encima, la crisis internacional era un dato conocido hace tiempo, que la Presidenta reconoció recién un día antes de presentar el presupuesto 2009. Eso implicó muchas contradicciones, como no tener en cuenta las expectativas para el año próximo y por ende no tomar las precauciones necesarias. Decir que “el mundo se vino encima” es parte de la filosofía de un Gobierno que acostumbra a echar la culpa hacia fuera. Además, el país, con cinco años de crecimiento continuo a cuestas, debería estar mejor plantado ante esta crisis. Debería mostrar mejores valores en las variables sociales. Pero no. El Gobierno equivocó el camino. Negó la inflación de todo este año y antes, cuando el país crecía, no se realizó la inversión que debió haberse realizado –por eso hoy tenemos once millones de pobres– y el Estado estuvo ausente, por ejemplo, en política agropecuaria. Ésos son factores que hacen que hoy la crisis nos encuentre preocupados cuando en realidad deberíamos estar bien plantados.

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