Especialistas exigen políticas de Estado

Sostienen que, más allá de los nombres, se requieren cambios profundos de largo plazo
Sostienen que no es cuestión de cambiar nombres. Afirman que para combatir la inseguridad en la provincia de Buenos Aires es necesario instrumentar políticas sociales y criminalísticas de largo plazo y que sean sustentables en el tiempo.

LA NACION consultó al ex camarista y ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian, al ex creador e interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y licenciado en Ciencias Políticas, Marcelo Saín, y al camarista de San Isidro Luis Cayuela, respecto de la crisis de la seguridad y los eventuales cambios en el gabinete de Daniel Scioli.

Arslanian y Saín fueron muy críticos con el gobernador Scioli y la gestión de Carlos Stornelli.

"Scioli y Stornelli son dos miopes e ignorantes que no saben nada de seguridad pública", afirmó Saín.

Arslanian sostuvo: "La acción de Scioli de darle cada vez más poder a la fuerza de seguridad provincial puede terminar por crear una nueva maldita policía".

Sin opinar sobre los candidatos a asumir en reemplazo de Stornelli, si es que Scioli confirma el cambio, Saín y Cayuela coincidieron en que no es una cuestión de nombres, sino de políticas de Estado.

"Más allá de los nombres de los funcionarios, lo que se necesita son políticas criminalísticas que tengan una continuidad en el tiempo", opinó Cayuela.

Sobre ese punto, Saín dijo: "No importan las personas que se designen, sino el conjuntos de estrategias y de políticas que se vayan a instrumentar. Sin duda, se debe trabajar en los problemas sociales, los menores delincuentes y la marginalidad urbana".

Según el ex interventor de la PSA, hay unos 50.000 menores en situación de marginilidad. "Muchos de ellos son pibes chorros [sic] , pero que con políticas sociales pueden ser reconvertidos; tienen una salida, pero para ello se necesitan políticas estratégicas en el ámbito de la salud y la educación", agregó.

Para Saín, es un grave error darle un mayor poder a la policía bonaerense. "Es ridículo y perverso. La policía bonaerense tiene deficiencias y focos de corrupción. Es imposible que exista el narcotráfico y los pibes chorros [sic] sin la complicidad y la protección policial. Existe circuito de recaudación irregular."

Sectores vulnerables

Arslanian y Saín también fueron duros con la iniciativa de Scioli y de Stornelli de volver a poner en práctica el código de contravenciones para que la policía bonaerense tenga un mayor poder de actuación. "Es algo que va más atrás de la dictadura: a la década del 20. Tiene objeciones constitucionales de distintas procedencias. Concede poder exorbitante a la policía y le confiere facultades de detener a sectores más vulnerables de la sociedad", sostuvo Arslanian.

Saín dijo que algo similar ocurrió en febrero de 2000 (cuando era gobernador Carlos Ruckauf). "Lo único que pasó fue una superpoblación carcelaria y el delito no disminuyó; al contrario, aumentó."

Antes de hablar con LA NACION, en el programa Inocentes y Culpables de Radio Mitre, Arslanian había defendido su gestión al frente del Ministerio de Seguridad.

"Reivindico lo que hice. Yo no tenía puebladas [por las manifestaciones de los vecinos de Wilde]. Se redujeron significativamente los índices del robo automotor en un 30 por ciento; los homicidios, a la mitad, y desapareció el secuestro extorsivo. Hicimos el 911 y logramos prestar un auxilio más rápido. La reforma fue exitosa", afirmó Arslanian.

"Ahora -agregó- retrocedimos. Se hizo una contrarreforma en que la matriz, que era la comunicación, se transformó en una especie de comando radioeléctrico. Se está desarticulando la gestión del 911."

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