Una especialista advierte sobre los riesgos del alto nivel de arsénico en agua de consumo

La bioquímica Sandra Hug habló sobre la calidad del recurso. Dijo que es “esperable” la aparición de síntomas en la piel en los mercedinos. Y puso reparos sobre labor del Organismo de Control del Agua de Buenos Aires.
En el local de la Coalición Cívica de calle 25 y 32 se llevó adelante una charla sobre “La calidad de agua que tenemos y la que deberíamos tener”, a cargo de la bioquímica Sandra Hug, especialista en optimización de procesos, gestión de calidad, calidad e inocuidad alimentaria, y medio ambiente. La mujer dejó alarmantes datos sobre la existencia de arsénico en el agua de consumo, así como de nitratos y nitritos. En la charla además se habló del uso indiscriminado del recurso y de la contaminación y agotamiento de las fuentes de provisión, un fantasma cercano sobre el que no se toma de momento previsión alguna en la ciudad.

La idea de Hug fue dar datos técnicos para abordar la cuestión principal que fue cuál es la calidad del agua que se consume y qué calidad se debería tener. En sus manos tuvo análisis (que se realizan con cierta periodicidad) del agua de pozos y tanques hechos por la Municipalidad.

Además hizo referencia a la planta depuradora y su diseño en función de cuánto líquido puede procesar y cuánta agua sucia llega, en el sentido de que puede verse afectada la capacidad de tratarlo, y además se consume mucha energía y se explota el recurso (agua) en demasía.

Sobre los análisis que se realizan marcó que entre ellos se verifica la parte salina, que no tiene mucho impacto en la salud salvo si es excesiva, pero sirve para ver si hace más o menos espuma, más o menos sarro y si es más o menos salada. Los otros análisis que se hacen son nitritos y nitratos. “Fluoruros y arsénico no se hacen”, dejó en claro.

Sobre el arsénico recordó que el año pasado se bajó el nivel aceptable de arsénico en el agua, y habló de sus efectos en la salud humana: produce hidroarsenisismo (afecciones en la piel y cabello) y es cancerígeno. En tanto, sobre el flúor recordó que cuando es alto ocupa el lugar del calcio en los huesos, y comentó que en esta zona el flúor debe andar “en el límite” de lo tolerable.

Nitratos y nitritos

En la charla, además se verificó que en Mercedes se usan 25 pozos para extracción de agua, y en ellos los valores de nitratos están entre 45 y 50. “La Organización Mundial de la Salud plantea como recomendable 50, tolerable entre 50 y 100, y no aceptable más de 100”, dijo Hug.

Luego, sobre los nitratos, comentó que afectan produciendo el “síndrome del niño azul” (metahemoglobina, que crea dificultades para respirar), y explicó casos de madres que tratando de cuidar a sus hijos hierven mucho el agua lo que hace que los nitritos se concentren. “Por eso se recomienda no hervir el agua más de tres minutos”, dijo. Además, marcó que el tratamiento para nitratos es costoso, a razón de 1.000 dólares por persona. En tanto, la tecnología para sacar el arsénico es más complicada, ya que se hace por absorción atómica.

Análisis y validez

Entre otros puntos, la profesional destacó que la muestra de agua con arsénico se puede conservar, y detalló los pasos para tener un análisis válido con la intervención de las personas idóneas y los requisitos necesarios (ver video).

“Los análisis fisicoquímicos se controlan, una vez caracterizado el lugar, cada 3 ó 4 meses, si no se detecta nada los meses de control son cada vez más distanciados”, explicó luego y comentó: “La confiabilidad de los análisis es crítica, y al ver cómo se hacen los análisis uno se encuentra de todo”. En este sentido y ante la pregunta sobre qué opinión le merece el OCABA (Organismo de Control del Agua de Buenos Aires), puntualizó: “Nunca pude auditar los laboratorios de OCABA”, y señaló que los organismos públicos no se someten a los controles de calidad. Para los interesados en hacer análisis recomendó buscar un laboratorio que tenga una acreditación externa y hacer contrapruebas.

Luego se le preguntó sobre la exigencia de extracción a la que se someten las napas, lo que influye negativamente en su calidad: “El contenido de minerales nocivos va a ser mayor si se extrae con bombas de mucha presión. Si uno chupa más rápido de lo que el subsuelo podría dar la calidad del agua estará cada vez más enriquecida de minerales. Eso se determina por estudios hidrogeológicos”, dijo.

Aunque, afirmó que “con el tiempo hay pozos de 50 años que ya no sirven más por más que se lo use bien”, y explicó que el agua que está bajo el suelo se carga por el agua de lluvia en las zonas más altas y se descarga en las zonas más bajas: “Si no hay lluvias y hay menos cantidad de agua abajo, las sales se concentran y si sacamos mucho va a llegar un momento en que tendremos poco. Hay nitratos por dos motivos: uno por la contaminación del subsuelo por los pozos negros y por el agregado de nitrógeno desde los fertilizantes. En los lugares muy urbanizados evidentemente viene de los pozos negros, pero por ejemplo en Nueve de Julio hubo una corriente de fertilización indiscriminada muy fuerte y eso baja dependiendo de las características del suelo. El Puelche ya tiene contaminación por nitrato en una amplia zona”, comentó Hug.

En la charla también se conocieron experiencias de parte del público sobre las perforaciones en Mercedes y la concentración de cloruros alta que hacen no potable al Puelche. “Se está apuntando al Pampeano porque el Puelche en esta área es muy salino, pero hay que atender con mucho énfasis el control microbiológico y de desinfección. A la napa freática llegan todos los pozos negros y la frecuencia de control tiene que ser alta, así como las técnicas de análisis tienen que ser las adecuadas”, marcó.

Además, reconoció como "esperable" la aparición de síntomas en la piel de los mercedinos por la presencia de arsénico en el agua. “El límite de 0.05 miligramos por litro (o partes por millón) ha sido llevado a 0.01. Estoy segura que aquí hay arsénico en el agua, no sé en cuanto en cada pozo. Estos valores son datos de controlar en toda la provincia y es esperable que haya afecciones en la piel. Se tienen 5 años de tiempo desde el año pasado con el cambio de límite para la aplicación y la exigibilidad de este valor para acomodar todo. Es la quinta parte”, dijo sobre lo que sucede en esta zona, que tiene especial interés, porque es zona endémica de arsénico.

“La gente tenía antes menos información, pero ahora se empieza a conocer y se puede exigir”, aseveró y, por último, comentó que no es ningún beneficio comprar botellones de agua si a estos no se le hacen los controles adecuados, así como tampoco es solución a los problemas del agua la implementación de filtros en las canillas si es que las bujías no se reemplazan con el uso tal lo indicado, ya que se tornan contraproducentes y contaminantes de por sí.

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