España: cae el tesorero del PP por un escándalo de corrupción

Se trata del poderoso senador Luis Bárcenas, acusado de recibir dinero negro por más de un millón de euros. El es uno de los más de 100 imputados dentro de una compleja trama de tráfico de influencias que agobia al partido opositor español.
El "caso Gürtel", una presunta trama de corrupción que investiga la Justicia, rodea al principal partido opositor español. En los tres juzgados que se ocupan de la investigación que inició el juez Baltasar Garzón ya hay más de cien imputados. Entre ellos, numerosos dirigentes del Partido Popular (PP), que ayer se vio obligado a aceptar la renuncia de uno de sus miembros más destacados. Luis Bárcenas, tesorero de la formación, la persona que conoce los secretos financieros más comprometidos, presentó su dimisión ante el líder de la oposición, Mariano Rajoy. Bárcenas está imputado ante el Tribunal Supremo español por cohecho y delito fiscal. Se lo acusa de haber recibido 1.353.000 euros en dinero negro de las empresas de Francisco Correa, el supuesto máximo responsable de una red corrupta que, según la investigación judicial, aprovechó sus amistades en el PP para cobrar comisiones en la adjudicación de contratos públicos y en varias operaciones inmobiliarias.

La renuncia llega justo una semana después de que Bárcenas declarase como imputado provisional ante el Tribunal Supremo. Bárcenas es también senador, por lo que sólo puede ser juzgado con autorización del Senado, pero solicitó testificar de forma voluntaria para poder aclarar ante el juez las acusaciones. En los próximos días, el juez que lleva la investigación en el Supremo debía decidir si retiraba los cargos o si solicitaba al Senado que permitiese juzgar al tesorero. Según fuentes del PP, tanto Rajoy como Bárcenas tenían ayer la certeza de que el juez seguirá adelante con el proceso penal, por lo que han preferido adelantarse a su decisión para reducir el costo político del escándalo. Bárcenas ha tenido un encuentro a solas con Rajoy, donde pactaron los términos de la dimisión. Las fechas también ayudan: el 1° de agosto arrancan las vacaciones estivales de la mayoría de los políticos.

La renuncia de Bárcenas no es definitiva. El PP, en un comunicado, asegura confiar en su inocencia y considera que la renuncia es transitoria, por lo que, por el momento, no se nombrará a un nuevo tesorero. Los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero hacía meses que pedían la salida de Bárcenas y los sectores del PP críticos con el liderazgo de Rajoy también presionaban a Bárcenas. Su cabeza política era una pieza importante dentro de la batalla por el poder en el PP, que no acaba de cerrar su crisis interna desde la derrota de Rajoy en las elecciones pasadas.

La prensa conservadora española, en su mayoría crítica con Mariano Rajoy, está aprovechando el escándalo para intentar reabrir el debate sobre el liderazgo del primer partido opositor. Durante las últimas semanas, acusaban al presidente del PP de ser incapaz de desprenderse del tesorero, a pesar de su situación judicial. Según rumoreaban fuentes del PP críticas con Rajoy, Luis Bárcenas estaba intentando chantajearlo con la amenaza de difundir numerosos secretos del partido, si lo forzaba a dejar el cargo. Rajoy se vio obligado incluso a desmentirlo en público: "Si algo he demostrado en política es que no acepto chantajes ni presiones", dijo el presidente del PP hace dos semanas.

La salida de Bárcenas también deja en una situación complicada a otro de los imputados, uno de los políticos más importantes del PP: el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps. Está acusado de aceptar un supuesto soborno de 12.783 euros en trajes de sastre a medida. Camps y Ricardo Cosa, su número dos en el PP de Valencia, son los únicos políticos imputados en la investigación de la Gürtel que aún no han renunciado a su cargo.

El caso Gürtel ya se ha llevado por delante a varios alcaldes del PP. La renuncia de Bárcenas es muy relevante no sólo por su importancia jerárquica dentro del partido. Su salida implica que el PP ya da por hecho que muy probablemente será juzgado, lo que podría elevar la investigación hasta un nuevo nivel. Hasta ahora, las acusaciones han tocado a importantes dirigentes pero siempre como presuntos casos de corrupción individuales; no se ha acusado al partido de financiarse ilegalmente a través de esta trama.

Las trayectorias de Bárcenas y Francisco Correa, el dueño de las empresas de la Gürtel, se cruzaron por primera vez hace ya más de 15 años. Bárcenas, antes de ser nombrado tesorero del PP por Mariano Rajoy, fue su gerente. Tiene 51 años y entró a trabajar en el partido como administrativo hace ya 28. Correa, que ahora está en prisión preventiva, empezó su fulgurante carrera en una pequeña agencia de viajes. A principios de la pasada década, cuando José María Aznar aún era el líder de la oposición, Correa comenzó a trabajar con el PP en la organización de viajes. Bárcenas, en aquellos años, era la persona que se ocupaba de pagar los gastos. Se hicieron amigos y Correa pronto se convirtió en el principal proveedor del partido; ya no sólo organizaba viajes, también los mitines de las campañas electorales. Los negocios de Correa crecieron y pronto se convirtió en el hombre con amigos en todas partes. Su firma incluso aparece, como testigo, en el acta de la boda de la hija de Aznar.

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