España: retiran una de las últimas estatuas de Franco

Estaba en una plaza de Santander; sólo queda una en la vía pública
SANTANDER.- A treinta y tres años de la muerte del general Francisco Franco, las autoridades de la ciudad de Santander, en el norte de España, retiraron ayer la última estatua ecuestre del dictador que quedaba en un espacio público del país.

Bajo una persistente lluvia, y entre los aplausos de cientos de ciudadanos y la reprobación de otros, una cuadrilla de obreros desmontó la estatua de bronce de Franco que estaba instalada en la Plaza del Ayuntamiento desde 1964.

Si bien el hecho despertó discusiones entre los seguidores y detractores de Franco, que gobernó España desde 1936 hasta el día de su muerte, el 20 de noviembre de 1975, no hubo incidentes violentos.

"Más vale tarde que nunca", expresó sobre la retirada de la estatua una joven historiadora. "Esto es historia", contraatacó, por su parte, un hombre mayor que dijo ser acérrimo defensor del franquismo.

"[El retiro de la estatua] es una buena noticia para las miles de víctimas de la dictadura franquista que han tenido que convivir durante 30 años de democracia con numerosos monumentos que exaltan a quienes conquistaron el poder a través de un golpe de Estado y causaron el asesinato y la desaparición de por lo menos 114.000 personas", señaló, en un comunicado, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), formada por familiares de víctimas del franquismo.

La estatua desmontada ayer, que muestra al general montado sobre un caballo con un bastón de mando en su mano derecha, fue realizada por el escultor José Capuz con el mismo molde con el que se realizó la que fue retirada de la plaza San Juan de la Cruz, en el centro de Madrid, en marzo de 2005.

Tras su desmantelamiento, la escultura, de más de 12 metros de altura, fue trasladada en un camión hasta un almacén del ayuntamiento de Santander, donde permanecerá hasta que se construya el Museo de Historia de Cantabria, su próximo destino.

Ley de memoria histórica

Si bien la retirada de los monumentos públicos de Franco en España comenzó tras la muerte del dictador, la medida se acentuó a partir de octubre de 2007, cuando el Parlamento aprobó la ley de memoria histórica con el propósito de rehabilitar a las víctimas republicanas de la guerra civil (1936-1939) y del franquismo.

Entre otras medidas, la mencionada ley, que fue muy discutida por la derecha española, ordena a los funcionarios municipales remover los símbolos públicos de la era franquista, tales como estatuas, escudos o placas, y renombrar aquellas calles bautizadas con el nombre de Franco o de generales que lucharon bajo sus órdenes durante la guerra civil.

La remoción de la estatua de Santander, sin embargo, fue acordada cuatro años atrás en el marco de un proyecto de renovación de la Plaza del Ayuntamiento, llamada Plaza del Generalísimo hasta 2001.

Con la desaparición de la estatua de Franco en Santander, la única escultura del dictador que permanece en la vía pública, en la que figura como un joven oficial y a pie, se encuentra en el enclave español de Melilla, en la costa africana, aunque el gobierno local ya ha anunciado su intención de retirarla "en breve".

Pese a la remoción de esculturas, numerosas calles y plazas en España aún llevan los nombres de Franco y de otras figuras del bando nacional.

Según Jesús de Andrés Sanz, profesor de ciencias políticas en la Universidad Nacional Abierta, ello se debe, en gran medida, a que el gobierno no ha dado a las ciudades plazos ni entregado dinero para hacer cumplir la controvertida ley, que según el conservador y opositor Partido Popular (PP) sólo ha servido para dividir a los españoles y remover el pasado.

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