España: estupor por el maltrato a un inmigrante que perdió un brazo

Un obrero boliviano tuvo un accidente en una panadería. Los dueños tiraron el brazo a la basura.
El gobierno español calificó de "repugnante" el caso de un inmigrante boliviano en situación ilegal, quien perdió un brazo en un accidente laboral, y que sus patrones arrojaron a la basura para esconderlo. Por si fuera poco, al hombre lo abandonaron desangrándose a dos cuadras de un hospital. El suceso ha provocado una gran conmoción en toda España y en fuentes sindicales se indicaba que los dos patrones que se han comportado con lo que varios medios describen como "bestialidad" podrían enfrentarse a penas de entre seis y diez años de cárcel.

La Guardia Civil ha clausurado la panadería del Horno Rovira de Real de Gandia, Valencia, los servicios de la Generalitat de Valencia están atendiendo al trabajador y a su familia y lo mismo sucede con medios del gobierno español. Los dos empresarios fueron detenidos por un delito contra los derechos de los trabajadores que castiga a los que explotan a los "sin papeles" aprovechándose de su situación. Los trabajadores ilegales estaban hacía 23 meses en la panadería. Los sindicatos han propuesto que se le tramite urgentemente un permiso de residencia al obrero boliviano y en fuente de gobierno informó que esta alternativa esta en consideración "con toda urgencia".

El inmigrante boliviano Franns Rilles Melgar Vargas, de 33 años, trabajaba hace meses en situación ilegal en la panadería de la localidad de Gandia. Días atrás su brazo izquierdo quedó atrapado por una maquina amasadora que se lo amputó por encima del codo.

Uno de los propietarios llevó en un auto al trabajador accidentado, pero lo abandonó a dos cuadas de la entrada del hospital Consuelo de Valencia, sangrando abundantemente, mientas lo amenazaba para que no declarara que no tenía ningún permiso de trabajo.

El joven boliviano quedo en el lugar totalmente desconcertado, hasta que un vecino que pasaba por el lugar lo acompañó hasta el hospital, donde inmediatamente fue atendido por los servicios de emergencia.

Los médicos avisaron a la Guardia Civil para que tratara de ubicar los restos del brazo con el objetivo de reimplantárselo.

Pero un patrullero que se dirigió inmediatamente a la panadería donde se había producido el accidente encontró el brazo en un contenedor de basura. Cuando lo llevó a los médicos estos no pudieron hacer nada "pues se encontraba en muy malas condiciones".

Mientras tanto, los médicos habían llamado a la policía ante las incoherentes declaraciones del accidentado y de inmediato se produjo una investigación policías y judicial para determinar cómo habían sucedido los hechos.

También intervinieron los servicios de inspección del Ministerio de Trabajo, cuyo titular, Celestino Corbacho, se manifestó indignado y afirmó que sobre el empresario responsable "debe caer todo el peso de la ley, porque no le prestó la atención necesaria al obrero accidentado".

La Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración. Consuelo Rumí, proclamó que "estamos ante un caso "repugnante" y que "esto no puede repetirse".

El trabajador boliviano explicó que trabajaba 12 horas por las noches y cobraba un salario de 700 euros, lo mismo que otros cinco trabajadores, todos inmigrantes ilegales, que cumplían tareas en la panadería.

Los dos patrones del establecimiento llegaron a declarar que el obrero boliviano "estaba ebrio", pero los médicos desmintieron de inmediato esta acusación señalando que se le habían efectuado varios análisis del accidentado que no revelaban la presencia de alcohol en la sangre.

Fuentes de la Fiscalía española señalaron que "no solo se está ante una grave falta de medidas de seguridad laboral sino ante el posible delito de omisión de auxilio y socorro por parte del empresario".

Un alto funcionario del gobierno valenciano señaló que "el empresario ha mostrado una conducta absolutamente reprobable y condenable".

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