España endurece sus leyes contra inmigrantes

El Parlamento español dio luz verde a la nueva Ley de Extranjería, que amplía a 60 días el plazo que los inmigrantes en situación irregular pueden estar en centros de internamiento antes de ser expulsados y limita la reagrupación familiar.
"España tiene dos retos: apostar por una inmigración regular y legal y apostar decididamente por un proyecto de integración", manifestó el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, en el Congreso de los Diputados.

Según dijo, la reforma "mejora los procesos para conseguir el objetivo de que la inmigración sea legal y ordenada y potencia los elementos de la integración".

Pero tanto ONGs como movimientos de inmigrantes han criticado una norma que consideran "injusta". El Partido Popular (PP), el principal de la oposición española, considera que se trata de una "reforma parcial y chapucera", mientras que partidos de izquierda como IU-ICV reiteraron que "la ley es mala, mantiene el discurso de la dureza y da pasos atrás".

La reforma de la Ley de Extranjería fue aprobada por 180 votos a favor: los de los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), los de los nacionalistas catalanes de CiU y los de Coalición Canaria (CC). En contra votó el resto de la Cámara (163), salvo tres diputados, que se abstuvieron. Entrará en vigor en los próximos días.

Además de ampliar el plazo de detención previo a la expulsión (hasta ahora 40 días) y limitar la reagrupación familiar al cónyuge y a los hijos menores, la nueva ley contempla la regularización en casos de violencia de género.

Entre otros puntos, endurece también las sanciones para quienes promuevan la inmigración irregular y el tráfico de personas.

Esta reforma de la Ley de Extranjería es la primera que impulsa el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, si bien se trata de la cuarta que tiene lugar en el país. España registró en los últimos años un importante aumento del número de inmigrantes: de 800.000 en 1999, a 4,5 millones diez años después.

Comentá la nota