España: la economía deja de crecer y se acerca a la recesión

El PBI se redujo un 0,2%. Es la primera vez en 15 años que se frena el crecimiento.Por: Juan Carlos Algañaraz
La economía española ha tenido en el tercer trimestre de este año un crecimiento negativo del 0,2%, por primera vez en 15 años, y entrará en recesión si la caída se vuelve a verificar en el cuarto trimestre. Dos trimestres de crecimiento negativo significan la recesión y las causas que según el gobierno explican este retroceso --una fuerte retracción del consumo y la inversión-- se están agravando, por lo que es muy difícil que la temida crisis no se oficialice como en otros países europeos.

Los pronósticos son bastante sombríos porque las principales economías europeas también están en el umbral de la recesión o ya han caído en ella. Lo mismo sucede con EE.UU. Los economistas insisten en que el año próximo será el momento en que más va a arreciar la crisis y sus consecuencias dramáticas, sobre todo el aumento de la desocupación.

En setiembre pasado, España registró la subida del paro más alta de la Unión Europea que alcanza al 11,9% de la población activa. Con un aumento de la producción de riqueza inferior al 1% no se puede aumentar el empleo, por lo que la recesión empujará cada vez más, a medida que transcurran los próximos meses.

En la comunidad europea hay 16,71 millones de desocupados, un 7,5% de la población activa, de los cuales 11,69 millones están en la zona de la moneda común, el euro. El Banco de España señala en un informe que "detrás de esta desaceleración del PBI se encuentra el significativo record de la tasa de avance de la demanda nacional. Todos los componentes por los que se miden los niveles del consumo contribuyen a la caída de la demanda interna, en primer lugar el de los hogares.

La pérdida del consumo de las familias radica, según los analistas del banco central español, en la pérdida de confianza por la crisis financiera mundial y el empeoramiento de la mala situación económica interna. Además la evolución de los factores que determinan ese consumo es más desfavorable, como la destrucción de empleo y la menor renta disponible por la inflación. La destrucción del empleo se extiende a las distintas ramas productivas. La situación hace vaticinar al Banco de España que la destrucción de puestos de trabajo se va a intensificar en el futuro inmediato. España tiene, además, un déficit exterior elevado. Necesita por lo tanto captar recursos, una alternativa que el informe ve difícil "en mayor medida que hasta ahora si se mantiene la alta tensión en los mercados financieros".

El fuerte descenso en el valor de las acciones -la caída de la bolsa madrileña en octubre ha sido la segunda peor de la historia- y el descenso en picada de los precios de la vivienda tiene un efecto "desfavorable" sobre la riqueza de las familias. En consecuencia, se posponen los gastos en bienes de consumo duradero. Otro fenómeno negativo es el creciente problema de muchas familias españolas para pagar las hipotecas que contrataron en las épocas del dinero fácil y los bajos intereses. Según la asociación AESCO, ya hay unas 180.000 familias que enfrentan grandes dificultades para saldar sus hipotecas y corren serio de perder sus viviendas en un plazo de 18 meses. Más prudentes son los cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que estima en 75.000 las familias que corren el riesgo del desalojo.

Habría que añadir que estas mismas personas contrataron además, a mayor interés, préstamos personales para pagar gastos producidos por la adquisición de la vivienda como seguros, comisiones, reforma y adquisición de muebles y electrodomésticos. Todas las instituciones financieras están informando sobre un aumento considerable de la morosidad. De estos afectados, el 60% son españoles y, el 40% restante, inmigrantes que tienen muchísimas menos defensas familiares para afrontar los gastos personales.

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