España: por la crisis comienza el regreso a casa de los inmigrantes

Hay argentinos que se están volviendo, pero otros se niegan porque lo viven como una humillación. La recesión ya toca los bolsillos y España sufre la mayor desocupación de Europa. Hay un plan oficial de ayuda para los que buscan volver.
Vinimos con mi mujer y dos hijos esperando trabajar en nuestras profesiones, publicidad y psicoterapia, pero en cinco años no hemos podido encontrar nada y al final aceptamos puestos muy inferiores y mal pagos. De pronto, como una tromba, se nos cayó encima esta crisis tremenda y todo ha empeorado. Menos mal que ni pensamos en pedir una hipoteca. Ahora, sólo nos queda volvernos a Argentina, donde tenemos la familia, que algo nos puede ayudar. Volver así es terrible, frustrante, pero no hay otra". Mario P. (37) y su mujer, Marta (35), y sus dos hijos son elegantes y apuestos. Pero están deshechos. Los chicos revolotean en el parque en la zona de Peñagrande, en el norte de Madrid, donde se encontraron con Clarín.

Su historia es la de miles de inmigrantes acorralados por la aplanadora social que padece España con más fuerza que el resto de Europa porque multiplica el desempleo -ya son casi tres millones de desocupados-, y es más implacable con los que no tienen permiso de trabajo y residencia.

En Vigo, Pablo, un argentino que ya pasó los 60, malvive después de haber perdido su trabajo como mozo, que era también su profesión en Argentina. Dejó la familia en casa pero ya no puede más. Se vuelve si logra que Cáritas le consiga una ayuda de repatriación de la Cruz Roja. "Es el caso de otros compatriotas que planearon mal su emigración a España. Tienen profesiones que no encuentran encaje en el mercado laboral. De lo que conozco en Galicia, debe haber unas veinte personas en esa precaria situación que se quieren volver cuanto antes. Otros se quedan porque quemaron las naves y viven gracias a ayudas de la comunidad gallega, de 340 euros mensuales, comida y ropa de Cáritas y la Cruz Roja. Dicen que en Argentina ya no les queda nada. Además, los servicios de la Seguridad Social de España son buenos y eso es un respaldo para las familias. Pero están en muy mala situación".

Así sintetiza el drama de muchos argentinos, Lois Perez Leira, coordinador del Movimiento Argentinos en el Exterior, que no da abasto para correr de un lado a otro en Galicia y otras provincias para atender los peores casos. "Se da otro caso interesante. Es un argentino que reside con su familia hace ocho años. Ha trabajado bien y ahorrado algún dinero. Nos dice que ahora no quiere que la crisis le devore lo poco que tiene y se vuelve a poner un comercio con un familiar en Buenos Aires."

En España residen 286.760 argentinos entre los cuales hay muchos con diversas nacionalidades de la Unión Europea, (española, italiana y otras) y alrededor de 150.000 que sólo tienen ciudadanía argentina. Estos son datos del primer trimestre del año, afirma Walter Actis un especialista en el tema. La mayoría de estos 150.000 argentinos logrará la nacionalidad española por residencia. Los "sin papeles" suman ahora entre 26.000 a 28.000 los argentinos en situación ilegal. Esta cifra descendió mucho porque llegó a haber unos 60.000 argentinos ilegales pero muchos fueron absorbidos por la ola de prosperidad económica en España que duró más de 10 años. Actis estima que de los millares de argentinos que inmigraron en España desde la crisis de 2001, unos 20.000 han ido retornando, un proceso que ahora se acelera. "Es imposible dar una cifra de cuántos se están yendo ahora y hay que esperar a ver cómo evoluciona la situación en Argentina porque la crisis está englobando también a países emergentes", dice Actis. Los especialistas y dirigentes de la comunidad argentina consultados por Clarín precisan que los que más emprenden la vuelta a casa es porque hace tiempo que están en situación precaria, sin papeles y con trabajo poco seguro. "Muchos se quedaban para ver si las cosas mejoraban pero esta crisis les rompe las expectativas. No estaban en situaciones marginales pero querían colocarse en un ambiente cultural, como creativos de publicidad, o algo así, con más perspectivas de calidad o estabilidad. Eso se ha cerrado. Buscarse la vida, lo pueden hacer, pero como camareros y no es fácil conseguir un empleo", explica Actis. Así que prefieren encarar el retorno aunque para muchos sea una humillación. En España residen actualmente 5,2 millones de extranjeros, el 11,3% de la población, de los cuales 2.200.000 son trabajadores extracomunitarios legalizados.

Vilma G., una ecuatoriana de 39 años y dos hijos en su país, tiene regularizada su situación pero la crisis la está agobiando como a todos los trabajadores domésticos y de limpieza. "Tengo cuatro trabajos, no paro en todo el día y cada vez me recortan más las horas o el salario. Muchas amigas mías se han quedado sin nada y son ilegales. Todas piensan en volver".

Luis, un amigo que ya tomó la decisión de volver, acaba de perder su pequeño departamento porque no puede enfrentar el costo después de quedarse sin empleo en la construcción. "Ya he agotado los nueve meses de seguro de paro y tengo mujer y dos hijos. Me queda algo de dinero para los pasajes y pagarme unos meses en Ecuador", explica con rabia, porque su aventura española ha durado casi diez años: de la ilegalidad a los papeles y, de ahí, al abismo de la crisis que ha terminado expulsándolo.

Una pareja boliviana se separa porque ella, Carmen María (29), conserva un buen trabajo doméstico pero su marido, Edison (28), perdió su empleo en la construcción y está ilegal. "Me llevo los dos hijos y espero que las cosas mejores un poco para volver", explica a Clarín. "Bueno, este caso de los bolivianos se da mucho entre los ecuatorianos. Por ejemplo, un amigo que es trabajador autónomo tenía una pequeña empresa que subcontrataba trabajos en la construcción. Le pagaron con un montón de cheques sin fondos. Este señor no podía pagar lo que debía a la Seguridad Social, se declaró insolvente y ha perdido sus papeles. Tiene que volverse a Guayaquil llevándose a un hijo pero su mujer se queda porque tiene trabajo", explica Vilma.

El presidente de la Casa Argentina en Barcelona, Diego Arcos, habla con Clarín mientras deja de atender por un momento a una argentina, separada, que tiene una hipoteca de 1.500 euros y gana esa cifra. "Tendría que devolver el departamento pero la Caja donde sacó la hipoteca esta colmada de morosos y plantea algunas alternativas, todas durísimas. Ha pensado en volver, claro. Los que retornan, además de los 'sin papeles' son muchos cuadros técnicos que perdieron su posición como Juan, 42 años, un argentino que trabajaba como electricista en el tren bala. Todo lo que puede conseguir ahora son empleos de baja calidad. Así que se vuelve para tratar de trabajar en su profesión. Conocí tres casos así en una semana. Otro caso en Cataluña: una familia de argentinos que han empezado a pasarla muy mal con la crisis, se han apretado en una habitación y el salón del departamento que arriendan, que es grande, y realquilan el resto a dos familias argentinas conocidas que perdieron sus departamentos por no poder pagar las hipotecas".

Los argentinos no se entusiasman con el Plan de Retorno Voluntario aprobado por el gobierno, que prevé adelantar una parte del subsidio de desempleo a quienes quieran volver y entregarles el resto cuando estén en su país de origen. No pueden residir en España por tres años. Hasta ahora, sólo se han anotado 500 inmigrantes. Con 60.921 permisos de residencia -4.810 de los cuales están desempleados y cobran el seguro de desocupación-, los argentinos consultados por Clarín rechazaron la propuesta.

Lucía K. maestra mayor de Obras, llegó desde la Patagonia, trabajó seis años en España y ahora está desocupada. Dispone de 9 meses de subsidio de desempleo a razón de mil euros mensuales, una buena suma. "Sería la peor forma de regresar. Me fui para conseguir trabajo y regreso desocupada. Ni hablar", confía.

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