Espalda con espalda: Macri y Peña, solos contra el mundo

Espalda con espalda: Macri y Peña, solos contra el mundo

Pese a los intentos de un sector del Gobierno de apelar a un discurso componedor, el Presidente se alineó con el plan final del jefe de Gabinete: ultra confrontación y traspaso de responsabilidades.

El Mauricio Macri“encaprichado, como si fuera un chiquito caprichoso al que le sacaron un juguete", según lo definió el candidato a diputado nacional Sergio Massa, responde a una estrategia discursiva y electoral que recomendó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a cargo de la campaña nacional de Juntos por el Cambio, luego de la derrota que sufrió el Presidente en las primarias de este domingo. Aunque una parte de los integrantes del gabinete le sugirieron que buscara mostrarse abierto al diálogo con la oposición para dar cuenta de la derrota, el ministro coordinador defendió otra táctica: redoblar la apuesta, profundizar el antagonismo con el kirchnerismo y responsabilizar al Frente de Todos, juntos a sus votantes, del comportamiento de los mercados de este lunes, por la nueva corrida cambiaria y la caída estrepitosa de la bolsa.

En la mañana de este lunes, mientras los funcionarios de la Casa Rosada todavía no se reponían del impacto que les provocó el desenlace de las PASO, Peña le anticipó a los responsables de cada área que la estrategia elegida para retomar la iniciativa consistía en insistir sobre los mismos ejes de la campaña, responsabilizar a la oposición del comportamiento que tuvieran los mercados este lunes y poner todas las expectativas de la reelección presidencial en segunda vuelta y no en las generales del 27 de octubre. El método aplicado para “tirar del mantel” y ahondar los antagonismos con la oposición puede incluir una escalada discursiva autovictimizante, que llegaría a acusar a los candidatos del Frente de Todos de “golpistas” por haber ganado las primarias.

 Este lunes, por segunda vez en 48 horas, el Presidente aplicó esas recomendaciones con el mismo rostro demudado que ofreció el domingo en la noche para reconocer que había tenido “una mala elección”. Cuando Peña ratificó que Macri redoblaría la apuesta que ya había enunciado desde el búnker de Costa Salguero, algunos funcionarios le recomendaron que no lo hiciera, sino que buscara seducir a quienes no lo votaron en vez de hacerlos responsables del tembladeral económico que arrancó este lunes y que podría extenderse en los próximos días, motorizado por las declaraciones que Macri formuló junto al senador y candidato a vicepresidente, Miguel Angel Pichetto.

El ex titular del bloque del PJ en el Senado se mostró junto al Presidente como si fuera un vicepresidente en funciones, que se encargó de asegurar que no hay una transición desde ahora hasta el 10 de diciembre, sino un primer round que Juntos por el Cambio buscará revertir mediante una serie de acercamientos con los candidatos que, en los cálculos del Gobierno, podrían escuchar propuestas de acercamiento y unidad, como el economista José Luis Espert, el ex militar carapintada Juan José Gómez Centurión y el ex ministro Roberto Lavagna. Un alto funcionario detalló que Macri intentó comunicarse con todos los candidatos, incluso con Alberto Fernández, que no habría contestado, una versión que circuló en el Gobierno pero que no pudo ser confirmada.

En las explicaciones internas que ofreció Peña para defender la decisión que avaló Macri, esos acercamientos serán rodeados con una ofensiva electoral que buscará demoler al Frente de Todos para restarle votos y evitar que la fórmula Fernández – Fernández le gane a Macri – Pichetto en primera vuelta. Cuando distintos miembros del Ejecutivo supieron que esa era la decisión adoptada, le plantearon otras alternativas que el líder del PRO descartó de plano. Los que se resistían a creer que Macri iba a avanzar por ese camino acercaron otras iniciativas que el Presidente escuchó atentamente sin decir palabra. La respuesta negativa la confirmaron en los hechos, cuando lo escucharon luego de las 16.30 y no podían salir de su asombro.

 “Es lo que hay, así es el camino elegido y tendremos que atenernos a esa decisión”, confió a Letra P un integrante del Ejecutivo que, luego de la rueda de prensa, no podía salir de su asombro, mientras se preguntaba cómo será el impacto de ese pronunciamiento en los próximos días, cuando no pudo precisar qué medidas económicas aplicaría para contener el malestar de los votantes de clase media, aunque Pichetto se encargó de asegurar que iban en ese camino. 

La preocupación que se respiraba en Balcarce 50 antes de la rueda de prensa se proyectó cuando la fórmula presidencial del oficialismo concluyó el mensaje. No fue la única desazón. También había incertidumbre por la conferencia que ofreció poco antes la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, donde no habló de Macri y buscó diferenciarse de la Casa Rosada. El gesto multiplicó los temores dentro del Gobierno, por el riesgo de evidenciar públicamente los cuestionamientos internos que se prodigan macristas y vidalistas, quienes polemizan entre sí por el impacto que afronta la gobernadora por la política económica del Ejecutivo nacional, mientras sus críticos en Balcarce 50 aseguran que la derrota que sufrió frente a Axel Kicillof no responde al efecto “mochila de plomo” del Presidente, sino a “su mala gestión” en la Provincia.

 

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