“El espacio público es para que lo disfrute la gente”

“El espacio público es para que lo disfrute la gente”

En une entrevista exclusiva con NU, Eduardo Machiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, dio detalles sobre la interna del desalojo de los manteros de Once y los planes del Gobierno.

Al ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Machiavelli, le tocó la incómoda –aunque necesaria, desde la visión combinada del Gobierno porteño y de los comerciantes del barrio– tarea de desalojar a los manteros y vendedores ambulantes que se habían instalado sobre las veredas de la calle Bartolomé Mitre y de las avenidas Corrientes, Pueyrredón y Rivadavia.

En la tarea, se conformó una instancia de negociación con los que finalmente fueron desalojados, en la que alrededor de 1.400 de estos aceptaron ser capacitados durante dos meses en las materias Técnicas de venta, Inserción laboral (incluye un aprendizaje sobre la inscripción y trámites en AFIP) y Emprendedorismo.

Sobre el accionar de Gobierno hubo alabanzas y críticas, pero desde ahora en más la zona de Once ya no será la misma. ¿Se podrá decir que hubo un antes y un después? Ese es el interrogante.

–Fue el tema de la semana, tapa de los diarios y motivó horas de transmisión en las cadenas de noticias. ¿Qué es lo que tienen planificado para la zona de plaza Miserere y para el barrio de Once?

–Estamos contentos porque cumplimos con los tres objetivos que nos habíamos fijado: primero, liberar el espacio público. Hoy todas las veredas y las calles están libres. El segundo objetivo, que era enorme, es que desapareció para los comerciantes una competencia que era ilegal y desleal. Eso va a redundar en una mejora en el comercio y una mejora en el empleo. En este tema siempre hubo una mirada parcial, porque se decía: “Permitamos a los vendedores, démosles trabajo”, pero no se tenía en cuenta que a causa de este comercio ilegal, del otro lado se perdían empleos. El comercio formal despedía gente porque sus ventas bajaban drásticamente. El tercer tema, no menor, es que para aquellos que ejercían esta actividad como único medio de subsistencia y no habían tenido oportunidad de formalizar su actividad, pudimos generar una opción que les permita ingresar en la economía formal. Eso les permitirá formalizar su trabajo y liberarse de las mafias. Muchos referentes decían que todos o casi todos tenían que pagar una especie de abono, de peaje, para poder apoyar su manta en un pedazo de vereda. Los liberamos de esa obligación y ahora pueden interactuar con el Gobierno de la Ciudad y con CAME. Ese es el primer paso para que puedan ingresar en la economía formal. El otro día, el presidente de CAME, Osvaldo Cornide, decía que tenía la esperanza de que alguna de estas personas terminara siendo socia de alguno de los centros de comerciantes que componen CAME. Nosotros estamos seguros de que muchas de estas personas que iniciaron el camino a la formalización van a terminar siendo comerciantes regulares. El triple objetivo que nos planteamos, entonces, está cumplido. Dos de ellos ya están concretados y, en este camino, vamos a encarar la mejora del espacio público, lo que vamos a anunciar hoy mismo (la entrevista se realizó en el edificio de Uspallata 3160, inmediatamente antes de que se produjera la conferencia de prensa en la que Macchiavelli y Horacio Rodríguez Larreta anunciaran el proyecto Once Peatonal). El tercero está en marcha y comienza el 19 o 20 de enero, cuando comiencen los cursos de capacitación.

–¿Cómo se resolvió lo del lugar? ¿Adónde se va a ubicar a los ahora exmanteros?

–Eso es a partir del día 61, contados a partir del primer día que comiencen los cursos. Los que se postulan, primero deben terminar los cursos y cumplimentar todos los trámites. En esos 60 días tampoco deben ejercer actividades comerciales ilegales. Para ellos tenemos reservados dos predios en las inmediaciones de plaza Miserere, donde van a poder ejercer su actividad legalmente, como en cualquier feria. Uno de los predios está en Perón y Ecuador y el otro está situado en La Rioja y Rivadavia. Como se puede ver, uno de los lugares queda a 150 metros del lugar en el que estaban asentados los manteros y el otro está a 100 metros. Todo esto, en un núcleo por donde circulan más de 250 mil personas por día.

–¿Qué se va a enseñar en los cursos?

–Hay tres grandes capítulos. El primero está relacionado con las técnicas de venta; el segundo tiene que ver con la reinserción laboral, y el tercer gran capítulo tiene que ver con emprendedorismo. Los tres serán dictados por los mismos profesores que lo hacen en los cursos que se dictan en el Ministerio de Modernización. Son profesores de primer nivel. Luego, está el incentivo que paga CAME, que se corresponde con el salario básico que cobra un ordenanza en el escalafón de los empleados de comercio. Equivale a 11.700 pesos mensuales, que se pagará durante dos meses.

–Ahora, en media hora, usted y el jefe de Gobierno van a presentar Once Peatonal. ¿Qué van a decir?

–Ahora vamos a presentar la mejora del espacio público, que es lo que ya teníamos planificado, pero hasta tanto no solucionáramos el problema de la ocupación ilegal no tenía mucho sentido que lo presentáramos. En esto, dos capítulos ya se cumplieron: uno es la renovación de todos los puestos de comida habilitados, que están sobre la plaza, y después está el centro de transbordo, que lo hemos terminado hace un mes. En cantidad de metros lineales, este es el centro de transbordo más grande de la ciudad. Es aún más grande que el de Constitución. Ahí lo que hicimos fue uniformar las paradas, emprolijar y hacer ascensos y descensos de pasajeros en altura. Es una obra muy interesante, que terminamos hace muy poco, que antes se deslucía porque teníamos este problema de la ocupación ilegal. La tercera etapa ya empezó el 16 de enero, y es la mejora del espacio público. A lo que apostamos ahí es, como ya hicimos en el microcentro y estamos haciendo en Tribunales, cambiar la ecuación y generar zonas más peatonalizadas. No estrictamente peatonales, sino que la relación entre vehículos y peatones se invierta. Hoy, en Once, el 65 por ciento del espacio está ocupado por vehículos y el 35 por ciento por gente de a pie. Ahora será al revés: el 35 por ciento será para los vehículos y el 65, para peatones y bicicletas. Además, vamos a ensanchar veredas, vamos a ensanchar esquinas, vamos a generar zonas de circulación a diez kilómetros por hora, como en el microcentro, y vamos a plantar árboles, porque producto de este proceso hubo una gran degradación del espacio público, por el cual desaparecieron una gran cantidad de árboles. Vamos a plantar más de 500 árboles nuevos.

–¿Esto es en la plaza Once?

–No, no. De hecho, en la plaza hay muy poco para hacer porque ya lo hicimos hace poco. Esto es para el polígono que está delimitado por Pueyrredón, Rivadavia, Uriburu y Corrientes.

–¿Eso se peatonaliza?

–No. Aquí se va a hacer lo que expliqué antes. Se va a invertir el porcentaje de espacio entre peatones y vehículos. Va a haber más espacio para que la gente camine y menos para los que circulan en vehículos. Además, vamos a generar dársenas para carga y descarga, para que no haya obstrucciones por vehículos situados en doble fila. Eso va a agilizar el tránsito. Si les quitamos espacio a los vehículos, el tránsito va a ser más fluido. Hay un dato muy significativo que recibí esta mañana. Había colectivos que para dar la vuelta a la plaza Once desde Rivadavia, para llegar al centro de transbordo, tardaban 20 minutos, en promedio, por culpa de todas las invasiones que había. Hoy se midió ese tiempo y los colectivos hacen el mismo trayecto en tres minutos. Son 17 minutos que le estamos devolviendo a toda la gente. Además, vamos a instalar iluminación peatonal, porque ya está instalada la iluminación led para las calles. Esta es iluminación para las veredas. Vamos a soterrar el cableado, que hay mucho cable aéreo, como hicimos en la avenida Santa Fe. Además, se van a ordenar las marquesinas, porque hay mucha cartelería en infracción, muchas muy antiguas, que corren peligro de caerse. Si se repite la experiencia de avenida Avellaneda (y el primer sábado me dijeron que se repitió), la venta subirá el 40 por ciento al desalojar a los manteros. Este sábado, que fue el primero en más de una década en que no hay manteros, en Once aumentó la venta un 50 por ciento.

–¿Qué significa la puesta en valor de Once?

–Hay edificios de un enorme valor arquitectónico, de un enorme valor patrimonial. Está la recova de avenida Pueyrredón, entre Bartolomé Mitre y Rivadavia, algunas iglesias que hay adentro, hay edificios sobre Rivadavia, hay muchos edificios que merecen ser rescatados, que tenemos que arreglar. Vamos a hacer lo mismo que hicimos en el microcentro, adonde reparamos fachadas. Queremos que Once deje de ser una zona de paso, adonde la gente se baja del tren o del colectivo y camina rápido para irse. Queremos que sea una zona en la que la gente viva, trabaje y disfrute. Once es dos ciudades diferentes, de noche la gente se encierra porque es insegura y de día es una zona comercial, de paso. Queremos que allí la gente pueda vivir, salir a comer y a disfrutar, como en otros barrios de la Ciudad. Hasta ahora, la ruptura estaba muy marcada.

–¿Cómo es la teoría del metro cuadrado, que viene a ser como una especie del teorema de Pitágoras del Pro?

–Tiene que ver con el análisis político. La gente, en las entrevistas, en las encuestas, suele decir que los temas que deciden el voto son la salud, la educación y la Justicia o la seguridad. Pero, al final del camino, las personas deciden su voto por lo que les pasa, básicamente, en el trayecto entre su casa y su trabajo. El tipo sale de su casa, pisa una baldosa floja, se moja el pantalón, baja de la vereda, se sube al auto, hay un bache, sufre por los semáforos descoordinados, luego hay un piquete y así decide su voto por lo que hay en ese metro cuadrado, en su vereda, en su árbol o en su relación con el gobierno, si fue a hacer un reclamo y lo trataron bien o mal. En resumen, salud, educación y seguridad son los tres temas que en la Ciudad de Buenos Aires, en una charla mano a mano –fuera de las encuestas– definen una elección. Me podaste el árbol, me arreglaste la vereda, me pusiste las luces. Esos son los temas que terminan definiendo el voto.

–¿Cómo se preparan para este año electoral?

–Nuestra mejor herramienta, nuestra mejor vidriera, es la gestión. Somos privilegiados de poder hacer lo que decimos, o hacer lo que prometemos. Obviamente, nos falta hacer muchísimo, pero creemos que estamos en el buen camino, recuperando la Ciudad para la gente, para los vecinos. Haciendo una Ciudad más vivible, más disfrutable, más armoniosa. Nuestro desafío es armonizar la convivencia, cerrar esa grieta enorme que lamentablemente se abrió en los últimos años. Nuestro desafío es hacer una Ciudad en la que los vecinos puedan vivir, trabajar y disfrutar en un mismo ámbito, sin que necesiten trasladarse a largas distancias para conseguirlo, esto más allá de la campaña.

–Hablando de la campaña, ¿existe el “efecto Lousteau”?

–Si nosotros hacemos lo que tenemos que hacer, no es un tema. Nosotros competimos contra nosotros mismos. Tenemos el privilegio de estar en el Gobierno. No competimos a ver quién hace la promesa más linda. Hemos ganado a causa de lo que estamos haciendo, de nuestra credibilidad y de la convicción de que lo que falta lo vamos a hacer, porque existen muchísimas cosas que ya hicimos. Ya prometimos y ya cumplimos.

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