Esfuerzo común frente a la crisis

Por: Ricardo Kirschbaum

El plan que lanzó ayer Cristina apunta a sostener el consumo. La Presidenta le echó toda la culpa a la crisis internacional, una manera de decir que aquí las cosas hubieran seguido bien si no hubiese aparecido el mundo para complicarnos. Más allá de ese afán tan argentino de poner siempre la culpa en el otro, las medidas anunciadas significan el reconocimiento realista de las dificultades que se enfrentarán el año próximo. Entre ellas, el fantasma más temido de la recesión, con sus secuelas sociales asociadas.

El estímulo que ofrece el Gobierno permitirá a empresas privadas de trabajo intensivo, como lo son las automotrices, a mantener un volumen de producción que permita sostener la actividad y mantener el empleo, a través del mantenimiento del consumo. La venta de electrodomésticos también figura entre los objetivos del plan.

Es positivo que el Gobierno se proponga ayudar a sostener el mercado interno. Aunque la primera reacción de los dirigentes rurales no ha sido muy positiva, la rebaja de retenciones para el maíz y el trigo marca una tendencia que puede profundizarse, a la par que el tipo de cambio está creciendo gradualmente. Es que el virtual control que se había dispuesto sobre el dólar fue prácticamente levantado desde que se anunció el blanqueo de capitales.

Queda por ver la eficacia y velocidad con las que se implementan las medidas que han despertado cierto entusiasmo genuino entre los empresarios.

El esfuerzo para sostener la economía no es una tarea política de una facción sino que debe ser un esfuerzo colectivo frente a la crisis.

Tanto el Gobierno como la oposición, con ese objetivo, deben poner por delante el interés nacional por sobre las especulaciones políticas.

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