La esencia del diálogo es la caja

Por Fernando Laborda

Desde el 9 de Julio, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció un amplio llamado al diálogo, hemos pasado casi dos semanas debatiendo si tal convocatoria era en serio o en broma. En otros términos, si hay una firme decisión política que implique un cambio de estilo o tan sólo una maniobra para que un poder debilitado gane tiempo.

La discusión en serio se iniciará, sin embargo, en las próximas horas, cuando la jefa del Estado comience a recibir a los gobernadores provinciales, de quienes escuchará un rosario de lamentos acerca de la complicada situación financiera de muchos distritos. En el centro del diálogo no habrá otra cosa que la distribución de la caja.

La situación más grave es quizá la de la provincia de Buenos Aires, que requerirá entre 3000 y 4000 millones de pesos para finalizar el año sin grandes sobresaltos financieros. El gobernador Daniel Scioli podría plantear la necesidad de que se recree una suerte de fondo de reparación del conurbano, con ayuda del Estado nacional, similar al que en los años 90 le concedió el entonces presidente Carlos Menem a Eduardo Duhalde, quien gobernaba la provincia, por unos 600 millones de dólares anuales.

La capacidad de presión de Scioli es limitada. Su mejor arma hasta ahora ha sido la lealtad -para algunos, docilidad- que mostró ante Néstor Kirchner al asumir la estrategia de campaña electoral diseñada por el ex presidente de la Nación, con la candidatura testimonial del gobernador incluida. Pero, a diferencia de otros mandatarios provinciales, Scioli no cuenta prácticamente con diputados o senadores nacionales propios con cuyos votos pueda condicionar al Poder Ejecutivo. Para salvar esa deficiencia, el gobernador estuvo aceitando sus contactos con intendentes y algunos de sus operadores no descartan un acercamiento con Eduardo Duhalde.

La ventaja que tienen las autoridades del distrito bonaerense en cualquier negociación por financiamiento es que alrededor del 70 por ciento de la deuda provincial es con el Estado nacional.

El mandatario bonaerense y titular del PJ en el orden nacional podría intentar hacer valer algunas promesas de campaña pronunciadas por el propio Néstor Kirchner. El dilema, como con la convocatoria presidencial al diálogo, es si aquellas promesas fueron en serio o en broma.

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