Escuela de Verano: los alumnos recuperan parte de lo perdido

Con la segunda semana de clases de verano en marcha, alumnos primarios y secundarios continúan recuperando buena parte de los conocimientos necesarios para afrontar los exámenes en materias que deberán rendir en el inicio del ciclo lectivo 2010.

Precisamente ese apoyo pedagógico es la base de la Escuela de Verano, una propuesta educativa integradora destinada a reforzar los conocimientos de alumnos con problemas de aprendizaje.

Ayer, el calor agobiante que soportó la capital provincial no fue un obstáculo para los cerca de 200 jóvenes que iniciaron la segunda semana de la Escuela de Verano en el CEP 31 de esta ciudad, uno de los establecimientos sede elegidos para realizar las actividades multidisciplinarias que se extenderán hasta el próximo 19 de febrero.

NORTE compartió la mañana con jóvenes y docentes del CEP 31 ubicado al lado del polideportivo Jaime Zapata y donde asisten alumnos de un puñado de instituciones educativas de Resistencia. Es esta escuela que mayor cantidad de inscriptos tiene en el Área Metropolitana.

Aulas llenas y docentes de distintas materias conformaron un panorama donde la algarabía del patio se confundió por momentos con la actividad en los salones. Precisamente allí se dictan las clases de apoyo a cargo de profesores de cinco áreas: matemática, lengua, historia, biología y fisicoquímica.

Jonathan Maldonado es un joven de 17 años que concurre al MEVAL del Barrio Santa Inés y durante el año pasado tuvo problemas en matemáticas. Es uno de los chicos más activos y que muestra mayor entusiasmo en las actividades que se desarrollan en el patio del CEP 31. "El proyecto es muy bueno y nos ha ayudado bastante. Fue una muy buena idea porque además tenemos espacios recreativos y podemos hacer distintos deportes", describió con un hablar fluido.

En otro extremo del colegio, los profesores de Biología Alicia Mikunda y Silvio De Donno aseguraron que las clases de verano son una suerte de "reunión de compañeros para tratar de reforzar conocimientos y aprobar las materias que los chicos tienen pendientes".

"Nosotros no les ponemos notas y saben que, ante la mínima duda, pueden preguntar", destacó el joven, que es profesor de Biología en el CEP 86 de Cote Lai.

"Me parece muy bueno que los chicos cuenten con esta ayuda sin estar pagando a un profesor particular, y también como una actividad recreativa. Está bueno que estén en el aula aún durante el tiempo de vacaciones para contar con un apoyo educativo", sostuvo a su turno la docente recién egresada de un instituto terciario.

"Hay una diferencia con las actividades normales que se hacen en una escuela porque acá los chicos tienen posibilidades todos los días de hacer actividades recreativas", destacó -por su parte- el profesor de Educación Física Sergio Martinelli, quien valoró además el entusiasmo de todo el grupo tras la primera semana de adaptación a las clases de verano.

La organización

Cada institución sede de la Escuela de Verano tuvo autonomía para organizar los módulos de trabajo. Así, en el caso del CEP 31 los profesores se organizaron en dos turnos: un grupo trabaja desde las 9 hasta las 10.20 y, luego de una pausa, comienza el segundo turno. Los alumnos que asisten a clases van rotando según sus necesidades de aprendizaje en las distintas materias.

Las clases de verano concluirán el viernes 19 de febrero, mientras que luego los docentes afectados a la iniciativa deberán realizar una evaluación general de todas las actividades realizadas.

Actividades integradas

Durante la mañana y en el patio de la institución, promotores culturales del Instituto de Cultura de la provincia realizaron actividades de teatro y música con distintos grupos de alumnos que descansaban de las exigencias pedagógicas en las aulas.

En tanto, otro puñado de chicos al mando de varios profesores de Educación Física realizaba en otro sector del patio actividades deportivas entre las que se cuentan básquet, voley, fútbol y hockey. También hay talleres recreativos en los que la iniciativa de cada actividad se deja liberada a la elección de los chicos.

No es todo porque además, a media mañana, un grupo de colaboradores preparaba el refrigerio para los alumnos. Otra pata de la integración es con el Ministerio de Salud, que aportó gente para realizar controles sanitarios a los chicos que asisten a la pileta del Jaime Zapata. Para el caso del CEP 31, el turno para disfrutar del natatorio es todos los jueves a primera hora de la mañana.

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