Escuela Gurruchaga: estiman pérdidas por 250 mil pesos

El día después del incendio que afectó a la escuela Gurruchaga (Crespo al 100) dejó al descubierto el desastre que causaron las llamas sobre dos aulas grandes y la sala de computación recién estrenada. El director del complejo educativo, Daniel Bonis, estimó que "las pérdidas podrían significar 250 mil pesos, aunque todavía no se hizo el peritaje completo", aclaró. En tanto, los salones de música y plástica se reacomodaban ayer para que mañana se retomen las clases.
El domingo a la noche se desató un incendio en el piso 11 de un edificio en construcción en Crespo entre Catamarca y Salta. Maderas en llamas causaron estragos al caer sobre los techos del complejo Gurruchaga, ubicado al lado. Dos salones y la sala de computación que se habían inaugurado este año fueron destruidos. Milagrosamente se salvó la biblioteca, que estaba construida con hormigón armado.

   Según Bonis, la empresa constructora se comunicó ayer a la mañana y le dijeron que estaban "haciendo el peritaje para evaluar las pérdidas". En tanto, se comenzó a trabajar en reacomodar la otra parte de la escuela para que no se pierdan más clases.

Desolador. Ayer a la mañana los docentes de la primaria, las porteras y algunos padres fueron a la escuela para ver en qué podían ayudar. Se quedaron tiesos al ver el panorama negro y respirar el intenso olor a humo. Parecía que había estallado una bomba en los salones de tercero y cuarto grado y en el patio. El piso estaba negro, salpicado por trozos de vidrio que evidenciaban el estallido de las ventanas por el fuego.

   Las aulas, donde la semana pasada daban clases más de 150 chicos entre los turnos mañana y tarde, estaban totalmente destruidas: chapas dobladas, las maderas del techo caídas sobre los bancos partidos y las paredes teñidas de negro por la membrana derretida. Una estructura totalmente en peligro de derrumbe.

   La maestra Mariela Caillet-Bois comentó que en el aula donde ella trabajaba "se quemó todo, hasta el material didáctico que teníamos por el comienzo de clases". Incluso "perdimos a Arturito, un muñeco que armaban los chicos para aprender las partes del cuerpo humano".

   La ayudante de dirección de la primaria, Stella Maris Sánchez, se lamentó por las 20 computadoras nuevas que quedaron inutilizadas, además de los bancos y las sillas. "Sólo se salvó la biblioteca que tiene más de 100 años de historia".

Manos a la obra. Más allá de los lamentos, tanto las maestras como las porteras iban y venían trayendo sillas y mesas de un lugar a otro. La directora de la primaria, María Dolores Rodríguez, estaba afónica por el humo que respiró el domingo. Así y todo dirigía el "operativo" para que los chicos "no pierdan más clases".

   "Estamos acondicionando las aulas que eran de plástica y de música para que puedan volver los alumnos hasta que se puedan reconstruir las salas quemadas", comentó. Mientras tanto, dos electricistas trabajaban para reconectar la luz en el otro sector de la escuela y se esperaba que se restableciera el agua y el gas.

Ayuda. El domingo a la noche, en medio del incendio, se apersonaron en el lugar la delegada del Ministerio de Educación, Marta Díaz, y el director provincial de Infraestructura Escolar, Alejandro De Stéfano. Bonis afirmó que confía recibir ayuda de esa cartera para la reconstrucción completa de las aulas, la refacción de la galería y el arreglo de las paredes.

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