El escrutinio de la compleja elección aborigen exige paciencia

Sin que se establezca una diferencia determinante, ayer, cerca de la medianoche seguían llegando radiogramas con los resultados de las elecciones para renovar la conducción del Instituto del Aborigen Chaqueño (Idach). De acuerdo con datos suministrados por la Junta Electoral, recién hoy se conocerán los guarismos provisorios que determinarán al candidato electo de entre las cinco listas en pugna.

En general, los comicios se desarrollaron con normalidad y buen tiempo en toda la provincia y en varias mesas se extendieron una hora más. El escrutinio definitivo comenzará mañana, a las 19.

En un día en el que el sol brilló a pleno, miles de descendientes de las tres etnias se dieron cita en las 88 mesas distribuidas en la provincia, con la particularidad que en muchas de ellas la votación se amplió hasta las 19.

En la capital chaqueña las mesas funcionaron en la UEP 30 “Aída Zolezzi de Fioritto” del barrio Toba, donde votaron los empadronados en Resistencia, Barranqueras, Puerto Vilelas y del barrio Mapic, con cuatro mesas, dos para varones y dos para mujeres. En Fontana -con una disposición similar de mesas- los sufragantes acudieron del barrio Cacique Pelayo, de Puerto Tirol e inmediaciones.

Las comunidades originarias fueron a las urnas para elegir a sus representantes de entre cinco candidatos a la presidencia a través de 22 listas. En total, unos 128 candidatos pugnaron para los cargos entre los que también se definía por las vocalías en representación de las etnias mocoví, toba y wichí.

Según el padrón, estaban habilitados unos 25.000 votantes de los cuales al cierre de esta edición se calculaba que había concurrido cerca del 50 por ciento. Desde la Junta Electoral Aborigen dieron cuenta que para la elección los ganadores se determinan por simple mayoría es decir que quien más votos haya obtenido será el que ocupará los cargos en disputa.

Con normalidad

Desde temprano y hasta las 18 la escuela del barrio Toba se pobló de aborígenes que concurrieron a emitir su sufragio. De esta manera se renovó la gimnasia electoral luego de tres años, ya que las últimas elecciones fueron en el 2005. En principio se presentaron algunos inconvenientes en la organización de las mesas para dar inicio a la contienda, pero luego se fueron subsanando y a medida que corría el tiempo se pudo votar con normalidad. Se pudo observar que en las mesas se encontraban trabajando muchos jóvenes. También fue dable destacar la presencia de muchos aborígenes de la tercera edad, mientras que el cacique Héctor García recorría las instalaciones tratando de solucionar inconvenientes que se presentaban, como uno de los dirigentes más avezados.

Un joven llamado César era uno de los fiscales que recorría las mesas y cada tanto, junto a las otras autoridades entraban al cuarto oscuro a fin de ver cómo se encontraban las cosas adentro, si hacían falta boletas para que todo se encarrille normalmente. Señaló que “es la primera experiencia que tengo en firme, porque ya en el 2005, también actué, pero en tareas menores, y estoy muy satisfecho por la concurrencia, participación y protagonismo de todos los hermanos. Queremos destacar, que salvo algunos pequeños problemas, la gente se volcó masivamente, tuvo paciencia para esperar y las cosas se desarrollan con normalidad”.

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