El escenario más temido: ¿Y si Kirchner pierde en la provincia?

Por Luis Majul.

Se descuenta que el Frente para la Victoria (FpV) caerá derrotado en la mayoría de los distritos más importantes, como la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Además, todos los encuestadores coinciden en que el Gobierno no mantendrá la mayoría en el Congreso, que hasta ahora venía funcionando como una escribanía, exceptuando el voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos.

¿Pero que sucedería, el lunes 29 de junio, si también perdiera en el terreno donde el ex presidente está concentrando toda su fuerza económica y política? ¿Cómo quedaría el mapa político, y cuál sería el futuro de la Argentina, si Kirchner saliera maltrecho de lo que él entiende como una ‘guerra total’?

La incertidumbre, entre la propia tropa, es cada vez mayor.

No hay una sola encuesta honesta que le asegure, hoy, el ex jefe de Estado, que su fuerza política vaya a triunfar. Ni con él en las listas, ni sin él. Ni con Daniel Scioli, Nacha Guevara, Sergio Massa o sin ellos. Lo que sí indican los estudios es que los votos de los indecisos se están volcando hacia el peronismo disidente de Francisco De Narváez, la alianza entre Margarita Stolbizer y el radicalismo de Ricardo Alfonsín, y el intendente de Morón, con licencia, Martín Sabatella, en ese orden.

Hay otros encuestadores, como Jorge Giacobbe, que pronostican una derrota inapelable, porque interpretan que cada nueva jugada de Kirchner -desde el anticipo de las elecciones hasta las operaciones de prensa para ensuciar a los candidatos de la oposición- le quita más votos al oficialismo, porque aumenta el clima de hartazgo y la asfixia que se respira en cada rincón del país. También en el segundo cordón del conurbano bonaerense.

A favor

Si Kirchner triunfa, aunque sea por poco, es muy probable que, a imagen y semejanza de Hugo Chávez, salga a reivindicar su derecho de seguir gobernando como quiere, e incluso de presentarse como candidato a presidente en el año 2011. Y es casi seguro que lo hará aún cuando la cantidad de votos totales y de bancas en disputa en todo el país demuestren que la estrella de su proyecto político se está apagando.

Pero si pierde también en la provincia de Buenos Aires, los dos años y medio de gobierno que le quedan a Cristina Fernández de Kirchner se parecerán mucho a un calvario. Y el espacio para ejercer el poder quedará reducido a muy poco.

En contra

El escenario no es tan difícil de imaginar:

*Una administración débil, sin credibilidad ni confianza, obligada a dictar cada vez más decretos de necesidad y urgencia, porque las leyes que precisa para gobernar como desea no son aprobadas por un Parlamento sin mayoría oficialista.

*Una economía afectada por la crisis financiera internacional, una fuerte desaceleración de la producción nacional, una creciente desocupación y un aumento ininterrumpido de los casos de inseguridad y el consumo de droga, que cada vez se generalizan más.

*El inicio de la lucha por la sucesión presidencial dentro y fuera del peronismo, en una suerte de campaña preelectoral que podría afectar la gestión de quienes hoy gobiernan sus distritos.

¿Intentaría Néstor otra vez hacer renunciar a Cristina, como sucedió inmediatamente después de haber perdido la votación por las retenciones en el Senado? ¿Sería capaz de obligarla a irse del gobierno en forma anticipada y entonces no asumir la responsabilidad de administrar en el medio de una crisis que se presume cada día más profunda? ¿Le dejaría el ex presidente la papa caliente del gobierno a Julio Cobos y sus aliados e intentaría volver al poder, montado en el recuerdo del gobierno que encabezó desde 2003 hasta 2007?

Todas estas preguntas se las vienen haciendo los hombres de negocios que tienen sus inversiones y sus activos aquí, y no pueden o no quieren mudarse a otra parte del mundo. También los líderes de organizaciones políticas y sociales cuyos futuros personales están en juego.

Yo te conozco

Mario Das Neves se precia de conocer a Kirchner muy bien. El gobernador de Chubut me dijo el jueves pasado, en el programa de radio de la mañana, que el ex presidente había cometido un error estratégico al no ir por la reelección y que ahora está pagando por eso. En privado, además, agrega: Néstor ya perdió su envidiable olfato político. Y es difícil que lo vuelva a recuperar.

Das Neves cree que a partir del lunes 29 de junio, los gobernadores peronistas deberán rodear a la Presidenta y discutir la manera de gobernar hasta que termine su mandato.

Otro que se precia de conocer como pocos a Kirchner es Rafael Bielsa. El ex canciller asegura que, contra lo que afirma la mayoría, el ex presidente no es un arrebatado, ni un descontrolado, sino un animal político frío y calculador, capaz de lastimar a su adversario con la frialdad de un cirujano, pero incapaz de tomar una decisión que lo envíe al infierno o al abismo.

Si Kirchner pierde también en la provincia y Bielsa tiene razón, el día después lo encontrará diseñando una estrategia para negociar un alejamiento paulatino del poder en las mejores condiciones que pueda lograr.

Si además la derrota le sirve de aprendizaje, podría cambiar drásticamente su manera de entender y ejercer el poder. Podría, por ejemplo, escuchar a la oposición, aceptar las críticas y las denuncias de los periodistas y aprovechar para darse en un baño de humildad, personal y político.

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