Un escenario electoral con final abierto

Por Fernando Gonzalez

La elección del 28 de junio tiene algunas certezas. Un grado de judicialización de la campaña como nunca se había visto y la decadente novedad de las candidaturas testimoniales, por citar solo un par de casos turbios de estos comicios.

En los últimos días, la difusión anticipada (sobre todo por parte del oficialismo) de algunas encuestas con pronósticos favorables a sus candidatos intentó quitarle a la elección incluso el atractivo de la incógnita por el resultado. La idea parecía ser: Néstor Kirchner ya ganó en la provincia de Buenos Aires y las apuestas opositoras de Unión-PRO y la Coalición Cívica no iban a alcanzar para poner en riesgo la hegemonía kirchnerista en el Congreso o en el resto del país.

Una encuesta de la consultora Poliarquía contratada y publicada ayer por el diario La Nación asegura que el resultado bonaerense podría ser diferente del que pronosticaban los sondeos anteriores y que la oposición estaría en condiciones de vencer al kirchnerismo. La noticia causó fuerte impacto en la dirigencia política y empresaria del país, y modifica el escenario que algunos venían trazando.

Más allá de las sospechas por alguna citación judicial con aroma electoral, ya son pocos los que dudan de la última certeza: la del 28 será una elección muy disputada y con final abierto.

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