Escasos controles, más desarmaderos

Escasos controles, más desarmaderos
Los especialistas sostienen que, si no se ataca el comercio ilegal de autopartes, no se terminará con la violenta sustracción de vehículos
Doscientas catorce toneladas de autopartes de vehículos de alta gama, valuadas en un millón y medio de dólares. Negocios de venta de repuestos robados en Warnes y en Rosario. Un desarmadero equipado a todo lujo en Del Viso, Pilar. Es el "capital" de "la banda del Flaco", como la llamó la policía bonaerense. Una gavilla que durante los últimos 15 años se dedicó a robar autos en la Capital y el conurbano y a vender sus partes. Un gran procedimiento terminó con seis integrantes de la banda con prisión preventiva.

La de los desarmaderos es la otra cara del robo de autos. Causa y efecto de uno de los delitos que más preocupan por estos días, especialmente por la violencia desatada por los asaltantes. El caso del ex futbolista Fernando Cáceres, que lucha por su vida tras haber sido baleado en la cara por quienes intentaron robarle su BMW en Ciudadela, es la más reciente y brutal imagen de este círculo vicioso.

Los especialistas coinciden en que el robo de autos no terminará si no se ataca el comercio ilegal de autopartes. Y sostienen que el crecimiento de los robos es indicio de la actividad de los desarmaderos ilegales y, por lo tanto, de los insuficientes controles.

La "banda del Flaco" fue desbaratada por la Policía de Distrito de Pilar, pero la investigación del fiscal Alejandro Musso aún no terminó: la Justicia quiere ahondar en la presunta connivencia policial y política que posibilitó que aquella banda actuara sin mayores inconvenientes durante 15 años, informaron fuentes con acceso al expediente.

El robo de autos crece en todo el país. Según el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), entre enero y septiembre aumentó un 20,8% en todo el país con respecto al año anterior. En el conurbano la suba fue del 21,4 por ciento; en la Capital creció 2,4%. La mayor alza se dio en el resto del país, con un aumento del 52,4 por ciento.

Origen dudoso

"Desde fines de noviembre y principios de diciembre de 2008, la sustracción de automotores no cesó de subir", afirmó a LA NACION el gerente general de Cesvi, Fabián Pons, quien sostuvo que la mitad de los vehículos robados no aparece más; se presume que terminan "cortados" en los desarmaderos ilegales y alimentando el comercio negro de los repuestos.

"No hay que demonizar los repuestos usados, pero la gente no debe ser hipócrita y tiene que evitar comprar autopartes de dudosa procedencia", agregó Pons.

Hay un Registro Unico de Desarmaderos, con 140 inscriptos, autorizados para vender autopartes usadas; 39 están en la provincia de Buenos Aires y 56, en la Capital; de los porteños, casi la mitad, 27, están en Warnes. Pero la existencia de los negocios de "la banda del Flaco", entre otros, permite aseverar que hay muchos otros que funcionan en la ilegalidad. Algunos especialistas los cuentan por miles.

Si volvieron los robos de automóviles significa que no desaparecieron los desarmaderos, coinciden los especialistas. Hay demanda de repuestos, y las bandas volvieron a las calles a "levantar" vehículos. Aunque, según un investigador de Sustracción de Automotores de la Policía Federal, no todo es para abastecer desarmaderos. "Muchos van al conurbano o al interior y terminan como remises."

Un importante jefe de la policía bonaerense afirmó a LA NACION que los delincuentes que tienen desarmaderos ilegales mutaron su forma de trabajo. "Ahora prefieren evitar «cortar» los autos robados en predios al aire libre: lo hacen en pequeños talleres mecánicos o dentro de casas, para evitar ser descubiertos. Después llevan las autopartes a los negocios de venta de repuestos ilegales", explicó el vocero consultado.

El comisario general Salvador Baratta, jefe de la Superintendencia Zona Norte, dijo a LA NACION: "La policía trabaja contra el robo de automotores y descubre los desarmaderos. Pero muchas veces la Justicia sólo acusa de encubrimiento a los sospechosos".

José María Campagnoli, fiscal porteño, fue subsecretario de Seguridad Interior entre mayo de 2003 y julio de 2004, período en el que, según estadísticas oficiales, se redujo el robo de autos en un 50%, opinó sobre la actual suba: "No hubo una política sustentada en el tiempo. Se infiere que se dejaron de hacer los operativos en la zona de Warnes y en desarmaderos. En aquellos años eran los propios funcionarios los que se ponían al frente de los procedimientos".

-¿Los desarmaderos tienen protección política y policial?

-Es posible. La falta de un control eficiente alienta el descontrol y alimenta los negocios espurios.

Durante la gestión de Campagnoli y del ex fiscal general Norberto Quantín, se hacían en Warnes y en zonas de la ruta 8 frecuentes operativos del denominado "bloque de legalidad": inspecciones conjuntas entre la Policía Federal, la AFIP y el gobierno porteño o de los municipios en busca de irregularidades.

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