El escaso respaldo político del ministro Luna: señales que avisan

Los proyectos de ley mas importantes que impulsó en 2008 el ministro de Gobierno, Carlos Luna, terminaron archivados o ignorados por el bloque bederista de Diputados, en una clara demostración de la permanente interna que predomina en el oficialismo. La reforma electoral, que a pedido del gobernador Beder Herrera incluía el llamado a internas abiertas y simultáneas de todos los partidos, quedó congelada y probablemente sea desestimada. La provincialización de las causas judiciales por drogas, también tropezó.
Por la Sala de Redacción de Riojavirtual

Firme candidato a la renuncia en cuanto rumor sobre cambios de gabinete hubo en 2008, Carlos Abraham Luna parece ser el ministro mas resistido dentro del elenco oficial de gobierno. Es que la tirante relación entre el bederismo y el lunismo se evidencia de modo permanente y se demuestra en los hechos y no solo en las palabras ni en las especulaciones.

Aunque esa relación política esté maquillada en lo institucional, los bederistas puros y los diputados asociados al bederismo por conveniencia no quieren a los lunistas y viceversa. Por eso la vicegobernadora Teresita Luna fue virtualmente despojada de una serie de funciones, responsabilidades y recursos, hasta pasar a ser un elemento poco mas que decorativo en la Legislatura.

Ni siquiera una frase suya que pareció dirigida a reclamar supervivencia (cuando confesó que apoyaría un nuevo período electoral de Beder Herrera como gobernador y que le interesaría ser candidata a intendente de la Capital) sirvió para mitigar el permanente "ninguneo" que su sector sufre en Diputados.

La prueba mas contundente trasciende lo político para vincularse con lo institucional. Mas allá de los cuestionamientos que ha sufrido por la ola delictiva registrada, dos de los proyectos de ley mas emblemáticos impulsados por el lunismo, especialmente por el hermano de la vice, el ministro de Gobierno Carlos Luna, terminaron en un cajón, pese a que el propio gobernador pareció reclamarlos.

Uno de ellos, la reforma electoral que preveía llamar a internas abiertas y simultáneas de todos los partidos políticos. La iniciativa, que parecía contar con respaldo, terminó congelada en un "freezer" y con pronóstico reservado, porque el mismo jefe de bancada bederista, Mario Guzmán Soria, dio señales de desagrado y adelantó la inconveniencia de esa reforma, sin mas trámite.

El otro, el proyecto que preveía que, desde esta semana, la justicia local pudiese intervenir en causas vinculadas al consumo de drogas y al tráfico y venta de menor cuantía. Sin previo aviso y dejando sorprendido al propio ministro, el bloque de diputados extendió los plazos de la ley que disponía la provincialización de esas causas y el otro referente bederista, Jorge Machicote, argumentó que la justicia no estaba aún preparada para afrontar esa responsabilidad, pese a que Luna había dicho lo contrario en incontables oportunidades.

Como 2008 no fue un año electoral, está claro que ese rechazo permanente entre bederistas y lunistas no fue expuesto de modo tan obsceno. Algo que, en cambio, seguramente ocurrirá durante 2009, cuando los diputados pasen el año mas preocupados por asegurar que la "rosca" política les de mas chances de continuar en sus bancas, sin arriesgar demasiado.

Lo cierto es que el futuro de Carlos Luna al frente de la cartera política, es el menos seguro de todos los ministros del bederismo. Walter Flores, en Educación, tuvo un 2008 excelente y eso le da chances de continuar. Gustavo Grasselli, en Salud, pese a los reclamos y cuestionamientos que canaliza permanentemente el diputado Juan Carlos Vergara, también parece transitar con tranquilidad. Javier Tineo, en Infraestructura, es considerado parte del riñón mismo del gobernador y, pese al fogonazo sufrido por el tarifazo de Edelar, también parece estar a salvo. Y Ricardo Guerra, en Hacienda, no tiene obstáculos ni ha recibido cuestionamientos porque se limita a administrar.

En la última semana del año pasado, el gobernador -que no ha respaldado públicamente a su ministro en ninguna oportunidad y casi no se ha mostrado en actos junto a él- no quiso dar detalles sobre si comenzará el año nuevo cambiando piezas de su gabinete. Y tal vez no lo haga. Pero cuando llegue la hora de mover el tablero, Carlos Luna aparece como el funcionario mas debilitado. Y no por razones institucionales, sino por las permanentes rencillas de poder que mandan en la interna oficialista, donde el bloque de diputados bederistas tiene mucho para influir.

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