La escasez de gas golpea a Iguazú

La falta de garrafas de 10 y 45 kilogramos en las distribuidoras locales obliga a vecinos y empresarios a buscar el ahorro o bien alternativas cuando se termina el fluido.
Algunos restaurantes racionalizan el uso manejando la cantidad de comensales, otros modificaron la carta. Desde hace más de un mes la capital del turismo misionero soporta la escasez de gas. Ayer una distribuidora local recibió 180 garrafas de 10 kilogramos y en poco menos de dos horas se vendieron en su totalidad. Allí uno de los operarios explicó que "se vende una garrafa por persona para que alcance para todos". En esa misma distribuidora adelantaron que "el próximo envío está previsto para el próximo martes 5 de enero". En los restaurantes locales la situación es diferente. Las cocinas debieron modificar el menú ante la necesidad extrema de ahorro. Un conocido restaurante céntrico optó por cerrar las puertas del local cuando cierta cantidad de comensales ya se ubican en la mesa. El servicio del plato diario se suspendió hasta nuevo aviso y los platos demoran más tiempo porque mermó el número de hornallas encendidas. El propietario de una hamburguesería tradicional local, explicó que "logré hacer un pequeño stock después de cerrar el 24 y el 25 de diciembre confiado en que el problema se solucionaría pronto, sin embargo no fue así". "Hay algunos propietarios de restaurantes que debieron viajar hasta Montecarlo para conseguir un cilindro", explicó.

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