Escasas buenas noticias a fin de año

La inseguridad a pleno en cuanto a sensación y estadística; los rumores cada vez más estridentes sobre escasos fondos para pagar salarios y la idea de un ajuste latente que parece estar a la vuelta de la esquina domina el horizonte y el cruce de las fronteras hacia el 2010.
No es el mejor escenario que deseaba el gobernador Daniel Scioli. Es sólo la crisis que -si se mira en sentido positivo, como él lo suele hacer- suele deparar brillantes oportunidades. Sólo que aún no salió de su imagen algo así como un Barack Obama o, cruzando hacia las antípodas, un Evo Morales, quienes suelen tener llaves para abrir puertas cuando otras se cierran.

Otros sólo atinan, mientras tanto, a llevarse las manos a los oídos ante los emblemáticos portazos que cierran salidas y a hablar de situaciones más rayanas con el discurso mágico y las buenas formas, tal cual un poeta en éxtasis creativo. Ni siquiera se advierte que se pongan en sintonía, salvando las distancias con poetas que fueron pragmáticos, con los pies en la tierra, y con gran afinidad política práctica. Rubén Darío, José Martí, Pablo Neruda y hasta el mismísimo Mao combinaban creatividad con práctica política, pero otros suelen quedar en el océano de lo híbrido con creatividad más salida del marketing de los shoppings y con políticas de muy bajo vuelo.

Apuestan a la visión sinecdóquica de sugerir que una pequeña obra alcanza para mostrar una gestión que debe tener bien atendidos en forma permanente a más de 15 millones de habitantes en una superficie superior a varios países europeos. El mostrar no multiplica panes y peces, aunque alguna dirigencia se deje llevar por los cantos de sirena y aprovechar que algunos medios suelen producir realidades distintas de las que viven, en cuanto a carencias, millones de bonaerenses.

La introducción viene a cuento por lo que ha sucedido en los últimos días respecto de ciertas declaraciones del mandatario provincial, alguien que se niega a comentar la realidad, pero toma parte que conviene a los efectos de querer convencer sobre una imagen que, incondicional al kirchnerismo, suele provocar alguna tensión con la clase media independiente.

Su verticalidad parece no generar los frutos en forma proporcional y desde Nación no se proveen los fondos necesarios para un pasar menos apremiante que el presente, con malabarismos para pagar salarios a costa de demorar pagos de retenciones o pagar con bonos a proveedores. Con la normalidad en el pago de prestaciones de IOMA nuevamente con serias dudas y con las constantes quejas por falta de fondos para encarar un plan de seguridad que calme las aguas, al menos durante varios meses. Mientras el gesto de fidelidad se dimensiona, muchos miran a varios kilómetros cómo la actitud de reproche del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, genera sus dividendos en cuanto a remisión de divisas a esa provincia para aplacar angustias a unos 900 kilómetros de la Capital Federal.

El gobierno bonaerense parece que persistirá en el silencio de la incondicionalidad por un tiempo por razones de especulación política. Según se hizo público en un trascendido, Scioli abre su arca de los recuerdos y fantasías para desmpolvar nuevamente el traje de candidato presidencial si es que a Néstor Kirchner no le dan los números de intención de voto que, salvo un milagro, quedarían en una meseta o más bien una llanura. Con la ida de Pepe, el hermano del gobernador, Scioli pagó su última cuota para el reingreso al oficialismo más ortodoxo y, por el momento, no hay dividendos para recaudar en términos políticos.

La falta de recursos se da en lo más literal en términos financieros al punto de retardar la remisión de retenciones de fondos de gremios, según una denuncia de la Federación Fegeba, que agrupa a varias entidades. Según algunos voceros de ese sector, las retenciones serían retrasadas entre veinte y cuarenta días, dando como ejemplo que los aportes retenidos a principios de diciembre serían pagados recién a mediados o fines de enero. Los caciques gremiales estudian una presentación ante la OIT, que a nivel internacional regula y actúa ante casos de medidas contra el libre accionar sindical.

También, por falta de recursos, la obra social estatal IOMA deja trascender determinadas debilidades para cumplir a tiempo el pago con profesionales médicos. Esto desvanece la esencia del funcionamiento de de una obra social que tiene un millón de afiliados cautivos que exigen una prestación normal y sin problemas ante el pago de una cuota obligatoria. Otro Instituto que ha sembrado incertidumbre en los últimos meses ha sido el de Previsión Social.

Tras una decisión firme del gobernador de jubilar de oficio y por decreto a unos 3500 empleados se conoció sobre una demora en esa tramitación. Nuevamente el fantasma de la desfinanciación sobrevoló el imaginario colectivo.

Otro fantasma tal vez más corporizado desde las últimas semanas es la problemática de la inseguridad con mayor persistencia en la cartelera periodística. Las denuncias del ministro de Seguridad Stornelli sobre un supuesto boicot están en plena investigación y se desconoce en qué medida dejará heridas con difícil cicatrización. Al parecer, no pudo discernir con claridad en sus exposiciones públicas que se trata de ex policías y el esmerilamiento hacia la institución policial en general se realiza desde la percepción de una comunidad que cada vez demanda mayores medidas.

Scioli salió a respaldar a Stornelli por enésima vez al frente de la cartera de Seguridad, y éste último señaló que no tiene pensado renunciar a menos que el gobernador le pida que de un paso al costado. Mientras tanto suenan nombres en danza. Desde hace un mes algunos pasillos políticos se hicieron eco de alguna posibilidad de desembarco del titular de Justicia, Ricardo Casal.

Este funcionario desde hace dos años lleva las riendas firmes de otra gran caja de latente resonancia como el Servicio Penitenciario y esta sería una buena carta de presentación. El prudente silencio del funcionario mencionado abre más las puertas de lo posible que de lo inviable. Si hubiera un hueco en Justicia, suenan dos nombres desde hace unas semanas, como los del ex senador provincial Carlos Martínez y el del diputado provincial reelecto Marcelo Feliú. Estas dos especies suelen aflorar ante las reiteradas versiones de cambios de gabinete provincial.

Otra versión, que circuló y que divide a quienes la califican de "descabellada" y otros de "desesperada", fue algún posible sondeo que se realizó en los últimos días sobre la figura del ex ministro de Seguridad y diputado nacional Juan José Álvarez. Este último ingresó al Congreso en lista conjunta con la Unión Pro, aunque declara cierta autonomía en su movimiento político. Entre algunos integrantes del círculo de colaboradores de Scioli lo advierten como una posibilidad no muy lejana, pero que debe pasar por algún tamiz importante de opiniones, sobre todo la del referente nacional Néstor Kirchner quien alguna vez, como presidente, se lo vetó al entonces gobernador Felipe Solá.

Esto motivó que el conocido ex intendente de Hurlingham aceptara ingresar al Congreso de la Nación tras haber sido electo como legislador allá por diciembre de 2003.

Sin embargo, su imagen poco simpática al discurso progresista del oficialismo nacional no le impidió que lo convocaran hacia principios del 2005 para la Secretaría de Seguridad porteña tras los trágicos episodios de Cromagnon. Con esto último, dicen quienes apoyan su designación, habría pasado por las aguas del Jordán.

Lo cierto es que, salvo cuestiones de fuerza mayor, difícilmente Scioli decida un cambio en el área más sensible en medio de un temporal. El manual tradicional indica que sería someter a un desgaste a un nuevo funcionario, cuyo crédito, en ese caso, sería menor.

La situación es al menos inquietante, y el verano será para algo más que comentar estadísticas sobre turismo.

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