Escasa vocación de consenso, a 80 días de las urnas

Por Hernán de Goñi

Al Gobierno no le costó demasiado vestir al campo con el traje de opositor. La enorme resistencia que desde marzo de 2008 opusieron los productores a las retenciones móviles (actitud que para ser comprendida debe ser promediada con el descontento previo que habían despertado las intervenciones oficiales sobre los mercados de carne, leche y granos) fue traducida como un cuestionamiento político al modelo de redistribución de ingresos impulsado por la actual administración. Resultado: el Gobierno hoy casi no cuenta con el campo como un sector que pueda sumar consenso a sus políticas.

Un dato que no debería pasarse por alto es que hoy también está en juego la relación con los gremios, los industriales y los empresarios del sector servicios. La UIA ya hizo escuchar su disgusto con las falencias que observa en la política económica, y lo mismo hará hoy la CGT (sector que el kirchnerismo anotaba como aliado al 100%). Con otra intensidad, las empresas que se enfrentan a la ANSeS por la incorporación de directores en representación del Estado también mastican su propio disgusto.

No deja de ser un factor extraño que a diez semanas de las elecciones el oficialismo actúe con tan escasa vocación por el consenso.

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