Escandaloso intento de monopolización

Cuando en el país existe un gran debate sobre el futuro de los medios de comunicación y la concentración de la información, en Santiago se busca monopolizar. Circula un borrador de contrato que, de firmarse, la Asociación Civil de la Universidad Católica cederá a la Fundación Hamburgo el control de Canal 3 y la radio Estudio Uno.
El país asiste hoy a una profunda discusión pública respecto del rumbo que deben tomar los medios de comunicación, la que no está exenta de polémica, a partir de un nuevo proyecto de Ley de Medios Audiovisuales, más conocida como Ley de Radiodifusión, que ingresó al Congreso Nacional y que genera por estos días múltiples debates mediáticos.

El hilo conductor de este proceso está puesto en analizar hasta dónde hoy existen monopolios comunicaciones y cuánto aportan los mismos al desarrollo de una sociedad democrática.

Pero antes, hay que tener bien en claro de lo que estamos hablando. Un monopolio (del griego monos "uno", polein "vender") es una situación de privilegio legal o fallo de mercado en la cual, para una industria que posee un producto, un bien, un recurso o un servicio determinado y diferenciado, existe un productor (monopolista) oferente que posee un gran poder de mercado y es el único de la industria que lo posee.

El monopolio choca de bruces con la definición de competencia, que es una situación en la cual los agentes económicos tienen la libertad de ofrecer bienes y servicios en el mercado, y de elegir a quién compran o adquieren estos bienes y servicios. En general, esto se traduce por una situación en la cual, para un bien determinado, existen una pluralidad de oferentes y una pluralidad de demandantes. Los oferentes se encuentran así en una situación de competencia para ser preferidos por los consumidores, y los consumidores, a su vez, para poder acceder a la oferta limitada. Esta situación manifiesta el derecho y la posibilidad material de los agentes económicos de poder hacer elecciones, un elemento importante de la libertad individual.

Hechas estas precisiones es bueno volver al eje de la discusión, pero en particular sobre lo que viene sucediendo particularmente en Santiago del Estero.

El discurso de la dirigencia política, social y empresaria de esta provincia vino siendo en estos últimos años el de apostar por la consolidación de la democracia santiagueña que varias veces tambaleó a causa de intervenciones federales que truncaron sus instituciones por la incapacidad propia de resolver nuestras cuestiones.

Y es hora de tomar entonces nota del pasado para construir con mejores posibilidades de éxito el futuro.

Lo que sucede es que muchas veces, los ejemplos y las pruebas que se ponen en el camino no son tan fáciles de resolver.

Pluralidad

La pluralidad informativa tantas veces añorada en nuestra provincia se construyó a partir de la aparición de empresarios que apostaron a un ideal de un Santiago en el que la voz no sea uniforme, ni mucho menos escrita por unos pocos, frente a la atónita mirada de "el resto".

Y es así como Nuevo Diario y mucho antes LV11 fueron pilares de la voz de muchos que antes eran ninguneados, proscriptos, muy "populares" para salir en otros medios que eran demasiado selectivos con quienes querían expresar sus ideas, pesares e ilusiones.

Así llegamos al momento actual, en el que nuevamente la palabra monopolio aparece con fuerza en el horizonte, porque se quiere "unir las voces" en un solo pensamiento, con desmedida avidez económica, postergando el aspecto social, haciéndose de medios como puede ser una radio, un canal, o un diario, y yendo aún más allá, queriendo "copar la parada" con más poder comunicacional, llámese una radio y un canal más, sin reparar en la necesaria y saludable competencia.

Y en este camino están quienes buscan hoy rubricar un contrato de administración cuyo borrador ya recorre varios despachos y que tienen como protagonistas a la Asociación Civil Universidad Católica de Santiago del Estero y a la Fundación Hamburgo, a través del cual la primera "delega" en ésta última la contratación y/o producción y emisión de todos los programas televisivos y radiales que se propalan diariamente desde las plantas transmisoras existentes en el inmueble de la UCSE, sito en avenida Alsina y Vélez Sársfield, del barrio La Católica, y que se transmiten en las frecuencias de Canal 3 y FM 104.9 Mhz Estudio Uno.

Para ello, la Fundación toma para su exclusivo cargo el mantenimiento, administración y funcionamiento del estudio, oficinas administrativas y técnicas, y planta transmisora de Canal 3. Mientras que como compensación de todas las obligaciones asumidas, la Fundación percibirá una retribución similar a todos los ingresos que pudieren obtenerse por patrocinios, subsidios, donaciones, auspicios o venta de publicidad, quedando a favor de la misma los excedentes que pudieran resultar una vez cubiertos todos los egresos derivados de la actividad que se desarrolle. Hay que pensar bien hacia dónde vamos, qué queremos hacer de nuestra Patria chica, para no caer en la verbalización de una serie de aspiraciones que quedan en la nada, porque la realidad supera ampliamente a la imaginación.

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