Escandalosa postergación de la reforma

El oficialismo no tenía listos ayer los despachos de las nuevas normas y, ante el reclamo opositor, la sesión pasó para hoy.
En medio de otro escándalo similar al que ocurrió con la designación del defensor del Pueblo, el oficialismo provincial no pudo aprobar ayer la polémica reforma político-electoral como había anunciado. El tema pasó para hoy.

Como al inicio de la sesión el PJ no había presentado aún los despachos de las tres leyes que integrarán la reforma (Código Electoral Provincial, Régimen Jurídico de los Partidos Políticos, Orgánica Municipal de la Provincia) la oposición solicitó la postergación del tratamiento con una preferencia de siete días.

En realidad, los opositores tampoco habían presentado sus proyectos en minoría, pero el argumento era que ya se sabía que los que se iban a sancionar eran los del PJ.

Fue el legislador Miguel Ortiz Pellegrini quien, luego de un cuarto intermedio que terminó a la fuerza (el PJ se demoraba y el juecista Augusto Varas, autoridad de Cámara, se sentó en la presidencia y obligó a Campana a retornar), mocionó la prórroga. A esa altura, juecistas y radicales ya anunciaban por lo bajo que si no les concedían la solicitud se retirarían de la sesión.

Con el ex presidente de la Comisión de Expertos para la Reforma Política, Daniel Zovatto, y el secretario del Juzgado Electoral provincial, José María Pérez Corti, presenciando el debate, comenzaron las disyuntivas. Mientras los opositores pugnaban por hablar para cuestionar la falta de los despachos, algunos legisladores oficialistas no se ponían de acuerdo con el vicegobernador Héctor Campana, quien presidía la sesión, sobre si correspondía o no darles la palabra en ese momento a los cuestionadores.

Campana lo hizo hasta que el radical Miguel Nicolás pidió ser escuchado sin obtener respuesta. Avezado en lides parlamentarias, con la televisión filmándolo, Nicolás comenzó a gritar en reclamo de ser escuchado; y como Campana no le concedió la palabra, se puso de pie para retirarse (sin dejar de gritar) y lo imitaron sus compañeros de bloque, los juecistas, el vecinalista José Maiocco, Omar Ruiz (ARI) y Liliana Olivero, de Izquierda Socialista. En el recinto quedaron 37 legisladores, apenas uno más que el quórum. Zovatto, advertido de lo que pasaba, se retiró.

En el hall de la Unicameral, los opositores coincidieron en señalar que a esa hora los legisladores oficialistas Domingo Carbonetti y Juan Brügge estaban terminando de redactar los despachos, “quién sabe con qué cambios”.

El radical Faustinelli tuvo una honestidad brutal: “Nosotros ya dijimos que vamos a rechazar la reforma, pero queremos tener los despachos para saber qué vamos a rechazar”.

La respuesta del oficialismo se hizo esperar, con los opositores denunciando afuera del recinto “un nuevo fraude”. Comenzaron entonces los llamados desde y hacia la Casa de Gobierno. Trascendió que Schiaretti se enojó por lo que estaba pasando y dio directivas. Pronto llegaron a la sesión Brügge y Carbonetti y, minutos después, las copias de los despachos de ley. No obstante, Unión por Córdoba solicitó un cuarto intermedio y se encerró en una sala contigua para debatir qué hacer.

Media hora después, el titular del bloque, Daniel Passerini, convocó a conferencia de prensa. Dijo que había un escándalo mediático de juecistas, radicales y otros opositores que no querían la reforma.

Atribuyó al líder opositor Luis Juez haber obligado a sus legisladores a rechazar los proyectos de reforma, a pesar de que contenían propuestas de los propios juecistas; y aseguró que el PJ había recogido la mayoría de las sugerencias aportadas por la Comisión de Expertos, por los opositores y durante la audiencia pública. Y negó que hubiera cambios inconsultos. Cuando los oficialistas regresaron al recinto, Passerini pidió un cuarto intermedio hasta hoy a las 15, para “darles tiempos” a los opositores para que leyeran los despachos. Pero la UCR, el Frente Cívico y la Coalición Cívica ya habían dicho que no asistirán.

Antes de que se aprobara el cuarto intermedio, el kirchnerista-giacominista Enrique Asbert (Concertación Plural) tiró una bomba. Aseguró que había encontrado cambios inconsultos en los despachos (ver Lo que se incluyó...), que eso traicionaba el consenso que los había llevado a apoyar la reforma, y que era necesaria una prórroga de siete días. El PJ no le hizo caso y perdió el apoyo que tenía de algunos opositores.

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