Escándalos y murmullos

El país se escandaliza con la noticia de que el patrimonio de la pareja de Cristina y Néstor Kirchner creció un 158 por ciento en sólo un año, mientras una era presidenta y el otro flamante ex presidente de la Nación.
Y no es para menos. Más allá de alguna lejana actividad como abogado y un negocio inmobiliario en Santa Cruz, lo único que se sabe a ciencia cierta es que los Kirchner ocuparon cargos públicos en las últimas dos décadas.

En Córdoba no podemos escandalizarnos, porque nuestros hombres y mujeres públicos tienen la costumbre de ocultar más de lo que muestran de sus patrimonios. La legislación provincial y la ordenanza de la ciudad de Córdoba obligan a los funcionarios a difundir sólo la carátula de sus declaraciones de bienes.

Cada vez que La Voz del Interior solicita en las campañas electorales las declaraciones patrimoniales de los principales candidatos, la mayoría de las respuestas contiene datos imprecisos, escasa especificación de los ingresos, inmuebles subvaluados, pocas explicaciones de la manera en que los adquieren y más de un bien aportado por el/la cónyuge.

El ex gobernador José Manuel de la Sota nunca dio a conocer su declaración jurada de bienes y la gestión de Juan Schiaretti rechazó un pedido de este diario para que difundiese un documento que es público.

De la Sota se limitó a responder a la ONG Poder Ciudadano, a la que le dijo que su patrimonio es de sólo unos 350 mil pesos, a raíz de haber perdido buena parte de sus bienes en el juicio de divorcio con Olga Riutort. Antes del divorcio, De la Sota y Riutort habían valuado su casa en Villa Carlos Paz, frente al lago San Roque, en 150 mil pesos, cuando operadores inmobiliarios calculan que no cuesta menos de 500 mil dólares.

Schiaretti no tiene auto propio, Luis Juez tiene una capacidad de ahorro de 500 pesos mensuales, Ramón Mestre recibió en concepto de herencia de su padre ex gobernador medio departamento por 200 mil pesos, para citar algunas curiosidades de los patrimonios cordobeses.

Curiosidades que generan murmullos. Sólo murmullos. Para escándalo, están los Kirchner.

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