Escándalo en un tribunal

El reo recibió, junto a un cómplice, ocho años de prisión por el violento asalto a la farmacia Ferrero, ocurrido en abril pasado. El tenso momento duró veinte minutos: hubo insultos, llantos y un vidrio roto.
Un escándalo se produjo ayer en la Cámara en lo Criminal 2, luego de que el tribunal condenara a dos asaltantes de una farmacia a ocho años de prisión. Uno de ellos, Dardo Jorge Hernández, visiblemente alterado, amenazó a los jueces, insultó a sus custodios y hasta se golpeó fuertemente la cabeza contra la puerta del calabozo.

El incidente se extendió durante veinte minutos en el patio interno de la Cámara, ubicada a dos cuadras de la plaza San Martín, luego de que Hernández y Dardo Omar Soria escucharan la sentencia por el delito de robo con armas. La pena se vio agravada porque ambos tenían antecedentes y por la condición de reincidente del último, oriundo de Neuquén.

En esas circunstancias, cuando custodiado recorría los pocos metros que separan la sala de audiencias del pequeño calabozo del edificio, Hernández reaccionó vehementemente y profirió amenazas verbales contra los jueces. "Sacame una foto", le gritó al reportero gráfico de este diario. También le imploró a su abogado: "No me dejés, Gastón (Gómez), no me dejés". Y agregó: "Ya voy a salir, no me pueden dar ocho años...". Además le apuntó al jefe de la Brigada de Investigaciones, Carlos Chico, porque fue el responsable de la investigación.

Mientras gritaba descontrolado, los policías -que pidieron refuerzos a pesar de que el tribunal había dispuesto varios efectivos para la lectura de la sentencia- consiguieron ingresarlo a la celda, donde se golpeó la cabeza contra la puerta de hierro.

Ahí entró en escena la madre de Hernández, quien también sufrió un ataque de nervios, a tal punto que terminó echando a una enfermera que había sido llamada para observar a su hijo. A un par de pasos, miraba, y completaba la escena, la embarazada y llorosa mujer de Soria.

Al final, al reo -de acuerdo a lo informado por la Seccional Tercera- se le abrió una causa penal por amenazas de muerte contra los jueces Abel Depetris, Elvira Rossetti y Eduardo Olmos y por daños, ya que habría roto un vidrio de la sala de audiencias.

La clave, un celular.

El juicio oral y público contra Hernández y Soria se realizó la semana pasada. Ayer se leyó la parte resolutiva del fallo y ambos fueron condenados a ocho años de prisión por el robo con armas contra la farmacia Ferrero, ubicada en Argentino Valle al 500. El hecho ocurrió el pasado sábado 5 de abril a la tarde.

La condena se vio agravada porque los dos tienen antecedentes. Hernández había sido condenado por la propia Cámara 2, el 28 de diciembre de 2004, a una pena en suspenso por robo, y Soria fue declarado reincidente porque en 2002 recibió seis años de prisión efectiva por robo agravado y uso de armas.

El caso fue considerado atípico por la Unidad Regional I porque coincidió con una seguidilla de atracos similares. Los ladrones actuaron a pena luz del día, a cara descubierta y con violencia, a tal punto que el propietario del negocio fue maniatado con alambres.

Si bien los imputados se llevaron dinero y un reloj, lo que terminó delatándolos fue haberse quedado con el celular del farmacéutico, quien fue golpeado y debió ser atendido en el hospital por un corte profundo cerca de un ojo. Como el aparato fue activado, los pesquisas pudieron seguirle el rastro y encontraron que estaba en poder de la pareja de uno de ellos. En un primer momento la mujer fue detenida como encubridora, pero después fue liberada y no llegó al juicio.

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