Escándalo en el Senado por Sarney.

Un legislador dijo que los parlamentarios son "una banda de figuras que buscan enriquecerse".
En medio de la creciente presión del Senado brasileño para que su titular, José Sarney, renuncie a su cargo por las acusaciones de corrupción en su contra, el senador opositor Demóstenes Torres generó ayer un escándalo al decir que los parlamentarios son "una banda de figuras" que ocupan su banca "con el único interés de enriquecerse" y olvidando el interés público.

"¿Cuál es la imagen que tenemos ante la sociedad? ¿Para qué existe el Senado?", se preguntó Torres, del opositor partido conservador Demócratas (DEM).

El legislador habló luego de una sesión en la que 39 de los 81 senadores brasileños firmaron un documento para reclamar el alejamiento de Sarney, aliado del presidente Luiz Inacio Lula da Silva. El caso Sarney amenaza con opacar el último año de la gestión presidencial, según informó The New York Times .

"El primer paso para iniciar la recuperación de la dignidad del Senado es la investigación con credibilidad de las denuncias en su contra", dice el texto, que sorpresivamente fue firmado por algunos senadores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

"Una licencia de la presidencia de la Cámara alta [por parte de Sarney] sería un gesto histórico en defensa del Senado y de su biografía personal", agrega la nota.

Ayer fueron presentadas siete denuncias de desvíos de dinero, nepotismo y tráfico de influencias contra Sarney, que se sumaron a otras cuatro realizadas esta semana. Todas ellas fueron rechazadas por el Comité de Etica del Senado, lo cual motivó la airada protesta opositora. Sarney, en tanto, resiste la presión en su contra. El senador, presidente entre 1985 y 1990, afirmó que es víctima de una campaña de desestabilización.

Además, en la sesión de ayer dos congresistas intercambiaron insultos, por lo que la TV Senado suspendió su transmisión.

Renán Calheiros, jefe del bloque de senadores del oficialista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), dijo a Tasso Jereissati, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que había desviado miles de dólares para pagar el combustible de su jet privado, y lo llamó "coronel de mierda", según informó ayer el diario O Globo .

En la jerga política brasileña la expresión "coronel" se refiere a los jefes de la región nordeste, la más pobre del país.

"No apunte ese sucio dedo contra mí", contraatacó Jereissati.

Por su parte, Lula renovó esta semana su respaldo a Sarney, uno de los dirigentes más importantes del PMDB. El mandatario ordenó a sus ministros y a sus correligionarios del PT que actúen en apoyo de Sarney, a fin de mantener en pie la alianza política que sustenta a su gobierno. Paralelamente, el presidente apunta a la supervivencia del acuerdo entre el PT y el PMDB para los comicios presidenciales del año próximo. Y la destitución de Sarney, opina Lula, amenaza ese entendimiento.

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