Escándalo en Paraguay: Lugo admitió que tuvo un hijo cuando era obispo

El chico nació en 2007. La madre inició su relación con Lugo cuando tenía 16 años.
El presidente de Paraguay Fernando Lugo, ex obispo de la Iglesia Católica, admitió ayer, lunes de Pascua, su paternidad sobre un niño de dos años que lleva el nombre de su padre Guillermo y el segundo nombre suyo, Armindo. El reconocimiento, que se produjo tras ser presionado judicialmente por la madre, desató un escándalo que comenzó a estremecer su gobierno de apenas 8 meses de duración.

"Manifiesto con la más absoluta honestidad y sentido del deber, que en relación a la polémica suscitada por una demanda de filiación, es cierto que hubo una relación con Viviana (Rosalith) Carrillo (Cañete)", afirmó el mandatario al hacer el anuncio.

"Asumo todas las responsabilidades que pudieron derivar de tal hecho, reconociendo al paternidad del niño", dijo en tono compungido el ex obispo católico, en conferencia de prensa en el palacio de Gobierno. Lugo prometió reconocer oficialmente al niño ante la Dirección de Registro Civil.

Lo tardío de la admisión levantó críticas entre los partidos de la oposición, quienes cuestionaron que el ex prelado hubiese ocultado su paternidad tanto tiempo cuando, en rigor, centró su campaña presidencial sobre la necesidad de que la política de Paraguay se base en la verdad y la transparencia.

Guillermo Armindo nació el 4 de mayo de 2007 en el hospital de la Cruz Roja de Asunción, fruto de una relación que mantuvo con Viviana Rosalith cuando aún era obispo de San Pedro.

En una demanda por reconocimiento y prestación de alimentos, la mujer, de 26 años, relató que mantiene relaciones con el presidente de Paraguay desde la edad de 16 años. En su denuncia dijo que a esa edad Lugo la sedujo, cuando en su calidad de obispo frecuentaba la casa en que vivía como criada de su madrina, Edith Lombardo, en la localidad de Choré, distante a unos 400 km al norte de la capital paraguaya.

La madre ofreció varias pruebas, como mensajes telefónicos, declaraciones de testigos, para asegurar que ella hacía vida de pareja con el hoy presidente hasta hace unos meses atrás, cuando se deterioraron las relaciones. "Fui seducida con bellas palabras cuando tenía apenas 16 años, cuando coincidimos en la vivienda de mi madrina Edyth Lombardo de Vega, en Chore, departamento de San Pedro, donde Fernando Lugo se quedaba a dormir", relató Viviana. El religioso le prometió que dejaría la sotana para formar oficialmente pareja, pero ni cumplió su promesa ni reconoció a su hijo.

Lugo renunció sorpresivamente a su ministerio episcopal en San Pedro y asumió como director del colegio Verbo Divino de Asunción -a cuya congregación pertenece- hasta diciembre de 2006. En la Navidad de ese año pidió el permiso episcopal al Vaticano para postularse a presidente, tiempo en que Viviana ya estaba embarazada de 4 meses.

La denunciante reconoció que venía recibiendo apoyo económico por parte del ex obispo pero sin periodicidad. "Además es celoso y me prohíbe trabajar, lo cual hace mi vida más complicada porque últimamente tengo que mendigarle para asistirle a mi hijo". Relató que la relación llegó al punto más crítico cuando -según dijo- en una discusión semanas atrás, dentro de un automóvil, Lugo la abofeteó.

De acuerdo con el abogado Walter Acosta, que patrocina a la mujer, ésta comenzó decidió iniciar las acciones judiciales cuando se publicaron en diarios sensacionalistas de Paraguay informaciones sobre una supuesta relación de Lugo con la modelo argentina Jessica Cirio. En el mes de marzo ya estaba preparada la demanda.

"Su declaración ha causado un profundo dolor a la Iglesia", dijo el obispo de Encarnación monseñor Ignacio Gogorza. "Faltó a la verdad. Le mintió a la Iglesia", agregó el obispo de Misiones, monseñor Mario Melanio Medina, un defensor inquebrantable de la gestión del presidente, un jefe de estado cada vez más criticado por su inacción al frente del gobierno.

"No sé cuánto tiempo mantuvo la relación con la joven", señaló.Preguntado si conoció esa relación, respondió: "Antes había rumores, pero nunca se confirmó. Todo se aclaró y es cuestión de asumir las responsabilidades", concluyó el prelado.

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