Escándalo en Francia por la compra masiva de vacunas

El gobierno adquirió el 10% del stock mundial de dosis contra la gripe A
PARIS.- Francia, que tiene una población de 65 millones de personas, compró 94 millones de dosis de vacunas contra la gripe porcina H1N1, cifra que representa el 10% del stock mundial, y ahora busca desesperadamente vender el sobrante.

Esa "falta de prudencia" en el manejo de la política de prevención contra la pandemia, que "sólo beneficia a los laboratorios farmacéuticos", desencadenó un escándalo político-sanitario y la oposición de centro y de izquierda exige la formación de una comisión investigadora del Parlamento.

Desde el comienzo de la campaña, lanzada el 21 de octubre, se han vacunado contra el virus de la gripe A H1N1 apenas 5 millones de personas en Francia. Atemorizados por el apuro con que se fabricaron las vacunas y sus posibles efectos secundarios, millones de franceses (y de europeos) se han negado a vacunarse a pesar de una operación masiva de comunicación.

Ante el escándalo desatado en las últimas horas, la ministra de Salud, Roselyne Bachelot, anunció anoche que el gobierno había conseguido anular in extremis la compra de 50 millones de dosis que aún no habían sido entregadas. Francia compró 94 millones de dosis a 869 millones de euros (1250 millones de dólares), según el Ministerio de Salud francés.

El domingo, ese ministerio había confirmado que Francia había comenzado a vender a otros países parte del excedente de reservas de vacunas para aligerar la factura, debido a que la pandemia resultó menos grave de lo previsto.

La operación masiva de vacunación y sus escasos resultados fueron denunciados no sólo por la oposición socialista y de centro, sino incluso por los propios partidarios del presidente Nicolas Sarkozy.

"Tenemos un tercio del Tamiflu mundial, que estamos colocando en las farmacias. Tenemos el 10% de las vacunas, que estamos tratando de recolocar", declaró Bernard Debré, diputado de la mayoría presidencial (UMP). "El costo es mayor que el déficit de todos los hospitales franceses. Es tres veces el plan [de lucha contra el] cáncer", precisó Debré, profesor de medicina. "Quizás hubiera sido necesario un poco más de prudencia", estimó.

Debré subrayó que en "julio hubo una presión absolutamente fantástica" de los laboratorios. "Comprendo que se haya podido ceder a la tentación de los laboratorios", añadió, antes de denunciar "lo absurdo del principio de precaución llevado al extremo".

Francia compró sus vacunas a cuatro laboratorios diferentes: GlaxoSmithKline (GSK), Novartis, Sanofi-Pasteur y Baxter, con el aval de la agencia europea de medicamentos (EMEA).

Ante la perspectiva de una pandemia mundial temida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francia había decidido vacunar a casi la totalidad de la población. Eso explica la compra masiva de dosis en caso de que fuese necesaria una doble inyección por persona. Pero el 20 de noviembre se supo que una única dosis era suficiente.

"Estábamos en un esquema de vacuna de dos dosis, pero puesto que una dosis es suficiente, podemos permitirnos revender una parte del stock", explicó un vocero del Ministerio de Salud.

El desperdicio era previsible, pues "apostar a lo peor no es necesariamente apostar a lo justo", estimó el profesor Marc Gentilini, especialista en enfermedades infecciosas y ex presidente de la Cruz Roja francesa. A su juicio, "se actuó en detrimento de otros problemas de salud pública, nacionales o internacionales". Esto sin tener en cuenta que luego de las mutaciones comprobadas del virus las vacunas pueden, "a largo plazo, no responder al tipo de virus en circulación", sentenció.

El Partido Socialista (PS) reclamó ayer la creación de una comisión de investigación parlamentaria para conocer "la forma en que fue programada, explicada y administrada la campaña de vacunación".

"Francia es el único país del mundo que se fijó el objetivo de vacunar a la totalidad de la población. El resultado es que menos del 10% se ha hecho vacunar", denunció el vocero del PS, Benoît Hamon. En este escándalo, el gobierno ha sido "una víctima cómplice" de los laboratorios farmacéuticos, que son los "grandes vencedores en esta operación", señaló.

También exigió una comisión parlamentaria el partido del Nuevo Centro (NC), que forma parte de la mayoría presidencial.

Tras solicitar "una investigación exhaustiva", el presidente ejecutivo del NC, Jean-Christipohe Lagarde, señaló que "a pesar del despilfarro de medios, [Francia] tiene una de las tasas de vacunación más bajas".

Qatar ya compró 300.000 dosis y Egipto está negociando la adquisición de 2 millones. También se están llevando a cabo negociaciones con México y con Ucrania, según el ministerio. En este último país, Francia compite con Alemania, que trata también de vender a Kiev 2,2 millones de un total de 50 millones de dosis compradas.

El ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, se declaró "escandalizado por el escándalo". "¿Qué habrían dicho si la epidemia hubiese sido grave? Esperemos un poco, pues el invierno [en Europa] aún no ha terminado y a menudo hay un rebrote", agregó Kouchner, que también es médico.

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