Escándalo entre concejales por diferencias ideológicas

Un acalorado debate en el recinto, con denuncias por una ordenanza, terminó en los pasillos del edificio del Palacio Legislativo, cuando la concejal Laura Ravagni increpó duramente al edil Alejandro Estupiñán.
El clima de violencia verbal comenzó en 2007 cuando llegaron los opositores y sigue hasta estos días. Antecedentes de agresiones verbales entre quienes deben dar su ejemplo en democracia.

"Un día de estos, estas discusiones van ha terminal mal. Es mucha la bronca que hay con los opositores. No se los bancan, todo cuestionan. Están buscando la paja en el ojo ajeno todo el tiempo", dijo anoche a éste diario alguien que estuvo presente en el fuerte altercado generado, en los pasillos del Honorable Concejo Deliberante, entre la concejal Laura Ravagni (Frente para la Victoria) y Alejandro Estupiñán (GEN Coalición Cívica)

Desde que Jorge Arellano y Alejandro Estupiñán asumieron sus bancas en diciembre de 2007, comenzó la discusión fuerte en cada proyecto del ejecutivo. El oficialismo tuvo que escuchar a cada iniciativa un reparo de los ediles de la oposición y a cada reparo desde la barra oficialista la respuesta. Asi han sido los últimos dos años y los enconos entre la titular del bloque oficialista, Laura Ravagni, con los concejales opositores, en especial el edil Alejandro Estupiñán, se fueron incrementando. Todos recuerdan aquellos días de Abril de 2007 cuando iniciadas las Sesiones Ordinarias los dardos hacia Estupinán, por lo bajo y a modo de chicana, se hacían notar con un claro acto de discriminación hacia su discapacidad física: "Rengo de mierda" registró la cámara de un portal de internet de TV que nunca más funcionó como tal pero tiene pauta publicitaria. Hubo más encontronazos y Ravagni supo señalar a sus pares opositores como carentes de responsabilidades a la hora de legislar. Fue un ida y vuelta. Pero no fueron los únicos que chocaron con la vehemente legisladora oficialista. El año pasado, en ocasión de sancionar la ordenanza del pliego licitatorio del transporte público de pasajeros, la concejal terminó por denunciar penalmente a su par Edith Torales (Unión-Pro) por cambiar su voto en medio de la sesión cuando había firmado el dictamen favorable.

LA ULTIMA PELEA

La discusión de ayer se generó en el recinto y terminó en los pasillos. Se trataba una ordenanza que prohíbe el ejercicio de cargos públicos en Florencio Varela a todos aquellos que hayan sido funcionarios en los gobiernos militares. El proyecto había sido presentado en el 2008 por el concejal Arellano. Era sancionado y pertenecía a un opositor. Estupiñán pidió la palabra para echarle sal a la herida. Dijo que en el peronsimo local hubo muchos que estuvieron con el Proceso. Ravagni le requirió que no hiciera acusaciones infundadas. El clima se fue calentando. La barra oficialista disparó su artillería: tiene experiencia para atacar a los opositores. "Descerebrado y estúpido" fueron los misiles más livianos. El debate siguió y Ravagni pidió afirmaciones concretas. Estupiñán tiró sobre el alfombrado recinto varios nombres. Uno de ellos pertenece a un ex concejal del Modín y hoy director en el área de salud, que reivindicaba a Videla. Esto dijo el edil y Ravagni perdió la calma. Hubo acusaciones y el pedido para que los taquígrafos leyeran los dichos del concejal. La sesión estaba más que caliente. Se votó y la sangre no llegó al río.

en los pasillos

Un colega local requirió de Estupiñán unas palabras sobre sus dichos en la sesión. Periodista y concejal llevaban a cabo la nota cuando la concejal Ravagni pasó por el lugar y escuchó su nombre. La concejal giró sobre sus pasos y a los gritos como Zulma Lobato, disparó el "no te lo voy a permitir"

Dicen que si Ravagni hubiese sido hombre, la reyerta terminaba a los golpes. La concejal descargó una serie de argumentos que tenía guardados al tiempo que su par le respondía, por lo que el tono del conflicto fue subiendo a tal punto que los empleados de los ediles salieron de sus despachos. La mayoría tomó parte del lado de Ravagni, por pertenecer al oficialismo. El concejal puso sus manos en los bolsillos traseros de su pantalón y se apoyó en la pared en clara señal de que no habría de contestar agresiones. El concejal Marcelo Rojas logró calmar a Ravagni y llevarla a su despacho, evitando los peor: Que interviniera la policía y con denuncias cruzadas. Es de esperar que no vuelva a ocurrir. Por el bien de la Democracia, que es saber escuchar al otro.

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