Escándalo por un discurso del presidente iraní contra Israel

Escándalo por un discurso del presidente iraní contra Israel
Ahmadinejad acusó al Estado judío y afirmó que "el sionismo mundial personifica el racismo". Los delegados europeos se retiraron indignados del recinto. EE.UU. y otros 8 países habían boicoteado el encuentro por temor a que esto ocurriera.
Fue un escándalo anunciado. Por eso Estados Unidos y otros ocho países habían decidido no asistir. Ayer, en el primer día de la Conferencia de la ONU sobre racismo, en Ginebra, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, desató gran revuelo al lanzar duras acusaciones contra Israel. Sus palabras provocaron la indignación de los representantes europeos, que se retiraron de la sala mientras un grupo de manifestantes insultaba al líder iraní.

Ahmadinejad subió a la tribuna para denunciar que la creación del Estado de Israel privó "de tierras a una nación entera bajo el pretexto del sufrimiento judío". Y agregó: "El sionismo mundial personifica el racismo". Tras la Segunda Guerra Mundial, "enviaron a emigrantes de Europa, de Estados Unidos y del mundo del Holocausto para establecer un gobierno racista en la Palestina ocupada", declaró el presidente iraní, quien en varias oportunidades negó el genocidio llevado a cabo por los nazis y llegó a decir que había que "borrar a Israel del mapa".

En su discurso, que en lugar de los siete minutos previstos duró media hora, dijo que las potencias occidentales han dado a Israel "mano libre para continuar con sus crímenes", y llamó a "hacer esfuerzos para poner fin a los abusos de los sionistas y de sus partidarios". En ese momento, los 23 representantes de la Unión Europea presentes abandonaron la sala de la sede europea de la ONU, como habían acordado previamente en caso de que Ahmedinejad lanzara "acusaciones antisemitas".

El presidente israelí, Shimon Peres, remarcó que la crítica a Israel está teñida de antisemitismo. Y acusó a la Conferencia de aceptar el racismo en vez de combatirlo.

Varios manifestantes irrumpieron a gritos de "racista" contra el líder iraní. La protesta fue reivindicada por la Unión de Estudiantes Judíos de Francia (UEJF), que calificó de "farsa" esta conferencia de seguimiento de la que se realizó en 2001 en Durban (Sudáfrica). Aquella reunión terminó con la retirada de EE.UU. y de Israel por las críticas contra el Estado hebreo.

Por eso el domingo Israel y Washington anunciaron un boicot a esta conferencia. Se sumaron Canadá, Nueva Zelanda, Alemania, Australia, Holanda, Italia y Polonia. En cambio, Gran Bretaña y Francia optaron por participar, pero sólo a nivel de embajadores.

La ONU denunció enérgicamente la actitud de Ahmadinejad. "Lamento la utilización de esta plataforma por parte del presidente iraní para acusar, dividir y provocar. Es lo contrario a los objetivos de la conferencia", afirmó el secretario general, Ban Ki-Moon.

Desde Nueva York, el embajador adjunto estadounidense ante la ONU, Alejandro Wolff, tachó las palabras del presidente iraní de "vergonzosas, viles y odiosas".

Para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue un llamado "intolerable" al odio y al racismo.

Desde Londres, el portavoz del premier Gordon Brown dijo que el gobierno británico "condena sin reservas las frases ofensivas e incendiarias del presidente iraní".

Mientras los europeos abandonaban la sala, los observadores del Vaticano se quedaron en su lugar, como los latinoamericanos.

En la cumbre participan 103 Estados de los 192 que componen la ONU, y varias organizaciones no gubernamentales, con el fin de sentar las bases de un plan internacional para mejorar la lucha contra el racismo, la xenofobia y todas las formas de intolerancia.

Pero el proyecto de declaración final también plantea problemas. Muchos países occidentales cuestionaron su contenido, aunque el texto aprobado el viernes por la comisión encargada de preparar la cumbre no menciona a Israel.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, lamentó la ausencia de nueve países, y señaló que para llegar al borrador del documento los países islámicos cedieron en sus demandas frente a las exigencias de Occidente. Las negociaciones seguirán para que se apruebe antes del cierre, el viernes.

Más tarde, en una rueda de prensa, Ahmadinejad se mostró favorable a dialogar con Washington con "justicia" y "respeto mutuo" y dijo esperar que se produzcan los cambios en política exterior anunciados por Barack Obama.

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