Escándalo de coimas en Brasilia

Un caso de corrupción política desató ayer la furia de los habitantes de Brasilia, la capital brasileña. Luego de que la Policía Federal acusara oficialmente al gobernador de ese distrito, el opositor del partido derechista Demócratas, José Roberto Arruda, de organizar una red de sobornos, unos 400 manifestantes, al grito de "Arruda va a caer, va a caer Arruda", rebasaron el cerco de seguridad, rompieron las puertas de vidrio de la entrada del edificio e irrumpieron en el plenario de la Cámara Legislativa de esa ciudad pidiendo la renuncia del gobernador y sentándose en las bancas de los congresistas.
La investigación policial reveló que Arruda, junto con sus colaboradores, manejaban desde sus cargos públicos una red de sobornos con empresas, dirigentes y diputados por la cual recibían dinero del sector privado a cambio de favores en la arena política y así lograban financiar sus campañas. De hecho, imágenes de video difundidas en la televisión local muestran a varios dirigentes ocultando dinero en bolsas o entre sus ropas y al propio gobernador pidiendo a su secretario de Relaciones Institucionales, Durval Barbosa, que reparta unos 231 mil dólares entre sus aliados y se quede con un vuelto a título de honorarios por las gestiones.

Pese a las imágenes, Arruda negó todo y lo adjudicó a una operación de sus rivales políticos. Según el gobernador, el dinero que recibió era para comprar pan dulce para los chicos pobres del distrito. "Parece un chiste, pero es verdad, entrego pan dulce en las guarderías, escuelas y asilos; esa donación que me dan en el video es la única que recibí personalmente", arriesgó Arruda.

"El caso es deplorable y muy grave para la clase política", estimó ayer el propio presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, desde Ucrania, donde se encontraba en visita oficial. Según el mandatario, el caso sería tan grave que, sin más, para abordarlo haría falta encarar una reforma global del sistema político. Por eso, Lula, en concreto, propuso la realización de una asamblea constituyente luego de las elecciones presidenciales de octubre del 2010 para tratar exclusivamente una reforma política. "Vi las imágenes, es un caso grave, pero existe un enemigo oculto en Brasil que impide que el Congreso trate la reforma política para moralizar la financiación de los partidos y el proceso electoral; no hay un solo ser vivo que no quiera la reforma política, pero cuando llega al Congreso, no avanza", explicó Lula.

Para la oposición, el escándalo podría afectar varios planes de cara a las próximas presidenciales, ya que Arruda era el único gobernador del partido Demócratas y un potencial candidato a vicepresidente de José Serra, el gobernador paulista.

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