La escalada del reclamo social en un año electoral

La aprobación del Presupuesto le habilitó a Scioli una gran herramienta de ingeniería financiera respecto de la disponibilidad de fondos del IPS. Durísimas réplicas desde el ámbito gremial y social. Pero los reclamos por los fondos previsionales y las reivindicaciones salariales se instalarán definitivamente en un año que será muy complejo.
El gobernador Daniel Scioli pareció respirar profundo en la víspera de la nochebuena, haciéndose acreedor tal vez a un regalo para su gestión. El flamante presupuesto de más de 57 mil millones quedó aprobado y con ello una puerta abierta para poder organizar su gestión para un año electoral clave.

Por esas horas, en la Legislatura, precisamente en el Senado -y mientras muchos se dejaban llevar por la pasión futbolera de una finalísima entre Boca y Tigre-, se aprobaba la decisión más polémica y criticada por la oposición y la dirigencia gremial en su conjunto.

No habrá determinadas facultades extraordinarias para el Ejecutivo como las venía reclamando el titular de Arba, Santiago Montoya, respecto de figuras como el arrepentido y el informante, para promover la lucha antievasión.

Ingeniería financiera

Pero, finalmente, el Ejecutivo podrá disponer de los fondos superavitarios del Instituto de Previsión Social, uno de los organismos de mayor recaudación a partir de fondos estatales y de los propios trabajadores empleados en el estado provincial y en los 134 municipios.

Se trataría de una réplica provincial de un Anses que dispone de muchísimo líquido, escaso a partir de las presiones derivadas de la crisis financiera. Pero con algunas ligeras diferencias.

Una de ellas es la magnitud de fondos disponibles. Si bien el organismo bonaerense cuenta con una importante masa de fondos, esta sólo representa un porcentaje ínfimo de aquella repartición nacional de seguridad social.

Además, bueno es recordarlo, el IPS escribió en su último lustro una serie de historias deficitarias a partir de 2001, principalmente por efecto de administraciones estatales esmeriladas en lo financiero. Pero también por decisiones que impactaron sobre las cuentas fiscales. Una de ellas tuvo lugar en épocas del gobernador Carlos Ruckauf, cuando el entonces titular del Instituto, Horacio Rodríguez Larreta promovió las jubilaciones anticipadas en el sistema previsional bonaerense. Los economistas de distintas tendencias coinciden en que esa jubilación anticipada masiva –que fue avalada por una Legislatura de los cuales muchos miembros hoy están sentados en sus escaños- amenazó durante varios años con el cierre del balance en rojo o como menor superávit que el histórico.

No se puede derramar lágrimas sobre la historia, aunque sí se puede reflexionar para comprender el presente. Lo cierto es que ahora, al generarse una recuperación –al menos así se lo plantea- este Instituto parece convertirse en la gran balsa para evitar todo tipo de naufragio al gobierno de Scioli.

Por un lado el oficialismo puso en práctica una decisión correspondiente a la ingeniería financiera sólo para que los números cierren. Ya se ha escuchado en varios pasillos y se ha leído en más de un informe que no abundan las alternativas para evitar otros escenarios como el de política de austeridad o de solicitud de fondos del exterior que, además no serán de gran disponibilidad.

También admiten desde el gobierno y desde la oposición aunque en forma reservada que en realidad la toma de préstamos de fondos superavitarios del IPS ha sido una práctica muy común en los últimos años, por caso a través de la aplicación de superpoderes y que, en realidad, se estaría blanqueando tal circunstancia. El oficialismo acusa a la oposición y a la dirigencia gremial de explotar este tema en un año electoral.

Pero desde la vereda de enfrente dicen que la decisión torna dramática la preservación de los fondos previsionales, aún cuando sólo se esté apuntando al remanente disponible.

Guardias bajas

En un momento en que todos se encuentran con las guardias bajas por las festividades de fin de año y la proximidad del receso, apareció el tema del IPS como aquella letra chica del contrato. A más de uno se le escapó el tren y en un momento en que debía revertirse la situación no eran muchas las posibilidades de generar el ruido suficiente de alerta y movilización.

Se debe recordar que, desde mediados de este año, resultó fallido el intento del gobierno bonaerense de auditar y disponer del IPS y, por ende, de la plata de los trabajadores. Por aquél entonces comenzaron a registrarse movilizaciones multitudinarias y se colocó este tema en la agenda la preocupación social. Incluso se generaron las primeras rupturas en la representación legislativa del oficialismo.

Ahora, con el nuevo intento oficial hubo protestas y una movilización frente a la Legislatura que no coincidió con las expectativas. Desde la oposición partidaria se logró al menos que el Estado cada vez que tome dinero del IPS pague un interés del ocho por ciento, frente al interés irrisorio que figuraba en el anteproyecto del Ejecutivo.

Los primeros dardos

La lucha por este reclamo promete continuar. Algunos gremios ya anunciaron el inicio de acciones legales. Desde la oposición ven este tema la muestra de un estilo de gobierno emparentado con prácticas poco admiradas desde el perfil ético. Ya se animan, después de un año a acusar al oficialismo de hechos poco transparentes. Antes sólo lo hacían desde el punto de vista de la eficacia en los resultados y desde el desconocimiento de la realidad bonaerense.

Por ejemplo desde la Coalición Cívica se han lanzado los dardos más envenenados en este sentido. Desde esa bancada han acusado públicamente al gobierno de tener una debilidad por “los negocios privados sobre los intereses públicos”, en lo que se ha constituido en la más delicada acusación desde hace un año. Además de la gravedad de la acusación, se encuentra también un fuerte cambio en el discurso.

Hay que tener en cuenta que la referente nacional y creadora de ese espacio, Elisa Carrió siempre apartó a Daniel Scioli como destinatario de las más graves imputaciones de corrupción que, generosamente vuelca hacia el kirchnerismo nacional con el ex Presidente a la cabeza. Es posible que se haya virado el timón y se aliente este tipo de críticas desde lo más alto de la dirigencia que antes sólo observaban una serie de pecados de ingenuidad en Scioli.

Lo cierto es que no debe sorprender que el año electoral se ha iniciado sin que muchos se dieran cuenta.

Se observará desde enero mismo sea en escenarios vacacionales o en la propia administración pública. Es mucho el capital político en juego y una victoria significativa servirá de garantía para el 2011 según le corresponda al oficialismo o a la oposición.

Pero también el debate electoral estará nutrido de alguna nueva escalada de reclamos sociales alentados por la incertidumbre de la crisis financiera internacional. Desde muchos ámbitos gremiales ya anticipan una sensación de malestar en los bolsillos que no conoce de diferencias y que va desde personal de seguridad hasta la actividad docente.

Señalaron varios voceros al respecto que no aceptarán el argumento oficial de un congelamiento de sueldos por todo el 2009 y que, en todo caso, quedaron muchas cuentas pendientes no saldadas del año que fenece en unos días.

No pocos voceros aseguraron tener alternativas de discurso y de acción ante el gran fundamento oficial de no otorgar incrementos salariales por baja inflacionaria de demanda.

En todo caso sondearán el humor que genera en la opinión pública este debate por el poder adquisitivo y , ante un cuadro desfavorable, ejercerán un plan B. Este incluye una serie de demandas específicas, algunas no resueltas desde hace años. Desde creación o incremento de adicionales hasta cambios de escalafón o recategorizaciones.

Esto puede generar un impacto en las cuentas fiscales en un clima de poca expansión financiera fiscal. Máxime en un presupuesto sobe el cual se ha decidido no disponer de recursos para una mayor dinámica en la política salarial.

En síntesis, no será un año fácil de gestión. Los primeros 365 días tuvieron la característica de los inconvenientes de lo novedoso de hacerse cargo de una Provincia compleja. Esta segunda etapa, será de tensión por el discurso de una oposición que no tendrá gestos amables y por la demanda ante el conflicto social. Esto exigirá al máximo los reflejos del gobernador Daniel Scioli, al igual que cuando se encontraba en alta competencia internacional. (www.agencianova.com)

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